TRIBUNA ABIERTA

8M: un día de lucha contra el sistema capitalista y patriarcal

Reflexiones sobre el 8 de marzo de una estudiante secundaria independiente, hija de la marea verde.

Jueves 7 de marzo | 22:24

Hoy en día, gracias a la difusión masiva y comercial del feminismo posmoderno, nadie escapa a saber (o a creer saber) todo lo que significa e implica un 8 de marzo. Cualquier persona entiende que no es un festejo ni una celebración, que conmemoramos "algo", que es imposible desear un "feliz día de la mujer" mientras nos sigan matando, violando y negando derechos solo por nuestro género. Sin embargo, yo creo que nunca en la historia estuvimos tan lejos de comprender el verdadero significado de esta fecha. Todo el mundo sabe que conmemoramos "algo", pero es ese "algo" lo que escapa al sentido de la mayoría de los hombres y mujeres, independientemente de su condición de feministas.

Pienso en el 8 de marzo y pienso en Nueva York, así como pienso en Buenos Aires y Rosario, pienso tanto en 1857 como en 1911 y en 1896, en patrones, en policías, en fábricas quemadas, así como pienso en militantes y trabajadoras. Pienso y nos veo lejos, lejos de los trabajadores y trabajadoras de Triangle Shirtwaist, de Virgina Bolten, de las obreras textiles de Nueva York. Tan lejos estamos de todo eso, que bajo el concepto reconciliador de sororidad preferimos marchar junto con nuestras patronas y explotadoras antes que con un compañero tan o más explotado que nosotras. Lejos también porque permitimos que mujeres policías, que no dudarían un segundo en reprimirnos si esa fuera la orden, tengan un espacio en nuestra manifestación, porque vendemos nuestros ideales y nuestros cuerpos como una mercancía funcional al sistema que nos oprime.

Pero creo que estamos lejos porque nos olvidamos, porque este sistema nos necesita sin memoria y así estamos. Olvidándonos de que el único factor que diferencia a estas patronas y policías de los patrones y policías responsables de las 243 muertes de los trabajadores y trabajadoras que conmemoramos cada 8 de marzo es el género. Olvidándonos de que nuestra existencia es consecuencia de la resistencia de miles de trabajadoras y trabajadores que se revelaron no contra sus patrones o patronas, si no contra un sistema entero que los quería dóciles, el mismo sistema al que hoy nuestra lucha le es útil porque nosotras lo permitimos.

Creo yo, que no existe mejor fecha que esta, para afirmar una vez más que la lucha que va a acabar con este sistema capitalista (y patriarcal por consecuencia) es de clases y no de género, que el género une y la clase divide.







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