Política Estado Español

ORGANIZADO POR NO HAY TIEMPO QUE PERDER

26J: Debate a seis de la izquierda anticapitalista en Madrid

Con la participación de varias organizaciones de la izquierda anticapitalista española, el pasado 16 de junio tuvo lugar en Madrid una mesa redonda de debate organizada por “No Hay Tiempo Que Perder”. Presentado por Yolanda Lusa de “No Hay Tiempo Que Perder” (NHTQP), participaron del debate Javier Castillo (Izar), Juan Medem (Germinal), Diego Lotito (Clase contra Clase), Aitor Bayón (En Lucha), Juan Maya (Corriente Roja) y Antonio Liz (NHTQP).

Lunes 20 de junio de 2016 | Edición del día

Fotos: ID / Josefina Martínez

El debate giró alrededor del análisis de la situación política y social en el Estado español, la posición de los anticapitalistas ante las elecciones del 26J y las perspectivas políticas. Con más de 50 personas en el Centro Gallego de Madrid, el debate se desarrolló durante casi tres horas y quedó planteada la invitación para continuarlo en nuevos encuentros.

Reproducimos a continuación las intervenciones completas de los ponentes. A pesar de su extensión, consideramos adecuado reproducir casi íntegramente las intervenciones para dar cuenta de los debates y posiciones de las distintas organizaciones representadas.

PRESENTACIÓN

Yolanda Lusa (No Hay Tiempo Que Perder)

Bienvenidos a esta mesa redonda y debate sobre la izquierda anticapitalista ante las nuevas elecciones generales: retos y perspectivas. Para los que no lo conozcáis, “No Hay Tiempo Que Perder” es un frente que nació hace unos meses, donde confluyen una serie de grupos de la izquierda anticapitalista y revolucionaria como Clase contra Clase, IZAR, el colectivo Acción Anticapitalista y en el que también participan activistas de forma independiente.

La idea de este debate, cuando nos planteamos hacerlo, surge porque hacía falta debates políticos serios y diferentes a los debates que está habiendo en medio de esta coyuntura electoral. Un debate diferente que no esté bajo las luces de un plató ni esté vacío de contenido como el resto de debates que estamos viendo, donde se ha hecho una frivolización de la política y se la ha convertido en un show; donde no se hacen propuestas ni se reivindican las demandas de la clase trabajadora y sectores populares y, sobre todo, un debate donde nos reuniéramos la izquierda anticapitalista y revolucionaria frente al ascenso de esta otra izquierda reformista que se ha caracterizado desde ya y hace tiempo por abandonar y rechazar todas las principales reivindicaciones de los sectores populares y de la clase trabajadora.

Esa era un poco la idea de realizar esta mesa redonda y este debate. La propuesta es que intervengan los ponentes que se encuentran en la mesa estructurando el debate en torno a dos ejes: uno de análisis de la coyuntura política y el actual momento electoral que estamos viviendo en el marco del auge de la izquierda reformista; el otro eje pasa por los retos y perspectivas desde la izquierda anticapitalista ante la nueva coyuntura que puede abrirse tras las elecciones.

Dar la bienvenida primero especialmente a Javier Castillo de Izar que viene desde Andalucía, después a Juan Maya de Corriente Roja, a Juan Medem del Colectivo Germinal, Diego Lotito de Clase contra Clase, Aitor Bayón de En Lucha y por último Antonio Liz de No Hay Tiempo Que Perder.

PRIMERA RONDA DE INTERVENCIONES

Javier Castillo (Izar)

En primer lugar, gracias a los compañeros y compañeras de No Hay Tiempo Que Perder de Madrid por organizar este debate. Creo que estos son espacios bastante útiles de los que podemos sacar tareas muy productivas por lo que deberían de ser un poco más asiduos.

Yo vengo de Andalucía, concretamente de Granada y nosotros desde IZAR hemos decidido lanzar una candidatura a las elecciones del 26 de junio. Lanzamos una candidatura en las provincias de Málaga, Almería y Granada, y creo que el lema permite ubicar también nuestra posición en torno a la situación política actual. El lema que hemos elegido para la campaña es "Sus pactos para que no cambie nada, la lucha para cambiarlo todo". Nuestra idea por lo menos, y luego podemos entrar más en el debate, es plantear un discurso alternativo ante el auge de un nuevo reformismo que, desde nuestro punto de vista, haya pacto o no haya pacto no viene a cambiar en lo sustancial las condiciones de vida de la clase trabajadora y de la juventud.

Pensamos que estos nuevos reformismos no van a cambiar las condiciones de vida, como comentaba antes, de la clase trabajadora y de la juventud, pero sí que es sintomático de algo. Nos parece que 6 millones de votos a una organización que está al margen de las organizaciones tradicionales y del Partido Socialista fundamentalmente, nos parece que sí que abre algún tipo de escenario. Hay 6 millones de personas ahora mismo que tienen expectativas de cambiar sus condiciones de vida porque creen que los partidos del régimen no lo van a hacer. Para los revolucionaros y revolucionarias y los anticapitalistas creemos que abre un escenario que es bastante interesante. La gente está buscando alternativas y ahí yo creo que podemos tener un espacio interesante.

Lo que sí que tenemos claro ante este escenario es que -la cuestión de Grecia también nos puede dar ciertas pistas- por una parte, el desgaste de las organizaciones reformistas no va a venir solo a través de la gestión, es decir simplemente la mala gestión o la decepción que puede causar un gobierno de Podemos o incluso una oposición de Unidos Podemos después del 26 de junio. Nos parece que no es suficiente. Necesitamos levantar alternativas políticas que permitan visibilizar las contradicciones que tienen estas candidaturas y estas organizaciones. Porque no significa -que yo creo que hay algunos análisis simplistas que lo plantean- que cuando haya una decepción de las políticas de Unidos Podemos porque no cumplan con las expectativas automáticamente la gente va a virar a la izquierda y va a buscar una alternativa fuera de los márgenes del reformismo. Desde nuestro punto de vista eso no se da de manera automática. Puede haber ascenso, como estamos viendo en otros países, de la extrema derecha y que precisamente esa decepción lo que cause sea un viraje de todas esas expectativas y de todas esas ganas de cambiar las cosas y de cambiar sus condiciones de vida hacia la extrema derecha. Tenemos una responsabilidad bastante importante desde la izquierda anticapitalista y revolucionaria.

Para llegar a la situación actual desde IZAR hemos sufrido un proceso bastante turbulento en los dos últimos años, fundamentalmente desde el inicio de Podemos. Nosotros partíamos de Izquierda Anticapitalista, que fue una de las organizaciones que lanzó Podemos en su momento. Lo que luego se constituyó como IZAR éramos quienes ya veníamos planteando diferencias con la dirección de Izquierda Anticapitalista. Nosotros en principio no estábamos de acuerdo con que se lanzara Podemos. En primer lugar, por los compañeros de viaje que no nos daban buena espina y sabíamos un poco la orientación que iba a llevar lo que era la actual dirección de Podemos. Y segundo porque creíamos que iba a difuminar bastante las líneas de construcción de la propia organización. Nos encontramos varios compañeros aquí que estuvimos en ese debate.

Cuando se lanzó, bajo nuestra oposición al menos minoritaria, nosotros consideramos que era oportuno intervenir, por el impacto que iba a tener y porque el manifiesto Mover Ficha nos abría cierto espacio. Aunque nunca hemos considerado que el manifiesto con el que se lanzó Podemos fuera un programa anticapitalista y de clase, si entendíamos que nos dejaba cierto espacio y cierto oxígeno para un discurso alternativo de ruptura (…) Muchas corrientes de hecho nos tacharon de oportunistas en el momento de hacerle el juego al reformismo cuando interveníamos. Y la realidad es que nosotros hacemos un balance de ese primer periodo sobretodo de una manera acertada, porque nos permitió acercar a bastante gente en torno a nuestras posiciones fundamentalmente en Andalucía lo que luego hizo que pudiéramos constituir una corriente que se llamó Andalucía desde Abajo junto con otras corrientes como En Lucha o los compañeros de Corriente Roja que también participaron, y tiempo después cuando rompemos con Podemos en Andalucía se constituye como No Hay Tiempo Que Perder, es decir fue un proceso bastante natural (…)

Nosotros consideramos que ahora mismo no hay un espacio dentro de Podemos y estar ahora mismo en Unidos Podemos no da el mismo oxígeno que considerábamos que había en aquel momento. Nosotros decidimos salir de Podemos en torno a las elecciones del 20D (…) Primero porque precisamente toda esa ilusión que había generado en torno a los círculos ya no existía, ya no había nadie en los círculos que estaban prácticamente vacíos. Y, por otro lado, ese espacio que se nos abría a nivel político había desaparecido completamente. Es decir, en el momento en que tienes en la lista un general y una posición abiertamente pro OTAN, en el momento en que tú estás dando una posición de pacto con el social liberalismo, nosotros consideramos que ahí ya no hay un espacio. Y no solo no consideramos que ya no hay espacio, sino que además que todo lo que sea en ese espacio de participar en IU o Unidad Popular o de Podemos, lo único que hace es reforzar la orientación de la dirección y legitimar la posición de la dirección, además casi sin tener un frente por la izquierda, porque no hubo una posibilidad de dar una alternativa por la izquierda.

Como plateaba, y ahí es donde nos enmarcamos en el escenario actual, el balance que nosotros hacemos del 20D es que fue un error bastante estrepitoso el hecho de no tener una candidatura anticapitalista y de ruptura que permitiera visibilizar las contradicciones de las dos organizaciones reformistas en ese momento, es decir, algo que nos permitiera señalar la contradicción y además empezar a dar pasos en la articulación de la izquierda rupturista que estaba fuera de estas dos candidaturas. Nos pareció un error, además, porque no nos permitía hacer política en nuestro entorno. En un momento en que todo el mundo estaba hablando de política nuestra única alternativa era decir "absteneros" o bueno "Unidad Popular y Podemos no son la alternativa" y a esto nos decían "¿y cuál es la alternativa?" y nosotros respondíamos "pues no tenemos una alternativa". Nosotros hacemos ese balance dentro del marco de las elecciones del 20D. Consideramos un error –que también creo que se dio por los tiempos sobre todo previos al 20D- el hecho de que no hubiera una candidatura a la izquierda de estas dos organizaciones. Tan rápido como hicimos ese balance, en el momento en que se planteó la posibilidad de que hubiera unas nuevas elecciones, desde IZAR planteamos rápidamente la necesidad de que hubiera una candidatura a la izquierda de esta todavía no coalición y a la izquierda de este reformismo. Y eso es lo que hicimos, una candidatura de IZAR. Nuestro deseo es que hubiera sido una candidatura de convergencia del conjunto de la izquierda revolucionaria anticapitalista, evidentemente conservando nuestra identidad y nuestras diferencias como organización, pero aprovechando electoralmente el hecho de que todo el mundo estuviese hablando de política y que hubiese una candidatura de la izquierda revolucionaria.

Juan Maya (Corriente Roja)

También primero agradecer a los organizadores por la invitación. Yo voy a empezar por las elecciones, nosotros en estas elecciones no vamos a presentar candidatura. No presentamos candidatura principalmente porque no fue posible, como por ejemplo en las anteriores, poder coincidir con un sector de activistas, de luchadores que se pudiera traducir en las elecciones con un programa de independencia de clase donde se representan las luchas (…) Por distintos motivos, algunos porque están convencidos de que a lo mejor ahora con esta unión de Podemos, Izquierda Unida y con el PSOE puede ser una alternativa, otros porque estaban cansados. Llevamos casi dos años de elecciones.

Les propusimos a los compañeros de IZAR en Málaga ir juntos, porque nos parecía que podía ser una candidatura que representaba un proceso, un trabajo conjunto. Los compañeros por consideraciones de la organización no veían que en este caso fuera posible y decidieron ir solos. Y entonces entendíamos que no había un espacio real que pudiera hacer una candidatura más allá de representarnos a nosotros mismos. Y luego también el esfuerzo que significa para las organizaciones pequeñas con las condiciones legales que nos imponen, para que luego no haya televisión, ni radio, no hay nada.

Que no nos presentemos no quita que hacemos campaña electoral, que para nosotros en verdad las elecciones y el voto es una cuestión secundaria, pero sí utilizamos el espacio el debate que se abre, que siempre va a ser mayor a veces va a ser menor pero siempre hay espacio para discutir política. Entonces nosotros planteamos primero el programa (…) cuál creemos que es la salida para el país, qué creemos que son las medidas para salir realmente de la crisis, que evidentemente empieza por romper con la Unión Europea, no pago de la deuda, etc.

Luego también entramos en el debate de un futuro si va a servir o no un futuro gobierno de Izquierda Unida, Podemos, PSOE. Sabemos que está despertando mucha expectativa en un sector importante. Nosotros opinamos que no va a haber ningún cambio. Primero por lo que venimos diciendo, si aquí el que gobierna el país es la Troika, es la Unión Europea, es el Fondo Monetario, y si no se está dispuesto a romper con ellos no hay ninguna posibilidad de hacer realmente un cambio. También porque no hace falta esperar a que suban al gobierno, ya lo estamos viendo en los lugares donde gobiernan. Lo vemos con Ada Colau, lo vemos aquí con Carmena, con “Kichi”, etc. Donde están terminan aplicando los mismos planes, vienen con los mismos discursos y al final con la excusa de la legalidad, del imperativo legal, de lo posible, terminan aplicando los mismos planes, no hay ningún cambio de fondo para los trabajadores y el pueblo.

Lo que planteamos es “gobierne quien gobierne, los derechos se defienden”, creemos que eso es lo central, seguir participando en las luchas y prepararnos para la que se viene. Porque del punto de vista económico ya sabemos lo que se viene, va a haber recortes. De hecho, es el gran nerviosismo y la gran preocupación de los organismos internacionales, que haya un gobierno para que puedan aplicar el recorte que empezó con 10 mil ya hablan de 20 mil millones. Entonces sabemos que vienen recortes y que tenemos que prepararnos para la que se viene. Las elecciones van a pasar sin pena ni gloria, lo importante va a venir después y creemos que Francia en ese sentido es una oleada de aire fresco, porque muestran un camino. Nosotros decimos que ese es el camino, la que están haciendo los trabajadores en Francia, con sus métodos de lucha. Aquí se hablaba de la muerte de la clase obrera, de la muerte del socialismo, pues ahí se está demostrando que el que está herido de muerte es el capitalismo, que la clase obrera está más viva que nunca, con sus piquetes, con su huelga general, con sus asambleas, con sus organismos, enfrentando a la policía, creemos que ese es el camino que tenemos que emprender aquí en el Estado Español.

En cuanto al voto en concreto, no llamamos a votar a nadie, porque entendemos que no hay ninguna candidatura que realmente valga la pena llamar al voto. Tampoco nos posicionamos por un voto crítico. Nos parece que en verdad en estas elecciones la discusión de a quién votar es bastante secundaria, porque nos parece que lo más importante es esta discusión que decía, es decir con qué programa, con qué perspectivas, para qué nos preparamos. Nos parece que eso es lo central, más allá de que cada uno tenga la ilusión, opine de votar, no votar (…) Salvo en Málaga, sí que en Málaga estamos nosotros, vamos a llamar a votar a la candidatura de IZAR porque nos parece que sí es una candidatura alternativa que tiene un programa alternativo y que entonces sí está más que justificado el apoyo y el voto a la candidatura de los compañeros.

Y yo por último ya para terminar, a nosotros nos parece muy importante todo el debate de las elecciones, pero incluso más allá de estas elecciones, nos parece que es una discusión muy importante dentro de la izquierda. Porque quizá todo el tema parlamentario de democracia burguesa es una de las presiones más grandes que estamos teniendo los revolucionarios. En los años nosotros ‘70 teníamos las presiones de la guerrilla, hoy tenemos las presiones del parlamentarismo. Creemos que en ese sentido Podemos ha cumplido con su deber, lamentablemente, es decir, aquí surgió una movilización que planteaba “no debemos no pagamos”, que ocupaba casas y ha conseguido llevar en gran parte las luchas al terreno que ellos quieren, que es al terreno de las instituciones. Han convencido a un sector del activismo que votando, que a través de leyes parlamentarias, que a través de tener más diputados o concejales se pueden conseguir cosas. Y nosotros creemos que eso, no es el único evidentemente, en todo siempre hay muchos factores, pero creemos que es uno de los elementos importantes de la desmovilización (…) porque sigue habiendo movilizaciones, sigue habiendo luchas, sigue habiendo mucha inquietud política y eso es importantísimo. Pero sí que ha bajado del ritmo que veníamos y aunque no queramos y aunque muchas veces nos llamemos revolucionarios, entendemos que la propia izquierda revolucionaria muchas veces terminamos impregnados de esas presiones y muchas veces empezamos a poner nuestros calendarios y a darle más importancia a las elecciones que realmente a la lucha.

Creemos que el combate al reformismo es fundamental pero no es solo en el terreno electoral. El combate al reformismo es combatiendo a la burocracia sindical, es en la lucha día a día, es en la necesidad de conformar una nueva dirección, en la lucha por un programa que realmente represente los intereses de clase, es decir el combate al reformismo pasa por mucho y en general incluso las elecciones son quizás las menos importantes de todas.

Juan Medem (Germinal)

Antes de nada, agradecer la invitación de NHTQP para que intervengamos aquí. Siempre puede servir para una clarificación teórica, para ver nuestras diferencias, bueno, para aportar nuestras dudas, siempre es interesante.

Mi primera parte de la intervención, se va a basar más en una caracterización del periodo actual mirándolo desde un curso histórico más largo. Aprendí de un compañero hace ya unos años, que para hablar de política lo primero que había que hacer era caracterizar el momento, aunque pareciera que no tocara directamente a la política, por decirlo así. Entonces, hay que plantearlo primero desde la crisis, desde lo que es esta crisis. Y esta crisis, antes de nada, es una crisis que en realidad viene de los ‘70. Es una crisis de un modelo productivo agotado donde ha habido un incremento constante de los costes y una disminución constante de los beneficios, y rompe el paradigma productivo que había antes, por decirlo así, lo que normalmente se ha llamado fordismo.

Ahora, el proceso de financierización, la concentración de capitales, ficticios le llaman algunos, financieros, que es en realidad una fuga hacia adelante del capitalismo ante un declive difícil, del que ya no puede salir con los métodos que había salido hasta entonces, y que se basa sobre todo en adelantar plusvalías futuras en el presente, eso es lo que es el capital ficticio, es generar unas plusvalías que hoy no existe, pero que como decimos que a futuro van a existir, seguimos haciendo que la rueda gire, aunque la rueda no tiene en realidad más sustancia para girar.

Planteamos esto en primer lugar porque la crisis, esta crisis, esta crisis de la sustancia del trabajo plantea problemas con cómo afrontar el sindicalismo y también encuadra la crisis de Régimen, que es de lo siguiente de lo que habría que hablar, que es la crisis de Régimen del Estado español.

Una crisis de Régimen, de un Régimen que se constituye en el ‘78, siguiendo los modelos de las constituciones de posguerra. Encuadradas también en el periodo fordista, el periodo de producción fabril en los países europeos, motivado entre otras cosas por las economías de guerra, que el propio PSOE ya empieza a romper él mismo.

El PSOE fue el primero, la primera organización, el primer gobierno (el de Felipe González) que introdujo medidas de liberalización del mercado, de liberalización de capitales, etc. Ante una constitución que ya rápidamente se iba quedando vieja y que necesitaba de estas estrategias de financierización que pudieran hacer que el capitalismo siguiera su fuga hacia adelante.

Y de ahí viene, por supuesto, todo un modelo productivo basado en el turismo y sobre todo basado en la construcción de infraestructuras y de vivienda como nuestro modelo propio de adelanto de plusvalía que es, bueno, importamos capital de Alemania para pagar casas, ósea, para construirlas y para pagarlas.

Ese modelo con la crisis económica, que es no solo un modelo económico sino un modelo que influye en prácticamente todas las parcelas de nuestra vida, revienta, y estamos ahora mismo en la búsqueda de una nueva recomposición de ese Régimen. Revienta, pero no solo evidentemente por los problemas que tiene el capital para reproducirse, revienta también porque en 2011 se abre un proceso de luchas, en algunos aspectos, nuevo, que desbordan los aparatos de Estado, desbordan el sindicalismo, y generan, ahí sí, la verdadera crisis de Régimen que es un crisis de ya no solo no poder reproducir las condiciones de vida sino de una dificultad para encontrar un nuevo pacto social aunque ese pacto social sea bajo una explotación inmensa, ¿no?, por decirlo así.

Ante el agotamiento de ese pacto social nos encontramos, primero, un ciclo de luchas que es muy interesante. Yo lo definiría quizá a grandes rasgos, aunque esto seguramente se puede discutir, pero a grandes rasgos desde el 2011 hasta marzo del 2014 con la huelga de barrenderos en Madrid, Gamonal, etc. Luchas todas ellas que tienen un carácter muy peculiar, que implica también el carácter de que son luchas vivas, que es el carácter de desborde. Ya sea el 15M, desborda las divisiones que instauró el capital, por supuesto la huelga de barrenderos en Madrid es un desborde que rápidamente llama a la ciudadanía, no se queda en el ámbito sindical, no se queda en el ámbito laboral. Pero todas tienen unos límites, unos límites que ya veíamos en el 15M y de los cuales, bajo mi punto de vista, desde el punto de vista de los compañeros y compañeras de Germinal, no hemos muchas veces abordado.

Los diré aquí rápidamente para luego desarrollarlos e la siguiente… en la segunda parte, que ahora no me daría tiempo. El democratismo, el ciudadanismo, los tengo aquí “apuntaos”, la ausencia de crítica del Estado, aunque a veces sea Estado de bienestar, por lo que significa como expropiación de las capacidades autoorganizativas, o más bien de autoactividad. Una crítica muy limitada, y sobre todo una crítica muy centrada en las apariencias del capital, el capital financiero. Además, una crítica que no ve el capital financiero como esa salida absolutamente necesaria del que tiene el capital en cierto momento para salir de su crisis sino una crítica de que el capital financiero es malo (…) esa visión de compra o no de deuda, ese endeudamiento de los Estados. Si no hubiera habido ese endeudamiento de los Estados y hubiera habido una bancarrota financiera, un crack, ¿Qué hubiera pasado al día siguiente?

Quiero decir, eso también hay que planteárselo. Los Estados estaban absolutamente obligados a hacer lo que hicieron por que responden no solo a unos intereses, responden a unas lógicas, por decirlo así, bueno pues hubo una serie de límites que fuimos incapaces de abordar, una ausencia también de contenido programático, de lo que es un programa comunista. Que no muchas veces se explicita, pero bueno, puede darse en los movimientos, en algunos contenidos, en algunos elementos implícitos.

Y luego es verdad que todo ese ciclo de luchas lo recoge Podemos en el proceso de retroceso de ese mismo proceso. Lo recoge, lo captura, por decirlo así. Lo captura por que ya estaba, porque esos límites ya están y se estaba agotando y por supuesto esa forma de capturarlo lo que hace es reforzarlo finalmente. Es decir, Podemos no viene de la nada, bajo nuestro punto de vista Podemos hasta cierto punto representa, sí, las esperanzas de los sectores y los estratos populares y de los estratos medios muy agredidos por la crisis. Lo que pasa es que los recoge en sus coordenadas no emancipadas, los recoge en sus coordenadas subordinadas, y los recoge por supuesto porque al final nunca hubo un elemento de desborde sustancial, ósea, sí lo hubo, pero se quedó en germen.

Esto abre un escenario. Al emerger Podemos la crisis de Régimen se hace ya directamente, se representa en los aparatos de Estado, como se había representado ya en la deslegitimación de la monarquía, en la deslegitimación incluso de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, que antes del 2011 prácticamente, contaban con una legitimidad enorme. Pero claro el problema es que rearticular todo esto es muy difícil… y en eso estamos. Yo creo que el proceso de elecciones ahora mismo que estamos viviendo, es un proceso de las enormes dificultades que hay de recomposición del Régimen. En la segunda parte pues entraré más en lo que podrían ser más propuestas, perspectivas quizá más en debate con lo que piensan los compañeros y compañeras.

Diego Lotito (Clase contra Clase)

En primer lugar, quiero agradecer a todos los participantes, y la presentación de Yolanda desde “No hay tiempo que perder”. Mi idea es hacer un esbozo de cómo nosotros, desde Clase contra Clase, vemos en la situación actual la esfera política, la esfera económica y la de la lucha de clases.

Desde el punto de vista del análisis político, nuestra visión parte del hecho de que en el Estado español se viene desarrollando una aguda crisis del régimen político, con elementos que se sitúan en un pasado más o menos reciente, con el desgaste de sus instituciones fundantes como la monarquía, el sistema de las autonomías y, sobre todo, de la crisis de su sistema de partidos políticos. Una crisis también de otro factor que es un sostén del régimen político y que son las direcciones sindicales del movimiento obrero, la burocracia sindical, que ha jugado un papel fundamental en el surgimiento del Régimen del 78 y que lo han sostenido por décadas. Es decir, una combinación de elementos de crisis de régimen, que el estallido del movimiento 15M visibilizó y profundizó, después de muchos años de relativa estabilidad política y económica.

Esta crisis de régimen permite explicar algunos fenómenos, incluida la crisis electoral y la fragmentación parlamentaria que está bloqueando la posibilidad de alcanzar mayorías para la formación de gobierno, el tener que repetir elecciones, la crisis del gobierno en funciones, etc. Pero esta crisis si bien dejó tocado al régimen político, no lo hundió. Esas instituciones están resquebrajadas y cuestionadas, pero no se han hundido y siguen operando.

Ese elemento es uno de los factores fundamentales que pueden explicar que después del desarrollo del 15M, el desvío de este proceso de movilización social, planteó una serie de alternativas políticas de restauración del régimen.

En ese marco emerge Podemos. Podemos aparece como un fenómeno totalmente novedoso en la política del Estado español en el último período. En una declaración que publicamos hace poco donde expresamos nuestra posición electoral (ya lo adelanto, nuestra posición en estas elecciones es que no llamamos a votar a ninguna organización política porque pensamos que ninguna de las que se presentan es una alternativa política de independencia de clase, por lo que promovemos la abstención o el voto nulo indistintamente; y en el caso de las provincias donde los compañeros de Izar se están presentando -los compañeros son parte de “No hay tiempo que perder” con nosotros- llamamos a votar su candidatura, que consideramos una candidatura anticapitalista.)

Entonces en esta declaración, decía, citamos a Iñigo Errejón cuando decía hace poco que lo que preparaba el régimen era una “restauración conservadora”, y ellos se proponían como la alternativa política a eso. Nuestra respuesta es que lo que se ha visto en la propia deriva de Podemos desde su surgimiento hasta ahora es que también viene a encarnar la posibilidad de una restauración, pero de tipo “progresista”. En primer lugar, por su afirmación de que el ciclo, abierto en todo el siglo XX, que podía dar lugar a insurrecciones obreras y populares, está cerrado definitivamente; pero también por su definición de que el programa tiene que ser un programa propio de la socialdemocracia, y por su estrategia, que se resume en que las instituciones de la democracia liberal son la vía para conquistar reformas graduales. Esta es, en síntesis, la estrategia política de Podemos. Y desde el punto de vista de la crisis que tiene el régimen, es una manera de restaurarlo en clave “progresista”, con miles de comillas porque progresismo con el PSOE es un progresismo un poco raro, por lo menos.

Desde el punto de vista económico, siendo muy breve, coincido en este punto con Juan Medem. En el Estado español se evitó el momento de la catástrofe, se evitó el crack, pero sobre la base de no poder superar las dificultades de la economía capitalista española que las arrastra de un largo período. Ahora bien, se logra evitar el crack gracias a una serie de medidas de ataque cada vez más directo contra las condiciones de vida de la clase trabajadora. Y junto con los ataques económicos están también los ataques coercitivos desde el Estado. Todos los ataques a la libertad de expresión, a las libertades democráticas, etc., tienen el objetivo de garantizar el sostenimiento de un capitalismo español que vive un cierto clima “finisecular”. Esto no quiere decir que los capitalistas españoles no tengan grandes ganancias, pero el capitalismo español está en una situación de cada vez mayor crisis, y cada vez más subordinado a las vicisitudes de la crisis económica internacional. Eso significa que la tibia recuperación, sobre la base del trabajo precario, el paro y la devaluación salarial que hemos visto, está basada en elementos de coyuntura, no en elementos orgánicos. Es decir, podemos prever que, si hay nuevos coletazos de la crisis, en el marco de que se ha llegado a un nivel exorbitante de endeudamiento, esto impactará profundamente en la economía española.

En tercer lugar, nuestro esbozo sobre la lucha de clases. No hubo un ascenso obrero generalizado en el Estado español en el último período, pero si hubo una emergencia de múltiples procesos de lucha con un elemento novedoso: que combinaron luchas donde intervenían asalariados, con sectores medios empobrecidos, movimientos sociales, jóvenes, sectores populares. Dentro de este fenómeno general de resistencia hubo huelgas que destacaron, por ejemplo, la huelga minera, que tuvo un enorme peso simbólico, lo que hizo también que operara mucho la burocracia sindical y el gobierno para evitar que se desarrollara. En un momento en que el 15M tendía a debilitarse, podía jugar un papel planteando una perspectiva donde la clase obrera apareciera hegemonizando el conjunto de las demandas, aunque eso no se desarrolló. Y después por supuesto hubo huelgas duras, como Panrico, Coca Cola, Movistar y otras.

Ahora bien, coincido con lo que decía Juan de que hay muchos límites, desde el punto de vista de lo que fue este proceso. No solo el “ciudadanismo” y el “democratismo”, la visión ingenua sobre el rol del Estado burgués y otra serie de elementos. También hay que decir que hubo sujetos políticos que actuaron y que impusieron límites a ese proceso. En primer lugar, la burocracia sindical, que jugó un papel clave en el desvío del proceso de luchas, en evitar su continuidad, etc. Y también el rol que jugó Podemos, un partido que tiende a fortalecerse en la misma medida en que la movilización tendió a decrecer. Es en un sentido heredero y sepulturero del movimiento que nace el 15M. Podemos se basa sobre ese proceso de desmovilización para plantear una estrategia donde la conquista de determinadas demandas, cada vez más edulcoradas, solo se puede obtener por la vía del acceso a las instituciones de la democracia liberal.

Para terminar, esta situación ha venido a reforzar en algunos sectores de la izquierda viejas ideas sobre que la lucha de clases no va más, que la clase obrera como tal ya no existe, etc. Sin embargo, Francia muestra que esta visión no tiene ningún asidero. La situación actual de la clase obrera francesa, la ofensiva del movimiento social, incluso bajo la dirección de la burocracia sindical, muestra que la potencialidad revolucionaria de la clase obrera y la reivindicación de los métodos de lucha de la clase obrera siguen vigentes y son un enorme desmentido a todas esas teorizaciones posmodernas sobre el fin del trabajo que se hicieron en las últimas décadas. Algo que creo que nos merece un debate que va mucho más allá de las elecciones, sobre cuál es la situación de la clase obrera y qué perspectiva política tenemos que plantear los anticapitalistas para que ese movimiento obrero vuelva a ubicarse como sujeto hegemónico para dar salida al conjunto de las demandas sociales.

Aitor Bayón (En Lucha)

Lo primero agradecer la iniciativa, que es interesante el podernos juntar gentes anticapitalistas. Disculparnos desde mi organización que no hemos podido conseguir que viniera una compañera precisamente para generar la perspectiva de género (…) como siempre somos nosotros los que hablamos. Disculpas en este sentido.

Voy a hacer un repaso rápido sobre la crisis de régimen, sobre todo enfocando, como se ha señalado, que van a seguir los recortes. Para nosotros es importante ver que la crisis de régimen, aunque se está intentando encauzar, todavía sigue abierta. Si recordamos el peso específico que tenía el PP y el PSOE hace 5 años con un 80% de votos, eso todavía no se ha recuperado en términos absolutos. Ciudadanos pretende recuperar el peso de la hegemonía del capitalismo para que esa crisis de régimen que sigue abierta no se profundice aún más.

En cuanto a las luchas, lo más destacable de todo el ciclo desde el principio de la crisis hasta ahora, es que ninguno de los movimientos nuevos ni las luchas parciales ha conseguido entrar realmente en los centros de trabajo. Ni los círculos de Podemos ni las asambleas del 15M, jamás se constituyeron en centros de trabajo ni conectaron con la clase trabajadora. Dentro de los centros de trabajo había mucha solidaridad y mucha simpatía hacia el 15M, pero en ningún caso se llegó a articular. Eso tiene que ver con el propio discurso que manejaba el 15M, pero también con la inacción de los sectores más de vanguardia dentro del 15M que no supieron o no se atrevieron a incorporar a los centros de trabajo asambleas, organizar agrupaciones u otra serie de iniciativas y romper solamente con la cuestión laboral y sindical que es el espacio propio de los sindicatos.

En cuanto a la burocracia sindical, coincido que ha sido fundamental a la hora de desmovilizar. Se cumplen cuatro años sin huelga general. En este sentido ha jugado un papel fundamental para que la presión de las luchas y el aumento de la conciencia no haya ido por el enfrentamiento con el capital. Incluso si la burocracia sindical, como está pasando en Francia u otros lugares, juega un papel más activo eso anima a activar un movimiento desde la base y a darnos muchas más alas tanto al sindicalismo combativo como a las propias organizaciones de la izquierda anticapitalista.

En ese sentido, de cara a las elecciones entendemos que se va a intentar por todos los medios llegar a una gran coalición desde los sectores de la derecha y el PSOE. En este caso, la capacidad limitada para buscar una salida desde el capitalismo. En cuanto a la izquierda y que balances hacemos, todavía falta muchos balances por hacer. Todo lo nuevo nos está pillando a contrapié, ni si quiera se han hecho grandes balances de toda la experiencia y seguimos arrastrando la caída del muro. A la izquierda trotskista se nos cayó menos el muro, pero eso no quiere decir que no atraviese al conjunto de la izquierda en general, que mayoritariamente no era de nuestros sectores. El neoliberalismo galopante y esa izquierda que no ha hecho los balances se han unido al posibilismo y es lo que vemos actualmente.

En este contexto la vía institucional y la vía electoral, dentro de lo que son las capas de la izquierda activa, sigue teniendo mucho peso. La gente está todavía haciendo una experiencia en un recorrido mucho más amplio de lo que podía verse en primera instancia. Podemos, los gobiernos del cambio, la nueva IU, siguen teniendo un peso grande que se ve en las encuestas electorales y como la gente todavía confía en este.

Entre las movilizaciones y la vía institucional hay que señalar que no son bloques estancos. Mucha gente que participó en la huelga de los mineros y las experiencias que han desbordado a la burocracia sindical es gente que hoy tiene mucha confianza en los procesos electorales y Podemos, y hasta que no vean un quiebre de esas ilusiones no se van a dar cuenta y virar a la izquierda donde podamos recoger todas esas esperanzas frustradas. Aunque es algo que sabemos que va a suceder porque ya ha habido otras experiencias como el PT en Brasil y en ese sentido tenemos que estar ahí.

En este caso, y ligado a esto, desde En Lucha pedimos el voto para Unidos Podemos. Aunque participamos en los círculos y organismos internos, no hacemos campaña, ya que entendemos que ha habido muchas renuncias al programa. Pedimos el voto porque no hay ninguna otra alternativa que pueda representar un aglutinante como este. En otros territorios como Euskadi pedimos el voto para EHBildu, porque nos parece una opción más consecuente, aún así muy reformista y muy limitada que está chocando con sus realidades. Nos da pena que no se presentara la CUP, que en este orden de cosas sería la opción más anticapitalista y avanzada con peso específico en el Estado Español.

En cuanto al ejemplo de Francia, señalar que en el Estado español las organizaciones sindicales alternativas no tenemos fuerza para organizar una huelga general. Se intentó el 31 de octubre de 2012 y salió finalmente gracias a que la convocó también UGT y CCOO -gracias también a la presión de la nuestra y otras organizaciones- pero es ciencia ficción pensar que vamos a convocar una huelga general desde CGT, CoBas, etc. Hay que ir perfilando una buena política sindical desde el punto de vista de construcción de los sindicatos de clase, las izquierdas sindicales, el sindicalismo alternativo. Hacer una buena crítica a la burocracia sindical para delimitarla e ir acumulando fuerzas.

En cuanto a la izquierda reformista en el 2009 IU se intentó refundar con un fracaso estrepitoso. Señalar que por no refundarse ni hacer un proceso de cambio, atenazada por las distintas burocracias, al final la han refundado a la fuerza los acontecimientos (15M primero y Podemos después). IU está dando un giro por ahí, pero no salen de lo que han sido siempre, una organización reformista que viene del eurocomunismo y que no tiene pretensión de ir más allá.

Antonio Liz (No Hay Tiempo Que Perder)

Compañeros y compañeras, si me permitís voy a hacer dos apuntes. Uno sobre caracterización en esta primera intervención, y un segundo apunte sobre perspectiva. Avanzó que en el punto de perspectiva trataré, de una manera rápida está claro, el tema del Frente de Izquierdas y Anticapitalista.

En la caracterización de la coyuntura actual, tenemos que empezar con lo que ya sabemos. Venimos de una crisis económica, en la cual seguimos estando, que tiene un carácter sistémico. Esto es así ya que no había ningún oponente, ya se había derrumbado la Unión Soviética. La crisis económica sobre los trabajadores y trabajadoras supuso una enorme precarización y grandes sectores que fueron al paro, perdiendo trabajos en unas condiciones económicas más o menos aceptables. Los que mantuvieron el trabajo sufrieron una reducción del salario directo (sueldo), del salario indirecto (prestaciones) y de salario en diferido (pensiones).

Pero no estamos solamente en una crisis económica, sino también en una crisis política, que tiene varios apartados. Uno de ellos es la crisis de subjetividad de la clase trabajadora, con el derrumbe de la URSS, que es la punta del iceberg del papel que había jugado el estalinismo y los intelectuales pseudomarxistas. Una crisis del Régimen del 78, que se manifestó claramente en el movimiento 15M, porque la izquierda institucional y los sindicatos institucionales no les daban salida directa a las necesidades de la clase trabajadora, la mujer y la juventud. Y el nuevo reformismo, que se caracteriza por no tener ninguna relación orgánica con la clase trabajadora, a diferencia de la antigua socialdemocracia, que sí que estaba ligada a la clase trabajadora por medio de grandes sindicatos y partidos.

Y esto nos lleva así, paulatinamente, a esta situación de estas elecciones que se dan ahora, donde la clase trabajadora, las mujeres y la juventud no tienen ninguna organización que les pueda representar. En este sentido, yo me uno a los compañeros y compañeras que llamamos a la abstención o al voto nulo. Y entramos rápidamente en el show televisivo que tuvimos el otro día, donde se ve con claridad que hay dos diferencias fundamentales. Unos que dicen que querrían reformar el capitalismo, es decir, darle un rostro humano, como si eso fuera posible. Y aquellos que defienden la continuación de las mal llamadas políticas de austeridad. Y digo mal llamadas porque la burguesía ha vivido de película. Aquí los que hemos estado jodidos hemos sido la clase trabajadora.

Entonces, a raíz de este debate se puede preguntar; ¿Que va a pasar después de las elecciones generales? Bueno, hay varias posibilidades que dependen de los resultados. La aritmética electoral juega un papel en la democracia burguesa. Si, por ejemplo, el PSOE saca más diputados que Unidos Podemos, se podría dar un gobierno PSOE, donde participaría Podemos. Un gobierno de estas características generaría al principio mucha ilusión. Pero en el momento que se vea que Podemos a través de su papel parlamentario, legal, institucional no le da salida a las imperiosas necesidades materiales y políticas de la clase trabajadora, vendrá un proceso de desilusión que puede terminar vehiculizado a un Frente de Izquierda y Anticapitalista, si existe y tiene influencia de masas. O bien podría venir una salida por la ultraderecha.

En el caso de que Unidos Podemos sacase más diputados que el PSOE, lo que se podría dar es que el PSOE no facilite un gobierno a Podemos. Ese sería un escenario que, si se diese, llegaría un momento en que ellos (los reformistas), al estar en la oposición, se verían obligados a radicalizar su mensaje, no así su programa. Pero a pesar de ello las movilizaciones se incrementarían. Al incrementarse, estaríamos en una situación novedosa.

Para enfrentar al régimen del 78 no es posible hacerlo a través de una organización que es un reflejo distorsionado de las ilusiones de cambio de los sectores populares. Podemos, bajo ninguna circunstancia tiene una alternativa al sistema capitalista. No solo eso; ni tan siquiera es una organización reformista honesta. Es una organización que hasta niega la capacidad de que la especie humana tenga el sueño de transformar la sociedad. Eso es una de las grandes cosas que tenemos que combatir contra Podemos. Porque si la especie humana no es capaz de generar una alternativa al capitalismo, lo único que nos espera es la barbarie más absoluta. Aquí parece que, de las condiciones internacionales, solo quieren hablar de Venezuela, pero no hablan de los tres ejércitos más poderosos del mundo; el estadounidense, el ruso y el chino, que es imposible que entre sí se destruyan unos a otros. Con lo cual, en un determinado momento, si hubiera grandes enfrentamientos entre estos países imperialistas (o en una fase imperialista, con las matizaciones pertinentes en Rusia y China), podríamos llegar inclusive a un conflicto nuclear que barra a la especie humana sobre la faz de la Tierra.

La única alternativa para el conjunto de la humanidad es que la clase trabajadora en los diversos países venza a su propia burguesía para construir un mundo que esté fundamentado en la justicia social, y donde la incultura (y la incultura política) no tiene que tener ningún tipo de espacio. Después hablaremos de la perspectiva.

SEGUNDA RONDA DE INTERVENCIONES

En la segunda ronda de exposición de los ponentes, para no limitar el análisis sólo a la coyuntura electoral, se abordaron los retos y perspectivas de la izquierda anticapitalista y revolucionaria.

Javier Castillo (Izar)

Evidentemente nosotros no nos presentamos a las elecciones porque pensemos que vamos a cambiar las cosas desde los marcos institucionales. Somos conscientes de que el Estado es un instrumento de clase y, como planteaba Diego antes, el ejemplo es Francia. La clase obrera sigue vive y el cambio, las condiciones reales de cambio van a venir de proceso revolucionarios liderados por la propia clase trabajadora.

Las tareas, como decía Antonio, son reconstruir la conciencia de clase, la subjetividad. Ahí es donde la izquierda revolucionaria tiene una doble tarea: impulsar ese movimiento obrero y construir una dirección revolucionaria para liderar en un momento dado las posibles salidas, para que no haya desvíos como hemos visto ya en otros procesos.

Consideramos que esa dirección revolucionaria no va a venir de una única organización. Es construcción de una dirección revolucionaria va a venir de organizaciones plurales de la izquierda anticapitalista y ahí es donde se enmarca nuestra expectativa con las elecciones. Nuestro objetivo era que hubiera una candidatura amplia de la izquierda revolucionaria, es lo que intentamos impulsar dentro del marco de NHTQP. Cuando los compañeros de CR nos plantean en Málaga plantear una candidatura conjunta, nosotros los emplazamos es a construir una candidatura en el resto de los territorios con el conjunto de la izquierda revolucionaria que es la orientación que habíamos tomando en NHTQP. Nos parece que era fragmentar las fuerzas y el potencial que podíamos tener. Y ahí se enmarca un debate que venimos teniendo los últimos meses que es la necesidad de construir un frente anticapitalista, revolucionario y de clase (…) que sea plural pero que nos permita asumir las tareas comunes que tenemos.

Cuando se dio un movimiento como el 15M, si la izquierda revolucionaria hubiera tenido un marco a nivel estatal donde discutir, quizá lo que hubiera quedado después del 15M hubiera sido bastante más combativo y hubiéramos estado en mejores condiciones. Mucha gente que estamos aquí de una manera u otra hemos participado en Podemos; el problema es que hemos participado de una manera completamente desfasada (…) sin coordinarnos a nivel estatal. Si hubiéramos estado coordinados para intervenir en Podemos y en lugar de tener un movimiento como NHTQP que al final somos sólo nosotros, a lo mejor estaríamos en mejores condiciones en el momento actual.

Juan Maya (Corriente Roja)

En cuanto a las perspectivas somos optimistas. No quiere decir que vamos a ganar, pero si creemos que hay condiciones para dar una buena pelea. Primero por la situación económica que es un factor objetivo que impide de momento al capitalismo poderse restaurar, poder dar concesiones, y eso impide a los partidos reformistas y los nuevos reformistas poder engañar a la gente. Porque cuando uno tiene dinero es una cosa, pero cuando hay que aplicar otra reconversión no es lo mismo hacerlo como lo hizo Felipe González, con mucho dinero, con muchas subvenciones, con prejubilaciones, etc., que hacerlo hoy que lo único que van a dar son palos. Entonces en ese sentido creemos que es un factor a favor. También lo es la caída del estalinismo, porque los que hemos vivido la época anterior sabemos las dificultades que teníamos y como cada vez que aparecía una dirección alternativa y revolucionaria el estalinismo se encargaba de liquidarla. Hoy ese aparato que controlaba las fuerzas productivas de un tercio de la humanidad, que gozaba de un prestigio inigualable hoy no existe y para nosotros ese es un factor progresivo. Ahora, es una palea que está abierta y dependerá mucho más que de la crisis económica (…) de que surja una alternativa. El problema no es que no haya luchas, sino que no hay direcciones que sean lo suficientemente fuertes para potenciarlas y unificarlas, y ese es el gran desafío que tenemos en la izquierda.

Y ahí entra toda la discusión de la unidad. Primero diferenciamos muy bien lo que es la unidad de acción de lo que es la unidad para construir una organización revolucionaria, son cosas distintas que no podemos mezclar. En cuanto a la unidad de una organización para nosotros la clave es el programa. No puede existir una unidad si no hay acuerdos programáticos de fondo (…) porque es lo único que permite que es fusión luego llegue a buen puerto y no que sea algo que al principio puede parecer muy bueno y muy alegre, pero en cuanto intervenimos en la lucha de clases al primer conflicto que surge estalla para todos lados y al final termina provocando desmovilización.

Nosotros somos claros. Creemos que hay muchas diferencias programáticas. Es normal y hay que seguirlas discutiendo. En cuanto a la unidad de acción pues estamos trabajando, creemos que es por donde debemos empezar, en las luchas cotidianas en lo que estamos de acuerdo y el otro debate hay que seguirlo profundizando.

Juan Medem (Germinal)

Sobre la unidad de programa, la unidad teórica, yo creo que las organizaciones se construyen alrededor de una unidad teórica y programática fuerte. Quizá a nivel de la unidad de acción pensamos que nos la da las luchas, más que buscarla nosotros. He visto dos ejes sobre los que se ha planteado el debate: sindicalismo (revolucionario), y parlamentarismo (revolucionario), y por otra parte también la cuestión del frente unido. En torno al sindicalismo nosotros no es que estemos en contra o a favor de las luchas sindicales de manera simplista. Pensamos que las luchas pueden tener, una dialéctica de desborde. Si no tienden a desbordar para nosotros son luchas que se quedan en el ámbito de reproducción del capital.

Decía Aitor que hay que entrar en los centros de trabajo... o quizá salir de ellos. El problema no es tanto tener que entrar, sino que haya una capacidad de lucha que directamente rompa las divisiones del trabajo. Hacer una división por ejemplo del plano económico y del plano político es perdernos y no poder seguir adelante.

Las luchas sindicales, si desbordan, tienen un carácter más allá del sindical. Al principio he planteado que hay una crisis del sistema capitalista desde los años ‘70, que es una crisis del valor y del trabajo abstracto. Por eso intentar ir al trabajo es como pegarse un tiro en la sien. No digo que no haya luchas que no empiecen en el ámbito del salario. Si el trabajo está en crisis, apelar directamente al trabajo es un problema. Sé que esto nadie de la mesa va a estar de acuerdo conmigo.

El otro eje, parlamentarismo revolucionario. Este es mucho más complejo, porque decir de manera tajante estoy en contra de presentarme a unas elecciones puede ser complicado. Yo a día de hoy no tengo una posición tomada. Ahora bien, en un momento en el que hemos vivido un proceso en donde el polvo que ha levantado el proceso electoral ha ayudado a reforzar el proceso de vaciamiento de las calles, lo interesante quizá es deslegitimar ese proceso. Unas elecciones que mantienen la división, que queremos romper como revolucionarios, entre la política y la economía. Podemos presentar una candidatura y legitimar una democracia que no nos vale.

Lo que sí está claro es que un programa socialdemócrata es inviable. Grecia es una señal muy clara de esa inviabilidad. Tanto por características sociológicas, que es que la base del trabajo fabril no existe; como por características económicas, que la base del valor tampoco existe para ello, porque el capital está en una huida hacia adelante. Nosotros ahí planteamos que lo hay que hacer es plantear abiertamente un programa comunista, de lucha y de desborde.

Diego Lotito (Clase contra Clase)

Sobre la clase trabajadora, su situación y el desborde que planteó Juan. Si entendemos el desborde en el sentido de que la clase trabajadora tiene que superar los marcos estrechamente corporativos de la lucha de clases y tienda a ubicarse como un sujeto hegemónico del conjunto de los sectores explotados, entonces tendríamos acuerdo. Ahora, si el desborde es un proceso que tiende a desarrollarse sólo en forma espontánea donde los revolucionarios vamos a encontrarlo, ahí ya no coincido.

El sentido que tiene la actividad revolucionaria en el terreno del movimiento obrero, sea en los sindicatos como fuera de ellos, porque la clase trabajadora no está sólo en los sindicatos. En el Estado español sólo el 10% u 11% de la clase trabajadora se organiza en los sindicatos, todo el resto no lo está. De hecho, los sindicatos expulsan a los trabajadores y trabajadoras de los sindicatos. Por eso si tiene algún sentido la actividad revolucionaria en la clase trabajadora es para tender a unir los distintos sectores de las filas obreras de ese inmenso ejército proletario que hay en la actualidad.

Pero al mismo tiempo, es para construir bastiones revolucionarios contra los que impiden el desborde. Porque, ¿puede operar el desborde como un factor espontáneo? Si. Pero, ¿siempre opera del mismo modo? No. La crisis a veces paraliza a la clase obrera y a veces la tiende a levantar, pero hay agentes políticos que tienden a dividir, bloquear, impedir que esto suceda.

Entonces el desafío es tratar de buscar que el sujeto social, que existe –creo que en eso vamos a estar de acuerdo todos- no es un sujeto político. La clase trabajadora combate porque se lo imponen en general, no porque tenga conciencia de ello. Esa consciencia la va conquistando en el trascurso de la lucha. Tiene razón Antonio en que hay una crisis de subjetividad, pero es menos la crisis de la que había hace 20 años, incluso hace 10 (…)

Yendo a otro punto, Juan (de CR) tiene razón, tenemos diferencias políticas programáticas. Sin ir más lejos le voy a devolver el favor de un debate que tuvimos en una reunión de Sindicalistas por la Unidad Popular a la que fuimos, en la que no coincidimos con los compañeros en que no plantearan claramente que no había que pagar la deuda externa. Ellos como hicieron un acuerdo dentro de Sindicalistas por la Unidad Popular (donde participaba el PCE) para participar en la candidatura de Izquierda Unida el 20D, acordaron ese programa y nosotros consideramos que fue un error. Más allá del problema táctico, ya que cada uno interviene donde considere, la clave era defender un programa hasta el final. Yo estoy más con Juan (Germinal). Hay que defender abiertamente un programa comunista, pero hay que buscar popularizarlo también.

Con los compañeros de Izar estamos juntos en NHTQP y también tenemos diferencias. En el Encuentro que hicimos el 2 de abril había cerca de 150 personas y “nos matamos” por la consigna de la Asamblea Constituyente. Para nosotros los compañeros tienen una visión incorrecta sobre el papel que juegan las demandas democrático-radicales dentro un programa revolucionario. Pero es un debate que tenemos que continuar.

Con las compañeras y compañeros de Germinal no habíamos tenido ningún debate aún, por eso propuse en el Comité de NHTQP invitarlos a esta mesa. Y en el caso de En Lucha también tenemos diferencias en muchísimas cuestiones, incluso en esta mesa son los únicos que plantean que hay que votar críticamente a Unidos Podemos lo que para nosotros es un error.

Pero no solo hay debate de programa, sino también de estrategia y de teoría política, y son debates que merecen ser abordados. No es lo mismo un frente político, que la unidad de acción en la lucha de clases, ni una organización común. ¿Que proponemos nosotros? Primero, que la izquierda revolucionaria participe en común en los escenarios de la lucha de clases. En segundo lugar, si hay avance en el programa, que avancemos a hacer un frente. NHTQP es un prototipo de lo que nos proponemos, pero no un partido único. Ahora, si profundizáramos en debates de estrategia y lecciones comunes de la lucha de clases nacional e internacional, eso podría plantear la perspectiva de una fusión entre organizaciones revolucionarias que somos todas organizaciones pequeñas para hacer lo que nos proponemos que es la revolución socialista.

Por eso queremos hacer una propuesta: para continuar este debate, ofrecemos abrir las páginas de Izquierda Diario, e incluso mejor que se abrieran las páginas web de los distintos grupos, para continuar un debate que tiene que ver con problemas de programa, pero también de teoría y estrategia política (...) Demostremos que se puede debatir abiertamente.

Aitor Bayón (En Lucha)

Lo primero que quiero señalar es que la gente que viene del estalinismo y el eurocomunismo, normalmente n momentos como el momento actual y por la fuerza históricamente que tienen, se adapta mejor a un panorama tan disperso en cuanto a ideas. Si la lógica tiende ahora a la socialdemocracia, en ese nivel juegan mejor porque lo son. En ese sentido a la izquierda anticapitalista le cuesta un poco más adaptarse a los tiempos.

Luego señalar que seguimos muy atomizados y atomizadas en las organizaciones, y somos muy pequeñas, fuerzas dispersas con poca influencia real. Entonces muchas veces cuando hablamos de las luchas tenemos una influencia muy concreta sobre sectores muy pequeños, y cada cual amplifica donde interviene y el peso específico que tiene en cada proceso, pero no dejan de ser proceso pequeños y bastante aislados del conjunto.

Lo que señalaba Diego, se maneja entre el 15% al 17% de afiliación a los sindicatos en general, donde CCOO y UGT siguen teniendo el 73% de la representación total, una barbaridad. Tampoco está claro que posiciones tenemos y cada organización va desarrollando distintas estrategias para intervenir en los ámbitos reales.

Las distintas tácticas y estrategias pasan hoy por IU y Podemos, porque no solo es la gente que está en esta mesa. También hay más sectores de la izquierda revolucionaria, como El Militante o la gente del Manifiesto por el Socialismo que está en IU, que era el antiguo Nuevo Claridad. Somos más de los que estamos aquí y cada cual va haciendo sus experiencias. En Catalunya es sintomático. La CUP, gente fuera de la CUP que se acercó en un primer momento y luego salió, etc. Por ello simplemente tenemos que tener paciencia y seguir perseverando.

Una crítica que creo que debemos hacernos es que nos sumamos al ritmo competitivo del propio capital, peleamos mucho no tanto por ganar discusiones de fondo, sino que seguimos pensando que nuestra marca es la positiva y en lugar de fomentar espacios amables, que este es uno de ellos y eso es muy interesante, en general o nos vemos poco, se debate poco y se compite mucho. En espacios dentro de Podemos, por ejemplo, depende del sector en el que estés, a veces te encuentras con hostilidad con gente que hoy estamos sentados en la misma mesa y que en principio parecería que podríamos llegar a mas acuerdos.

En el plano internacional tampoco coincidimos porque nuestras organizaciones internacionales tampoco hablan para desarrollar estrategias comunes y para mí eso es algo fundamental. Las organizaciones que somos de esta tradición, que somos internacionalistas consecuentes, que queremos levantar en todo el mundo una internacional obrera real, no se va mas allá de que hay un acuerdo general sobre la ruptura con el euro y la UE, el no pago de la deuda, etc., pero hasta ahí. Y tampoco se han legado a desarrollar campañas comunes. Cuando se ha intentado a veces por poco se estalla.

Para nosotros NHTQP es una buena iniciativa, pero creemos que llega muy pronto, que tiene una actitud demasiado hostil a la militancia sana dentro de Podemos o IU, y por eso no participamos, aunque creemos que es positivo. El mejor ejemplo para nosotros es Antarsya, pero viene de un proceso completamente distinto, la izquierda griega tiene mucho más peso y actualmente para nuestra organización aquí no se da. Si podemos coincidir en las luchas y habrá que seguir trabajando para superar la competencia, porque incluso luego cuando están las luchas (…) no se acaba de coincidir. Todavía hay mucha tensión entre lo nuevo y lo viejo, y hay ahora todo un sector de la izquierda revolucionaria que entiende que el camino es lo electoral, pero hay que seguir haciendo la experiencia.

También hay muchas diferencias sobre la cuestión nacional y la importancia que se le da a la ruptura del Estado español para generar procesos de transformación social y dentro de esto qué papel juega la clase trabajadora, si se puede avanzar hacia una revolución permanente o terminaremos en una revolución permanente desviada porque la pequeña burguesía toma el mando.

Antonio Liz (No Hay Tiempo Que Perder)

Quisiera empezar diciendo que NHTQP ha aparecido en el momento justo y posiblemente un poquito tarde. Debería haber empezado antes, pero es una posibilidad interesantísima y de concretarse será una herramienta de la clase trabajadora, las mujeres y la juventud.

Hay una relación entre movilización, programa y frente. Las movilizaciones de la clase trabajadora y la juventud no vienen por el programa, vienen por las necesidades objetivas. Es lo que decimos los marxistas, es decir que por las necesidades materiales y por las necesidades políticas. Yo recuerdo que en Izquierda Anticapitalista (IA) había muchísimo pesimismo y me decían “Antonio, tu eres un optimista del copón… aquí no se va a movilizar ni Dios”, y pum, viene el 15M. A mí nunca me preocupo la falta de las movilizaciones, porque la historia nos informa que las movilizaciones llegan. Lo que me preocupa de una manera brutal, es que la clase trabajadora esté armada políticamente cuando haya grandes movilizaciones y entonces las mujeres revolucionarias, los hombres revolucionarios, puedan incidir en la clase trabajadora para canalizar su energía. Eso sí que me preocupa.

Entonces, claro que hay que tener un programa (…) pero ese programa tiene que tener un horizonte político. No vamos a decir en las movilizaciones que llamamos al frente único en las luchas sociales, y después resulta que los réditos electorales de esas luchas siempre se lo coman los reformistas. Lo cual quiere decir que la clase trabajadora nunca va a tener una perspectiva de enfrentar políticamente al capital.

Entonces, la necesidad de que organizaciones de la izquierda marxista converjan en un frente de izquierda, donde compitan de una manera dura en debate, en lucha política, en su seno, es una cuestión fundamental. Las ciencias sociales, no sólo las ciencias experimentales, sólo crecen cuando se da el debate. Sólo hay una superación de la coyuntura cuando se tienen las ideas claras y esto sólo se genera a través de unos debates honrados, no sectarios, sino directos y claros. Eso es lo que va a formar a los cuadros de la clase trabajadora y lo que permitirá que ese frente sea actuante políticamente y que se vaya construyendo de una forma dialéctica, no digo gradual, una herramienta revolucionaria para la clase trabajadora, para las mujeres y la juventud.

Por eso a mí me parece fundamental este proyecto de No Hay Tiempo Que Perder y felicito públicamente a dos organizaciones como Izar y Clase contra Clase que tienen el peso de esta iniciativa, porque algunos estamos a nivel individual y como somos mayores y cascarrabias no nos aguantan ya posiblemente en ningún sitio. Conozco a la militancia de Izar y de Clase contra Clase, y ese conocimiento objetivo que tengo de las compañeras y compañeros, que he compartido muchas luchas con ellas y con ellos, con diferencias siempre (un mayorcete como no va a tener diferencias con la juventud), os puedo garantizar que entiendo que NHTQP tiene muchas posibilidades de éxito. Muchas gracias.

Tras un breve espacio de debate en el que intervinieron distintas personas del público, los ponentes hicieron una reflexión final como cierre del debate. Por su extensión no hemos transcripto dichas intervenciones en este artículo, pero consideramos que la actividad como muestran las intervenciones fue un importante escenario de debate entre diversas organizaciones que se reivindican anticapitalistas y revolucionarias, con orientaciones y tradiciones políticas distintas, que desde Izquierda Diario junto con el movimiento No Hay Tiempo Que Perder, del que participamos desde Clase contra Clase, queremos continuar promoviendo.







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