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BRASIL HUELGA AERONÁUTICOS

Aeronáuticos de Brasil van a la huelga a pesar de las amenazas de las líneas aéreas

En asambleas realizadas en las principales capitales del país, los trabajadores aeronáuticos de tierra y aire decidieron una huelga unificada contra las propuestas salariales de las empresas aéreas.

Miércoles 3 de febrero de 2016 | Edición del día

Las aerolíneas se niegan a ceder parte de las exorbitantes ganancias que recaudan cada año por lo que se espera que el próximo miércoles haya centenares de vuelos atrasados y cancelados en los mayores aeropuertos del país, como Congonhas, Guarulhos, Santos Dumont, Galeão, Porto Alegre, Florianópolis, Curitiba, Brasilia, Salvador, Recife y Fortaleza, en caso de que las empresas sigan negando el pedido de 11% de aumento salarial, retroactivo a diciembre.

A pesar de la crisis, el mercado de la aviación sigue creciendo

Contra la propuesta de los sindicatos, que no piden más que la inflación promedio (que ronda el 11%), las hiperlucrativas TAM, Gol, Azul y Avianca llegaron al absurdo de ofrecer 0% de aumento, pero con la “promesa” de estabilidad de los empleos por 1 año. Luego de los primeros movimientos de los trabajadores, accedieron a otorgar valores cercanos al reivindicado, aunque en cuotas, pero en ese caso quitarían la “noble” promesa de no despedir.

Estas amenazas, que tienen el claro objetivo de intimidar a los trabajadores que salen a luchar, son “justificadas” por el conjunto de las empresas como “reflejo de la crisis que atraviesan diversos sectores de la economía, y que en el mercado de la aviación no sería distinto”.

Sabemos bien que no es así. Cualquier trabajador atento que haya seguido las noticias sobre la demanda de pasajes sabrá que en los últimos años venía teniendo un fuerte crecimiento, que llegó a un pico de más de 20% al año, y que el gran problema de las empresas aéreas era dónde y cómo atender esa creciente demanda. Basta recordar la saturación de los aeropuertos, muchos de ellos fueron reformados, además de la presión para la construcción acelerada de nuevos aeropuertos por el gobierno federal –otro “problema” sería en qué bolsillo patronal guardar la mayor porción de las millonarias cifras, ya que como pudimos ver en la última lucha por la PLR (Participación en Lucros y Resultados) en TAM, ciertamente no fue compartida con sus trabajadores.

Pero como los propios economistas burgueses analizan, el sector sigue creciendo, aunque en menor escala comparado con años anteriores, a tal punto que los capitalistas maquillan el crecimiento como “retracción”, para que los trabajadores sigan pagando la cuenta con sus ingresos mermados por la inflación, y claro, los pasajeros sigan pagando pasajes caros. Un ejemplo que muestra la política de los capitalistas del sector: el petróleo, que siempre fue considerado el villano causante de los altos costos de la aviación, en los últimos años llegó a sufrir una devaluación del 60%, mientras que a los pasajeros solo le quedaron las promesas de que “un día” esa caída se vería traducida en pasajes más baratos.

La burocracia sindical tiene que ser superada por los trabajadores

Muchos trabajadores se preguntan por qué, siendo las paritarias en diciembre, los sindicatos aeronáuticos ligados a la Fentac-CUT resolvieron moverse recién ahora, perdiendo la tradicional “carta en la manga” del sector, que son los paros en las vísperas de las fiestas, períodos en los que hay un significativo aumento de pasajeros y, por eso, es también mayor el poder de negociación.

Fueron dos meses de casi inmovilismo, reducido a algunos volantes amontonados en las sedes del sindicato y asambleas vaciadas sin discusiones preparatorias que profundicen en las tácticas de movilización. Todo eso en un contexto de mayor desconfianza del sector con los burócratas que acto seguido rebajan las propuestas, además de que hace décadas están entronados en el aparato.

Además de eso, están a punto de cometer un error que puede costar miles de empleos, al no fijar en el pliego de demandas la cuestión de los despidos, ya que el discurso de las empresas apunta exactamente en esa dirección.

La impresión que queda es que a los burócratas, que tienen estabilidad garantizada, les importa más aparecer como “combativos” que luchan siempre para reponer pérdidas salariales con respecto a la inflación, pero que desprecian la lucha por la defensa del empleo como en los seguidos casos de miles de despidos en Varig, Vasp, BRA, Transbrasil, etc., cuando muchos de esos dirigentes sindicales ya dirigían las organizaciones.

La lucha por el aumento salarial y contra los despidos debe ser una sola

Los ricos se aprovechan del fantasma de los despidos para empujar hacia peores condiciones de trabajo y salarios más bajos: saben mucho de eso los maleteros, personal de limpieza de aeronaves y operadores de equipos que sobreviven con un promedio salarial de 750 reales (menos de 190 dólares) e incluso los aeronavegantes que en otros tiempos eran más valorizados y hoy sufren con escalas y jornadas de trabajo inhumanas sobre fuerte presión psicológica y estrés.

En este momento es necesario generalizar la bronca hacia estas condiciones más allá de las conversaciones de pasillo, vestuarios y mostradores de los aeropuertos, cruzando los brazos hasta que las empresas cedan.

Donde haya piquetes, los aeronáuticos no pueden dejarse intimidar, recordando siempre que es una manifestación legítima de la clase trabajadora.

Las empresas intentarán a toda costa amenizar los retrasos de los vuelos por medio del acoso moral a través de las jefaturas contra los trabajadores de la madrugada y de los turnos a ser rendidos, constantemente intimidando a los trabajadores a no adherir al movimiento e incluso obligándolos a duplicar la jornada para cubrir el turno y las posiciones dejadas por los trabajadores que adhieran a la huelga.

Por eso, la cuestión de la garantía y estabilidad del empleo tiene que ser planteada como punto principal de pauta de negociaciones, así como el aumento con retroactivo. No nos dejemos engañar: si la huelga es victoriosa y las empresas ceden, la próxima acción sin escrúpulos de la patronal va a ser “justificar” los despidos exactamente como producto del aumento cedido.

El mensaje de esta huelga debe ser: queremos aumento salarial digno y ningún despido.







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