Política

Ciudad de Córdoba

¿A quién sirven los servidores urbanos?

En las últimas semanas se multiplicó en las calles de Córdoba, la presencia de los servidores urbanos, realizando trabajos como desmalezamiento o mejoramiento de espacios verdes.

Guillermo Torrent

Asesor legislativo FIT - Córdoba @Guillotadas

Jueves 4 de junio | 15:04

Para contrarrestar las medidas de fuerza de los empleados municipales, el intendente Llaryora avanza en la utilización de “Servidores Urbanos” por un lado, y de “Promotores de Convivencia” por el otro, para reemplazar las tareas que se realizan desde las áreas operativas y de inspección con personal de planta permanente.

Recordemos que, desde hace un mes, la municipalidad de Córdoba y sus trabajadores entraron en un conflicto abierto. La causa fue el recorte de la jornada laboral en un 15%, esto trajo aparejado un recorte en el salario. El salario de la planta municipal ya venía siendo esquilmado por el pago de sumas no remunerativas y descuentos en distintos ítems. Como si fuera poco, el gobernador Schiaretti, avanzó en un recorte de las jubilaciones provinciales, caja a la que aportan los municipales.

Los servidores urbanos cobran 10 mil pesos mensuales por 4 horas de trabajo, son trasladados a sus puestos en condiciones lamentables sin cubrir, tampoco, las mínimas medidas para prevención de contagios. Para estos sectores el municipio siquiera es cuidadoso con los protocolos. El secretario de gobierno Miguel Siciliano admitió en Canal 12 “Que no podemos permitir que la ciudad se detenga, no podemos hacer que, por no tener un conflicto con el gremio, los vecinos no tengan prestación de servicios, los yuyos no se corten, la ciudad no se mantenga”.

Luego de admitir, en la misma entrevista, Siciliano que la cantidad de empleados municipales es insuficiente, mintió descaradamente sobre la vuelta al trabajo de la planta permanente. Las áreas de trabajo poseen un diagrama adecuado al Aislamiento Social, de allí el Sindicato planteo un quite de colaboración en rechazo al recorte de sus salarios.

La administración municipal hace una utilización perversa de la situación y la miseria en la que se encuentran miles de cordobeses y cordobesas. Busca un enfrentamiento entre hermanos de clase para reventar los derechos conquistados por la planta laboral de municipales. Para ello busca a los servidores urbanos en algunas de las zonas más perimidas de la ciudad, en donde los 10 mil pesos pueden hacer la diferencia entre comer o no.

La irrupción masiva de los servidores urbanos es, junto a toda una serie de iniciativas de Llaryora, el intento de quebrar el poder de fuego de los trabajadores. Para esto también amenazan con sacar la chapa de los inspectores que hagan huelga. Para ello contrataron a través de una polémica ordenanza a 42 abogados como monotributistas, son los famosos “Promotores de Convivencia”, y van a recibir el favor de la provincia para que puedan hacer multas a través de las cámaras de la policía provincial. Estos promotores revisten directamente a Juan Manuel Aráoz, hijo del recordado dirigente menemista “Chiche” Aráoz.

Han llegado también, por otro lado, al extremo de licenciar por completo, desde el ejecutivo, al área de liquidaciones de sueldos cambiándoles las claves y negándoles el ingreso a sus oficinas. La liquidación de sueldos, con la rebaja, fue realizada aparentemente por funcionarios, aunque hay denuncias que se realizó a través de una empresa externa.

La concejala del Frente de Izquierda, Laura Vilches, denunció en la sesión que se votó el recorte a las y los municipales, que el modelo propugnado por Llaryora y el peronismo cordobés, incluía la mayor degradación de las condiciones laborales y ponía como ejemplo a los trabajadores municipales de Jesús María (a 50 kilómetros de la capital) que se habían rebelado contra los miserables sueldos de 15 mil pesos y pésimas condiciones de trabajo. Es el conocido método aplicado a las empresas estatales que combina el vaciamiento con la tercerización de áreas completas, ahora dan un salto en calidad pretendiendo llevarlo a la misma administración municipal.

El peronismo cordobés pretende que los trabajadores no tengan historia, sin embargo, tan viejo como las huelgas, son los intentos de las patronales, en este caso el municipio, de quebrarlas a través de la utilización de desocupados que son buscados en las barriadas populares. Los municipales deben darse una política de convencimiento sobre estos sectores para que sean conscientes del rol que están jugando.

Para esto es indispensable que se den un programa de unidad de las filas obreras, que el sindicato municipal rompa con su política corporativa y levante las banderas de los trabajadores desocupados para convertirlos en sus aliados, planteando incluso el pase a planta permanente de estos trabajadores, con todos los derechos del convenio. Esta política responde a una de las mejores tradiciones de nuestra clase, que se actualiza aún más en los tiempos de miseria y pauperización de las condiciones de vida que se avecinan, y adonde los políticos de los patrones quieren que este el conjunto de la clase trabajadora.







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