Política

ENTREVISTA

Abogados combativos: "Nuestras peleas son en las calles y en la justicia"

Este 29 de agosto se conmmoró el dia del abogado y cuando se vuelve a ver que jueces y fiscales son fieles representantes del poder de turno, vale preguntarse si hay otra forma de ejercer la profesión. Hablamos con dos abogados que sostienen que se especializan en defender luchadores contra la opresión y la explotación.

Gloria Pagés

Hermana de desaparecidos | CeProDH | @Gloria_Pages

Viernes 30 de agosto de 2019 | 14:13

Carlos “Charly” Platkowski y Matías Aufieri integran el Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (CeProDH). Un organismo independiente del Estado y las patronales que fundó Myriam Bregman junto a otros abogados y víctimas del genocidio. Representan legalmente a quienes enfrentan o son víctimas de este sistema social que hacia los trabajadores y las mayorías populares solo ofrece condiciones de vida de explotación y opresión.

Ambos abogados nos ofrecen una mirada distinta de cómo entienden ellos su profesión y en qué causas han logrado incorporar nuevas jurisprudencia.

En el día del abogado, ¿cuál es desde tu punto de vista, como militante, la tarea que deben cumplir?

-CP: La tarea de los abogados revolucionarios es poner nuestros conocimientos al servicio de los que luchan, como los estudiantes, los trabajadores, las mujeres, los presos políticos. Pero nunca intervenimos legalmente desde “afuera”, somos parte de esas luchas.

Nosotros integramos el CeProDH, y la historia de nuestro organismo muestra que las tareas que hacemos día a día dependen de las luchas y los ataques que reciben los que luchan. Por ejemplo, en la década del 90, cuando se funda el CeProDH, se desarrollaba una gran lucha contra la impunidad con la que contaban los genocidas. También por la libertad de los presos políticos, contra la represión a las luchas de los trabajadores desocupados que por esos años se enfrentaban a las políticas neoliberales que llevaban adelante Carlos Menem y Domingo Cavallo.
En los años posteriores, las luchas fueron cambiando. Por ejemplo, en la crisis del 2001 los trabajadores que veían que cerraban sus fábricas, deciden ponerlas a producir bajo control obrero. Zanon y Brukman fueron lo más avanzado de esa experiencia. Entonces quienes integramos el CeProDH tuvimos que estudiar la ley comercial, la ley de quiebra. Fuimos los abogados de empresas recuperadas y también aportamos en esa experiencia que además de extenderse por todo el país esas gestiones obreras son un ejemplo para los trabajadores que hoy sufren el cierre de las fábricas. Madygraf es hoy otro ejemplo enorme de esa tradición.

¿Cómo fue la participación en los juicios contra los genocidas, que se abrieron en 2003?

-MA: Luego de la crisis de 2001 y 2002, donde crujió todo el régimen político, el kirchnerismo debió apelar entre otras cosas, al sentido reclamo de juicio y castigo a los genocidas. Se trataba de una lucha permanente de todos los organismos de derechos humanos, los sobrevivientes, los familiares y enormes sectores de la juventud y la población.

Por entonces con Myriam Bregman integramos el Colectivo Justicia Ya que, junto a compañeros como los de la Asociación de ex Detenidos Desaparecidos, fuimos querellantes en una gran cantidad de juicios.

Podríamos habernos conformado con participar de esos juicios a los genocidas de la manera como venían planteados desde el Estado: acotados a un puñado de militares, mientras la biología iba haciendo lo suyo con todo el resto que se mantenía a salvo de la justicia; haciendo peregrinar una y otra vez a los sobrevivientes en innumerables juicios por tramos, en lugar de hacer juicios por circuito represivo. Peleamos por la apertura de los archivos de la represión, abiertos a toda la población.

Junto a otros compañeros, peleamos para que los genocidas sean condenados, justamente, por la figura de genocidio. Eso generó una discusión que no era jurídica sino política. Había que decir por su nombre lo que verdaderamente tuvo lugar en Argentina y América del Sur: un plan sistemático militar, empresarial y eclesiástico contra la clase trabajadora para transformar dramáticamente las relaciones sociales y económicas existentes en la sociedad de clases en esos años.

El año 2006 sufrimos un duro golpe con la desaparición de Julio López, de quien Myriam era abogada, durante el juicio contra Etchecolatz. Todavía seguimos exigiendo el castigo a los responsables.

Somos querellas contra el exjefe del Ejército César Milani por su participación en el genocidio. Representamos legalmente a la familia del escritor Rodolfo Walsh, por la desaparición de él y su hija.

A mi particularmente, me apasiona la idea de militar para denunciar eso, y no lavarle la cara a ese Estado por el hecho de realizarse algunos juicios, lo cual por supuesto tampoco era poco, y fue un triunfo que resultó de la lucha histórica de los organismos de Derechos Humanos. Ese fue el primer gran debate que me atrapó en relación a la abogacía, años antes de ser parte de ella.

¿Actualmente qué causas pueden destacar de las que están participando?

-CP: Las luchas de hoy son por el ajuste que hay en curso, por los ataques a las condiciones de vida. Por eso, estuvimos junto a los usuarios que sufren los tarifazos de los servicios. Junto a diputados como Myriam Bregman, Patricio del Corro y trabajadores del SUBTE, hemos logrando frenar en la Ciudad de Buenos Aires el aumento del pasaje de este transporte por varios meses, mostrando que era un fraude.

Además en esta ciudad, la más rica del país, junto a los padres de los chicos de las escuelas públicas, luchamos contra la falta de vacantes. La justicia nos dio la razón en nuestro planteo de que se construyan nuevas escuelas y ordenó que el gobierno de Larreta tuviera que tomar medidas para resolverlo. Es más, la justicia ordenó que se entreguen subsidios a las familias que tuvieran que viajar para llegar al colegio.
Otra pelea que dimos recientemente se dio a partir de que descubrimos que muchos jóvenes de 16 a 18 años no estaban en el padrón electoral. El gobierno sabe que ellos no son parte de sus votantes, entonces con una maniobra burda los dejó afuera. Nos presentamos ante la Justicia Electoral y logramos que incluyeran a cientos de miles de estos jóvenes. Sin embargo, aún no ingresaron a todos en el padrón. Seguimos peleando para lograr que en octubre puedan estar todos.

Además acompañamos legal y políticamente a las víctimas de la represión. Tanto a los que le abren causas, como los que están detenidos, como Daniel Ruiz. En breve, junto a los abogados de Daniel, vamos a solicitar una entrevista con el Tribunal Oral para exigir su libertad. En muy pocos días se cumple un año de su detención. Es un hecho gravísimo.

La carrera de Derecho forma abogados que se especializan en diferentes ramas del derecho, ¿ustedes como toman esos perfiles?

-CP: Nosotros somos críticos de cómo se enseña en la facultad. Allí se intenta formar a los estudiantes para que se especialicen y hagan carrera personal en estudios exitosos. Por lo tanto no tiene ninguna importancia, en los ejes de esa formación, cuales son los problemas sociales y económicos que afectan a millones de personas en nuestro país.

La práctica de los abogados que integramos el CeProDH, es la contraria. Un día somos penalistas, otro día abogados laboralistas, luego hacemos reclamos en lo contencioso administrativo, en lo electoral o defendemos casos de víctimas de gatillo fácil.

No tenemos especialidad. Nuestra práctica es aportar a la lucha que den los trabajadores, la juventud, las mujeres y los que luchan contra la opresión y la explotación.

Nuestras peleas son en las calles y en la justicia, donde nos enfrentamos a un ejército de abogados, sean estatales o de grandes estudios de abogados.
Las “victorias” de los trabajadores en ese plano, son producto de grandes luchas, son victorias arrancadas al Poder Judicial. Como docente de derecho laboral en la UBA transmitir esta experiencia y veo que muchos estudiantes que sufren la crisis económica actual y hacen un esfuerzo enorme por recibirse entienden la necesidad de fortalecer y construir organismos como el nuestro.

¿Qué otras causas tomaron, toman desde el CeProDH?

-MA: Como plantea Charly, esta cuestión de relativizar las "especialidades" del derecho vistas como proyecto individual y económico para los abogados, me parece muy oportuno.

Te cuento un ejemplo personal. Ni bien rendí la última materia de la carrera, mis compañeros ferroviarios del PTS me propusieron reunirnos en Lomas de Zamora, para asesorarlos en la defensa de los tercerizados del Roca, que ganaban un tercio que los efectivos, bajo condiciones laborales terribles.

Por entonces unos 1.500 ferroviarios estaban tercerizados en el Roca, por negociados que había entre el sindicato de José Pedraza, el Estado, y los empresarios que gestionan ese ramal (entre ellos Cirigliano, responsable de la masacre de Once en 2012).

Allí tampoco nos conformamos con naturalizar lo que imperaba: la precarización laboral pasmosa pese al crecimiento económico a "tasas chinas" de esos años, y la división de las filas obreras entre trabajadores en negro, contratados y efectivos.
Fuimos abogados del pase a planta permanente de esos compañeros, sumados luego a los del Belgrano Sur y el San Martín, casi tres mil tercerizados. El acta efectivización de estos trabajadores, luego del asesinato de Mariano Ferreyra a manos de la patota de Pedraza, la obtuvimos en el Ministerio de Trabajo por parte del secretario de transporte Juan Pablo Schiavi, que mascaba una bronca inocultable.

Vale señalar que ese funcionario había estado con Macri en sus inicios en CABA, y actualmente está detenido por la posterior tragedia de Once.

Por eso es interesante desmitificar eso de las "especialidades", porque yo empecé en la abogacía como laboralista. Pero sencillamente porque la lucha de clases me puso ahí junto al PTS y a mi clase social. Y a decir verdad, antes que abogado, somos militantes revolucionarios, que pelean por otro tipo de sociedad.

Al poco tiempo me cambié de "especialidad" y empecé mis primeras armas como "penalista": comenzaban a notificarles la apertura de causas penales a muchos de los tercerizados que habían cortado las vías para exigir ser efectivizados.
También viví un curso intensivo y práctico de derecho penal con el juicio que condenó a los asesinos de Mariano, y que varios ferroviarios de esa lucha fueron testigos contra la patota de la Verde. Todos habíamos compartido ese fatídico 20 de octubre de 2010 en Barracas.

Desde el CeProDH, ¿cuál son las causas en las que decían que sentaron jurisprudencia?

-CP: Se lograron muchos juicios donde se ordenó la reinstalación de los trabajadores despedidos. Muchos han sido activistas sindicales atacados por las empresas y la burocracia sindical los atacaba. Un caso que hizo historia y creo jurisprudencia es el caso de reinstalación de Catalina Balaguer; otro fue contra el lock out patronal de Zanon. Nuestro objetivo es lograr fallos que fortalezcan las luchas y su organización. Aún cuando nuestros enemigos digan que aquello que pedimos no está contemplado en la legislación, como la figura de genocidio en el caso de Etchecolatz, como decía Matías.

Esto es posible solo siendo un colectivo que piensa las tareas legales de la mano de las luchas y los procesos políticos y sociales. Somos decenas de abogados que actuamos en todo el país, que con la colectivización de experiencias, con la puesta en común de cómo actuar y con qué objetivos, es posible llevar adelante una práctica militante que se propone dar vuelta todo, cuestionar las bases de un poder judicial que en su estructura está al servicio de los poderosos.

¿Quieren agregar algo más?

-MA: Sí, un ejemplo más. Siempre que intervenimos legalmente, pensamos cómo plantarnos ante nuestros enemigos de clase, los explotadores y debilitar el poder de fuego del Estado.

Con este objetivo denunciamos el espionaje de Proyecto X; las represiones de Gendarmería en la Panamericana, defendiendo a los manifestantes que detenían. Y en el actual gobierno somos querellantes contra Patricia Bullrich y la mano dura de sus fuerzas de Seguridad, empezando por el caso de Santiago Maldonado, y el espionaje a su familia, o las represiones de diciembre de 2018 en Congreso.
En lo personal, es enorme el orgullo de haber formado parte de importantes peleas, con compañeras y compañeros de tanta trascendencia en este terreno como Myriam, Liliana Mazea, Alejandrina Barry, Patricia Walsh, Sergio Maldonado, Norita Cortiñas, Carmen Verdú, Cachito Fukman, y el Encuentro Memoria Verdad y Justicia de conjunto. Pero el mayor orgullo, sin dudas, es ser parte junto a tantos compañeros de un colectivo como el CeProDH, de los abogados y abogadas del PTS, de sentirnos, como alguien ha dicho alguna vez, parte de una organización necesaria para nuestra clase.

CP: Estamos seguros que vendrán grandes luchas que enfrentarán la enorme crisis que hay y que sin dudas se profundizará. Por eso es necesario que se multiplique la cantidad abogados que tomen el desafío de ser parte de las peleas y de la defensa de todos los que salgan a luchar. Estamos orgullosos de todo lo que hicimos, pero somos conscientes que no es suficiente, que podemos redoblar las fuerzas y que lo que tenemos por delante es mucho y muy entusiasmante. Entonces, por eso queremos seguir expandiendo en CeProDH para construir un gran organismo de derechos humanos para poder estar a la altura de las circunstancias y de las peleas por venir.







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