Política

ESPECIAL 3 AÑOS DEL ACUERDO CON CHEVRON

Acuerdo con Chevron: cuando el FIT hizo flamear la bandera yanqui en señal de protesta

Hace tres años, cuando se votaba el acuerdo con Chevron, la banca del Frente de Izquierda se plantaba junto a los miles en las calles en defensa de nuestros recursos naturales.

Raúl Godoy

Dirigente ceramista y diputado del PTS-FIT | Neuquén

Domingo 28 de agosto de 2016 | 01:46

Pocos meses habían pasado del gran anuncio de la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner que había llenado de expectativas y de emoción a miles de personas en todo el país: “la vuelta a la YPF estatal”. Las críticas que hicimos por entonces desde la izquierda, chocaban contra un muro blindado de ilusiones que añoraban el desarrollo energético de la mano de una empresa “de bandera”. Pero nada era tan lejano a la realidad. La borrachera de ilusión, bien remunerada a la corona española con más de diez mil millones de dólares a Repsol, duró muy poco. El 51 % de las acciones de YPF, que representan el 25 % de la explotación hidrocarburífera total, fue utilizada como base de un gran nuevo negocio, esta vez para la norteamericana Chevron.

El acuerdo secreto celebrado entre el gobierno nacional a través de la supuestamente estatal YPF y la norteamericana Chevron fue “bajado” a la provincia de Neuquén como un decreto que debía ratificarse a “libro cerrado” en la Legislatura provincial. Sin lugar a dudas. Sin lugar a modificaciones. Sin lugar a debates. Tenía que votarse sí o sí, con obediencia y sin chistar, un decreto que era un cheque en blanco para la multinacional Chevron.

En la industria hidrocarburifera se denomina “zona de sacrificio” al lugar efectivo de explotación. Es el lugar, la zona, donde ya nada quedará como antes, sólo contaminación y un suelo inerte. Eso está previsto dentro de los costos: ambientales y políticos. Así pagaron los oficialismos, el kirchnerismo y el Movimiento Popular Neuquino (MPN), la imposición del acuerdo secreto: dejando a la Legislatura de Neuquén como la zona de sacrificio donde se le pusiera el maquillaje democrático a través de una “votación” a una entrega vergonzosa de nuestros recursos por casi medio siglo a la empresa norteamericana Chevron.

El doble oficialismo kirchnerista y del MPN, defendió a ojos cerrados un acuerdo que aun hoy continúa siendo secreto a pesar de las resoluciones judiciales: las leyes son para que las cumplan los pobres, no los dueños del poder.

En medio de denuncias y en forma escandalosa impusieron el fracking en forma masiva en Neuquén, y en territorio mapuche. En la legislatura se negaron a tratar el proyecto en la comisión de medio ambiente. Está todo controlado, dijeron. Una gran farsa.

Desde nuestra banca asumimos la responsabilidad de dar la pelea en cada comisión de la Legislatura, en cada debate. Hicimos las denuncias de lo que pasaba adentro de la Legislatura y convocamos a la movilización. Participamos de foros, debates, de charlas e intervinimos sentando nuestra posición.

Planteamos y desarrollamos nuestra denuncia sobre las consecuencias de este pacto: más sometimiento y dependencia de nuestro país a EEUU, entregándole los recursos más valiosos por medio siglo. La creación de cuentas off shore para el pago y depósitos de los negocios derivados de este acuerdo. Cualquier litigio, incluyendo daño medio ambiental que se produzca, se elevará a tribunales de EEUU y de Francia. La gravedad de la contaminación en general de la explotación hidrocarburíferos en manos capitalistas que sólo buscan las ganancias inmediatas, con el agravante de introducir en forma masiva el fracking prohibido en varios lugares del mundo, a nuestro territorio. La violación de derechos y avasallamiento de nuestros pueblos originarios. Chevron está enclavado en el corazón del Lof Campo Maripe, territorio mapuche ancestral, que el gobierno al día de hoy se niega a reconocer.

¿Por qué no se pudo frenar el acuerdo con Chevrón?

Fueron semanas intensas de trabajo con la comunidad, con la juventud, con nuestros hermanos mapuche. Reclamamos desde nuestros lugares de trabajo la necesidad de un paro provincial con movilización para el día de la sesión. Había mucha predisposición en sectores muy grandes de la juventud. Así fue que llegamos al día D, a la sesión donde se debía votar la entrega a Chevron de nuestros recursos. Hubo un paro provincial de la CTA y una gran movilización, tal como se relata en estas páginas. Pero el actor central no llego a la cita. La fuerza determinante para frenar la entrega, estaba atada de pies y manos y con una gran extorsión sobre sus cabezas: los obreros petroleros.

Guillermo Pereyra, secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Rio Negro, La Pampa y Neuquén desde hace décadas, se llenó la boca durante meses de su oposición al pacto con Chevron, pero fue el que puso el gran moño que terminó garantizando el acuerdo. No movió un solo dedo para frenar la entrega. Con su discurso opositor al pacto había ganado la interna del MPN, y cuando tenía que salir a la cancha, el pingo no salió de la gatera.

Hay una gran deuda pendiente en nuestra provincia, que lentamente empieza a gestarse: que los obreros petroleros puedan liberar su fuerza en defensa de sus propios intereses y los del pueblo trabajador, rompiendo la loza de la burocracia sindical que trabaja para el patrón.

Desde nuestra banca trabajamos intensamente para plantar bandera, desplegar y defender nuestro programa del Frente de Izquierda en cada oportunidad y con todas nuestras fuerzas. Desplegamos la lucha y la movilización que ampliamente trasciende los muros de una Legislatura blindada por vallas, grupos especiales de la policía y los oficialismos del momento, tanto del kirchnerismo como del MPN, que observaban desde el balcón la “batalla de Chevron”, y luego votaron por mayoría continuar la sesión en medio de una balacera con manifestantes lastimados y el docente Barreiro con un balazo de plomo cerca de un pulmón.

La sesión vergonzosa en la que se votó a libro cerrado la entrega de nuestro patrimonio a la multinacional norteamericana, quedará como un hito, como una perla negra de la Legislatura neuquina, militarizada y blindada frente al pueblo. De rodillas ante el poder económico y sus negocios secretos. Con cuentas y tribunales en el extranjero. “Off shore” les llaman. Pero la traducción es: saqueo.







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