Política

EXLUSIVO

"A mi hermano lo secuestraron después de volantear en YPF"

La familia de Estela de La Cuadra , con varios desaparecidos y exiliados, sufrió de forma directa la complicidad de la Iglesia Católica. Pero también debió soportar a otro factor de poder íntimamente ligado a la dictadura y sus mandantes, el empresariado. En su relato no puede dejar de hablar de la burocracia sindical. La de ayer y la de hoy.

Daniel Satur

@saturnetroc

Viernes 19 de septiembre de 2014 | Edición del día

Estela de La Cuadra- La relación de la burocracia sindical con la dictadura tiene un significado muy importante para mi familia. Nosotros a la dirigencia sindical de entonces, la “pura y dura”, la caracterizábamos como lacaya de las patronales, traidora a su clase y delatora. La dictadura sirvió para demostrar que esa caracterización era acertada.

Héctor, el papá de Ana, de joven fue obrero del frigorífico Swift de Berisso. Después fue delegado en la textil Ducilo y finalmente entra en Propulsora en Ensenada, donde pasa a ser metalúrgico de la UOM. Él tuvo que dejar preventivamente la fábrica el 23 de marzo del ’76. Está comprobado que muchos directivos de las fábricas daban la directiva de que si un obrero se ausentaba sin motivo de su puesto de trabajo se debía informar inmediatamente a Personal que luego pasaba ese dato a Inteligencia. Eso
está documentado por ejemplo en la causa contra la Peugeot.

Y a mi hermano Roberto lo secuestran en la casa de mis viejos después de volantear clandestinamente en los baños de YPF. Obviamente quienes lo seguían y lo delataron eran los delegados buchones de SUPE.

No recuerdo por qué asunto mi papá necesitaba el DNI de mi hermano y entonces va a Personal de YPF a pedir el legajo. Allí le dicen “¿Roberto José de La Cuadra? No, retiraron el legajo ayer”. Con el tiempo me hago de ese documento y ahí figura que mi hermano había hecho “abandono de trabajo”. Al igual que lo ocurrido con el conscripto Alberto Ledo, ponen en el legajo que debe los botines, el buso y otros elementos de trabajo. Eso quiere decir que Roberto José tuvo su César Milani en YPF.

Y otro dato importante que descubrí investigando es que en la línea de colectivos 520 de La Plata, donde había trabajado un tiempo antes mi hermano, habían secuestrado a toda la Comisión Interna, la llevaron a un campo de concentración y los hicieron renunciar. Cuando hoy me levanto, agarro el diario y leo que en el SMATA a los delegados de Lear les hacen la “Gran Pignanelli”, no me sorprendo de nada. Es una escuela.







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