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Amores perros: hito del cine mexicano y en la carrera de Gónzalez Iñárritu

La historia impactó por su crudeza. Fue parteaguas para actores como Gael García, Vanessa Bauche, Emilio Echevarría y Gustavo Sánchez Parra, los cuales siguen trabajando hasta ahora.

Lunes 27 de agosto | 17:51

El 28 de agosto de 2000 la película Amores Perros (México), dirigida por Alejandro González Iñárritu y escrita por Guillermo Arriaga, continuaba su cosecha de premios obteniendo el de Mejor Nuevo director en el Festival de Cine de Edimburgo. Destaca la nominación al Óscar como Mejor Película Extranjera.

El filme protagonizado por Gael García Bernal, Vanessa Bauche, Emilio Echevarría y Gustavo Sánchez Parra recaudó en México 95 millones de pesos convirtiéndose en la película mexicana más vista en su momento.

Leer: El éxito de Amores perros impulsó al cine mexicano a nivel internacional

El filme marcó un hito en la cinematografía mexicana y para González Iñárritu significó la primera parte de una trilogía que completa 21 gramos (2003) y Babel (2006), que le allanó el camino al premio Óscar de los cuales ha obtenido 5 hasta el momento.

Con el guión de Guillermo Arriaga y la música del argentino Gustavo Santaolalla, Amores perros marcó a una generación. El mismo equipo se mantuvo para realizar los siguientes filmes.

Amores perros retrata la vida de una familia de una colonia popular capitalina, donde se desarrollan peleas de perros clandestinas, también la relación conyugal de las clases altas y un pepenador de basura que recorre las calles acompañado de sus perros.

Al respecto de la estructura de la cinta Juan Pellicer dice:

Está dividida simétricamente en tres partes, cada una de aproximadamente 30 secuencias. La primera, titulada Octavio y Susana, la segunda Daniel y Valeria y la tercera El Chivo y Maru.

Sobre el inicio impactante de la cinta agrega:

Comienza in media res con la larga e intensa secuencia de persecución a Octavio y su amigo que huyen a gran velocidad en su coche, abajo la luz del mediodía, por las calles de la ciudad, aterrorizados y gritando… Corte. La siguiente secuencia proyecta una pelea de perros en medio del bullicio de un antro sobrio y tétrico.

El director retomará esta fórmula para sus siguientes producciones, así como la música, “la composición… estuvo a cargo del compositor argentino de rock Gustavo A. Santaolalla; las tres comparten un estilo sobrio y grave; en Amores perros y 21 gramos, el acompañamiento musical funciona de manera semejante”.

En la banda sonora de Amores perros destacan cantantes como Ely Guerra y Julieta Venegas; grupos como Control Machete, Café Tacuba, Zurdok y Nacha Pop, lo que significó también un impulso para la música en español.

González Iñárritú declaró a Pellicer sobre su más grande influencia para realizar Amores perros:

Fue Ludwik Margules, que era un tipo brillante, director polaco de teatro que vivió en México mucho tiempo, un erudito, un tipo de carácter explosivo (quien) me inspiró mucho. Me transmitió la gran dignidad, la envergadura, el tamaño, la hondura, la responsabilidad y el privilegio de ser director.

El realizador mexicano agregó en una entrevista:

Como dice (Ingman) Bergman, la edición es la verdadera tercera dimensión del cine. El montaje es una reescritura, es el verdadero proceso, el que realmente revela la película; es el verdugo porque en la edición te cargar cualquier cosa, al mejor actor lo pues destruir, y una escena mal actuada la puedes salvar, o algo que en apariencia no tiene sentido, se lo puedes dar en la yuxtaposición con otra toma o secuencia; realmente creo que la edición se convierte en el clímax en el punto absoluto de la esencia, del éxito o el fracaso de la comunicación.

Crítica

Pero no todos recibieron bien la película. Al respecto el crítico de cine Jorge Ayala Blanco escribió:

Una infiltración rabiosa abismal del emergente neocine privado mexicano apantallapendejos en la impresionable fatuidad de los megafestivales de cine; un éxito prefabricado por la estrategia mecadotécnica inventa foximoris, un tridramático culebrón exasperado con gusto a límite rancio, una película sin cerebro ni alma pero con abundancia de vísceras y chisguetes de hemoglobina y torrente de humores imparables chorrillos audiovisuales.

Pero sin duda la cinta refleja a la sociedad mexicana. María López la usó para su tesis de licenciatura, destacando sobre Amores perros que:

Analiza la violencia en estos momentos históricos, nos aproxima aún más a la realidad de la vida social, donde por ejemplo los ciudadanos ya no pueden andar en cualquier lado sin temor a ser asaltados, violados en su integración física.

Sobre los personajes afirma, “es el joven que ha vivido en un ambiente familiar y social, que lo ha obligado a competir para sobrevivir y ganar en la desesperanza, cuando se da cuenta de que no es tan fácil salir de la realidad que lo ha circundado toda su vida… La delincuencia en la que se ve enredado Ramiro y en la que Octavio ya entró. El alcoholismo como salida de los problemas, como válvula de escape. La madre de Susana es una mujer alcohólica. El instinto de supervivencia, como una metáfora en las peleas de perros, donde sobrevive el más fuerte”.

Amores perros marcó la proyección del cine mexicano a nivel internacional, y de los directores, escritores y fotógrafos nacionales. Aunque ahora se producen 170 películas anuales, el reto es reconciliar al cine con el público y que las grandes masas de trabajadores puedan y quieran verse reflejados en la pantalla grande.

Referencias:

Pellicer Juan (2010) Tríptico cinematográfico: El discurso narrativo y su montaje en Amores perros, 21 gramos y Babel y un diálogo con Alejandro González Iñárritu, México, Siglo XXI.

López Martínez María Teresa (2001), Los jóvenes vistos por el cine mexicano en la actualidad. Análisis de las películas Lolo, Hasta morir, Sexo, pudor y lagrimas y Amores perros, (tesis de licenciatura), UNAM, Ciudad Universitaria.






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