Juventud

A 40 años de las desapariciones en la Universidad Nacional de Salta

Este jueves el gremio docente Adiunsa llevará a cabo un acto de reconocimiento a trabajadores y estudiantes desaparecidos de la Universidad Nacional de Salta (UNSa), durante la última dictadura militar. En esta entrega, la primer parte del artículo. En la edición de mañana podrá leerse la segunda parte.

Matías Mustafá

Corresponsal Salta

Miércoles 29 de junio de 2016 | 13:56

Un poco de historia

La Universidad Nacional de Salta (UNSa) fue creada en 1972, durante la dictadura militar de Alejandro Lanusse. Al quedar vacante el cargo de rector, en abril del `73, una reunión de directores de carrera nombró luego a Holver Martínez Borelli como sucesor.

Martínez Borelli es el mismo que muchos conocemos como un referente de la poesía salteña. Conocido es también su paso por la política como fundador de la Democracia Cristiana, aliada al Frente Justicialista de Liberación (FreJuLi), que en las elecciones de marzo de 1973 impulsó la fórmula presidencial Héctor Cámpora-Vicente Solano Lima.

En Salta dará su apoyo a la lista del Partido Justicialista encabezada por Miguel Ragone.

Un año más tarde, tanto Ragone como Martínez Borelli eran identificados con la Tendencia Revolucionaria del movimiento peronista. El primero, siendo gobernador de la provincia; el segundo, rector de la UNSa.

La Triple A y la intervención a la UNSa

El “brujo” José López Rega fue secretario personal y ministro de Juan Domingo Perón. Además, el gran organizador de la Triple A, ideada para combatir a los sectores de izquierda del propio movimiento peronista, mucho antes de la muerte de Perón en julio del `74.

En noviembre del `74, bajo el gobierno de María Estela Duarte de Perón, una bomba estalla en el predio de la UNSa, haciendo volar por los aires el “Aula 1”, que era utilizada por el “Grupo Universitario de Trabajo”, un antecedente de los centros de estudiantes en esta universidad. El atentado fue adjudicado a la Triple A y la Policía Federal, aunque nunca se avanzó en las investigaciones.

A dos semanas de ocurrida la explosión, el 23 de noviembre, el gobierno nacional manda intervenir la provincia de Salta y reemplaza al gobernador Ragone, como parte de la purga dentro del Partido Justicialista, bajo los lineamientos del “documento reservado”, un comunicado que anunciaba la “guerra contra la subversión”.

Días después se intervino la UNSa y fue designado Francisco René Villada al mando de la universidad. Es así como comienza la persecución política e ideológica a estudiantes, docentes y personal de apoyo universitario (PAU). Al finalizar 1975, a meses aún de lo que sería la dictadura militar más sangrienta de la historia argentina, muchos docentes son cesanteados de sus cargos.







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