Cultura

41 ANIVERSARIO

Agustín Tosco y la experiencia del Villazo

Tosco fue uno de los dirigentes más reconocidos de la clase obrera argentina. Conocido como el “Gringo”, es uno de los personajes que la historia de los 70 supo destacar por la influencia que alcanzó en el sindicalismo combativo tanto en su Córdoba natal como en el resto del país. Su influencia traspasó los límites gremiales.

Claudia Ferri

@clau.ferriok

Sábado 5 de noviembre de 2016 | Edición del día

Con él se abrieron una serie de polémicas y debates en función de su ubicación política con respecto al peronismo, al PC y a la independencia de clase. Repasaremos su vida, militancia y analizaremos particularmente su participación en el Plenario del Villa Constitución de abril de 1974.

De delegado de fábrica a dirigente del Cordobazo

Hijo de inmigrantes italianos, Agustín Tosco nació en Coronel Moldes, a 80 km de Río Cuarto en la provincia de Córdoba en 1930, rodeado de un paisaje rural. Su infancia tuvo más carencias que comodidades ya que sus padres pertenecían a uno de los sectores más explotados de la Argentina, los trabajadores rurales. Desde chiquito abrazó la lectura, tiempo después conoció el marxismo leyendo, entre otros, a José Ingenieros. Fue enviado como interno a una escuela de artes y oficios que se encontraba en la ciudad capital. En ella fue elegido presidente del centro de estudiantes y logró ganarse el apoyo de sus compañeros cuando cuestionó el funcionamiento de la institución. Estos fueron sus primeros años de formación teórica y política.

Con 19 años ingresó a la empresa de energía que pertenecía al Servicio Provincial de Energía de Córdoba (ex SPEC, actual EPEC) como ayudante de electricista en un taller electromecánico, iniciando también su experiencia dentro del gremio de Luz y Fuerza ya que, un año después, fue elegido y votado como delegado de sus compañeros. Por esos años la influencia del primer gobierno de Perón hizo mella en Tosco a pesar de que nunca se definió a sí mismo como peronista (tampoco como antiperonista). La consigna antiimperialista “Perón o Braden” exaltó su simpatía por algunas políticas del gobierno, sobre todo las vinculadas a la “justicia social”.

En 1954 ya se había convertido en el Secretario General del Sindicato de Luz y Fuerza con apenas 24 años de edad, aunque tiempo después fue intervenido por la dictadura y expulsado del mismo. Terminada la intervención militar integró el congreso normalizador de la CGT, y volvió a ser electo dirigente del gremio.

Ya desde ese momento Tosco empezó su largo recorrido como dirigente, encabezando la CGT de los Argentinos (1968) surgida para enfrentar a la CGT vandorista (Azopardo) y a su política abstencionista frente al gobierno militar de Onganía. La mesa coordinadora de la CGTA estaba integrada, además, por Raimundo Ongaro y Jorge Di Pascuale. Perón había apoyado en un primero momento la formación de la CGTA porque era antivandorista, pero luego se reconcilió con la burocracia y volvió a volcar su apoyo a la central oficial.

Surgía, a su vez, un nuevo fenómeno que recorría las fábricas: miles de jóvenes trabajadores comenzaron a enfrentarse a sus direcciones, que venían perdiendo legitimidad por adaptarse a las condiciones que el gobierno militar les brindaba. A la par crecían las industrias, particularmente automotrices, a costa de capitales extranjeros sobre todo en Córdoba.

La provincia mediterránea se caracterizó por ser un semillero de activistas y militantes no sólo obreros sino también estudiantes que expresaron su unidad en mayo de 1969 durante el Cordobazo abriendo una etapa de ascenso revolucionario de las masas en la que la clase obrera jugó un rol central logrando desestabilizar al gobierno militar de Onganía y llegando, incluso, a provocar su renuncia.

Uno de los sectores que se puso a la cabeza del Cordobazo fue el dirigido por Tosco, reuniendo columnas de más de mil trabajadores (junto con el SMATA y la UTA de Atilio López). Su activa participación llevó a que el gobierno militar lo encarcelara en Rawson por más de 6 meses junto con Ongaro y otros dirigentes y activistas políticos, también prisioneros por luchar y enfrentarse a la dictadura. Esto ocurrió tanto en 1969 como, posteriormente, en 1971-1972. Cuando recuperó la libertad, vuelve a su cargo como Secretario general del Gremio.

Mientras tanto la burguesía nacional e internacional va a intentar por todos los medios desviar este ascenso revolucionario de las masas. La salida a esta crisis va a ser el regreso de Perón desde el exilio y la convocatoria a elecciones eliminando la proscripción del peronismo dando lugar a su tercera presidencia, la del Pacto Social.

La clave para el Sindicalismo de la liberación, impulsado por Tosco era mantener buenas relaciones con el peronismo de izquierda (Montoneros y JTP). Esta alianza lo llevó a rechazar el ofrecimiento de partidos políticos como el PST y el PRT de encabezar una lista que se enfrente al propio Perón en las elecciones presidenciales de 1973 y presentar una alternativa de independencia política de los trabajadores. La consigna votada en los plenarios del PST era: “Tosco debe ser candidato” (1). Incluso el FAS (Frente Antiimperialista y por el Socialismo) le hizo la misma propuesta. Pero para Tosco ir en contra de Perón era ir en contra de los trabajadores y aunque no llamó a votar a Cámpora si votó por la fórmula peronista para la gobernación de Córdoba (Obregón Cano-Atilio López). El dirigente de Luz y Fuerza no pertenecía orgánicamente al PC pero esta concepción frentepopulista que impulsaba desde el Sindicalismo de liberación, demostró su rechazo a romper formalmente con este partido.

La experiencia del Villazo y la intervención de Tosco

Desde comienzo del año 1974 Villa Constitución se transformó en el centro neurálgico del clasismo combativo con la lucha histórica que dieron los metalúrgicos frente a la burocracia de la UOM de Lorenzo Miguel. La constitución de una lista opositora, la Lista Marrón, que comenzó a disputarle la dirección de la seccional al sindicato –que históricamente se reivindicaba peronista– fue un duro golpe para la burocracia sindical de conjunto. Los trabajadores metalúrgicos de Acindar, Metcom, Marathon y Villber se enfrentaron a la intervención de la seccional y, como respuesta oficial, recibieron la expulsión de toda la CI de Acindar junto con otros delegados combativos. Así estalla, el 8 de marzo, una huelga histórica en la que participaron más de 2.500 obreros que utilizaron métodos de lucha radicales como la toma de fábricas con rehenes, rememorando la experiencia del SITRAC-SITRAM cordobés en 1971. El Villazo fue la primera oposición fuerte a la política del Pacto Social y eso despertó la preocupación de la UOM, la CGT y hasta la de Perón.

Para el 16 de marzo la huelga histórica triunfó con la participación de más de 12 mil personas festejando en la Plaza Central de Villa. La acumulación de las experiencias del Cordobazo y del SITRAC-SITRAM en Córdoba, rindieron sus frutos en Villa Constitución. La seccional pasó a ser dirigida por las CI combativas, clasistas y antiburocráticas.

Para darle mayor fuerza al triunfo, la conducción del Villazo llama a un gran plenario antiburocrático que se realizó el 20 de abril en el Club Riberas del Paraná. En él participaron los principales dirigentes obreros entre ellos Alberto Piccinini que era local, René Salamanca (SMATA Córdoba), Ferraresi de Farmacia, Jaime de la CGT de Salta y, por supuesto, Agustín Tosco; junto con el PST, el PRT y miles de obreros de todo el país.

El gran ausente fue la JTP-Montoneros que faltó a la cita porque no querían votar en contra de Perón. Frente a esta situación, quienes dirigían el plenario rechazaron la propuesta presentada por el PST y otras organizaciones de formar una Coordinadora Nacional de lucha que cuestione y se enfrente al Pacto Social. Argumentaron que el objetivo del plenario era únicamente “apoyar el proceso en Villa”. Lo cierto es que los montoneros no querían romper con Perón, y Tosco no quería romper con los Montoneros. La falta de coordinación entre las organizaciones impidió la oportunidad histórica de impulsar un frente único obrero que se oponga al Pacto Social, a los ataques de la Tiple A y a las políticas de la burocracia sindical. El proceso del Villazo quedó aislado.

Un balance necesario

Aunque se ganaron las elecciones de la UOM en Villa Constitución en noviembre de ese año, el avance de la derecha llevó a que un importante sector de delegados y obreros combativos sean perseguidos y asesinados por bandas fascistas, coordinadas por la UOM y el gobierno, durante el año siguiente. La ausencia de una Coordinadora nacional que presente batalla provocó una masacre en las filas obreras del clasismo santafecino.

Meses antes había pasado en Córdoba algo similar cuando el Navarrazo (levantamiento de la policía cordobesa en febrero de 1974 que intervino la provincia destituyendo al gobernador Obregón Cano y su Vice Atilio López) abrió el período de mayor derechización del gobierno en vida de Perón. Tenía como objetivo exterminar la vanguardia obrera surgida a instancias del Cordobazo. Nuevamente aquí los sectores de izquierda que dirigían el movimiento obrero cordobés no formaron una coordinadora que ponga en pie organizaciones de combate contra el fascismo representado por la Triple A y su versión cordobesa, el Comando Libertadores de América. Tosco, Salamanca y otros dirigentes tuvieron responsabilidad política por no haberse enfrentado a Perón en su provincia. Tosco, como ya señalamos, había llegado a adherir a la fórmula del FREJULI a la gobernación.

Tosco fue uno de los primero amenazados por la Triple A. Su nombre apareció en la primera lista negra publicada por la banda parapolicial el 29 de enero de 1974 donde establecía que las personas allí nombradas serían ejecutadas inmediatamente donde se las encuentre. Cuando en octubre de ese mismo año el sindicato cordobés de Luz y Fuerza fue intervenido la situación era insostenible para el Gringo que tuvo que pasar a la clandestinidad. El 5 de noviembre de 1975 murió producto de una enfermedad que no pudo ser tratada por su situación. A pesar del despliegue de las fuerzas policiales concurrieron al velorio más de 20 mil personas a despedirlo.

1. Avanzada Socalista 72, 23 al 29 de agosto de 1973.







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