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COMUNICADO MTS

Ante el incendio de la plataforma petrolera Abkatun A-Permanente en la Sonda de Campeche

Reproducimos el comunicado de prensa del Movimiento de Trabajadores Socialistas de México frente al incendio producido en la plataforma petrolera de Abkatun Permanente, ubicada en la Sonda de Campeche, en el golfo de México.

Jueves 2 de abril de 2015 | Edición del día

En la madrugada del miércoles, estalló un incendio en esta plataforma, que es parte de un complejo que produce alrededor de 300.000 barriles de petróleo diarios. Otra tragedia más para los petroleros y para todas y todos los trabajadores de México; otro homicidio industrial.

Cuatrocientos trabajadores laboraban en esa plataforma, que recibe la producción de crudo y gas de varias plataformas y las separa. Según informan los medios hasta el momento se rescató a 307 petroleros. Se anunció que hay cuatro petroleros fallecidos y 16 heridos. Pero el número de desaparecidos es indeterminado. En los medios se informó que hubo trabajadores que se arrojaron al mar al estallar el incendio.

Nuevamente, las trabajadoras y los trabajadores de Pemex han sufrido las consecuencias de la desidia de las autoridades de la paraestatal, lo cual ya se ha manifestado en otros graves siniestros previos. Este terrible accidente se dio en el marco del desmantelamiento de la paraestatal por parte del gobierno entreguista de Enrique Peña Nieto y sus socios en este régimen político del PRI-PAN-PRD, que desaparece a jóvenes como los normalistas de Ayotzinapa, criminaliza la protesta y hunde en la miseria al pueblo trabajador.

Este accidente que golpea a familias obreras se da también en el marco del reciente anuncio de cientos de miles de despidos de trabajadores de Pemex, y de decenas de miles de despidos de trabajadores de las contratistas de la paraestatal.

Este “accidente” es, en realidad, un nuevo crimen contra los trabajadores, resultado de las políticas del gobierno y las autoridades de la paraestatal. Estas vidas obreras fueron sacrificadas en aras del aumento de productividad (y de ganancias) que exigen las trasnacionales de la industria energética, como British Petroleum, Shell, y National (esta última china), en tanto millones de pesos son canalizados a la corrupción. También con el telón de fondo del recorte presupuestario a la paraestatal, para que no pueda cumplir los requisitos tecnológicos establecidos en la reforma energética y dejar el campo libre para los capitales internacionales.

Este incendio ocurrido hoy se añade a una larga lista en décadas, que demuestra que para las autoridades de la paraestatal y al gobierno la vida de los trabajadores no vale nada, pues las mueve sólo la sed de ganancia capitalista.

Esta tragedia recuerda la del 31 de enero de 2013, cuando estallaron las calderas de las oficinas de Pemex, y murieron 37 trabajadores. Trae a la memoria a los trabajadores el 18 de septiembre de 2012 Pemex en Reynosa, Tamaulipas donde al menos 26 personas murieron en la explosión de un gasoducto; el de 7 de septiembre de 2010 en la refinería de Cadereyta, Nuevo León tras una fuga y posterior explosión en el compresor 3800 de recirculación de hidrógeno de la planta hidrodesulfadora de gasóleos donde un trabajador murió y dos más resultaron gravemente heridos; 17 de junio de 2009 en Villahermosa, Tabasco cuando el estallido en Cunduacán, que dejó cinco personas heridas. Esto, mientras muchas muertes obreras suceden constantemente en las minas (recordemos la explosión en Pasta de Conchos, Coahuila, en el 2006).

Las políticas responsables de estos “accidentes” cuentan con la complicidad de la corrupta dirección del sindicato petrolero, encabezado por el millonario Carlos Romero Deschamps, que recibe sumas cuantiosas de las autoridades por solapar las fraudulentas maniobras de las autoridades, que fungen como caja chica de las campañas electorales del PRI.

Estas muertes no pueden ser en vano. Es necesario más que nunca que los trabajadores y las trabajadoras de Pemex, junto a quienes laboran en las contratistas de la paraestatal, se organicen desde las bases para enfrentar el ataque del gobierno y las grandes transnacionales y cambiar a la toda la traidora burocracia sindical -ligada al gobierno en turno-, para que el sindicato sea democratizado y transformado en una herramienta de lucha que frene las muertes de trabajadores y las privatización de la industria energética.

Sólo los trabajadores organizados pueden fiscalizar a conciencia el estado de toda la infraestructura, definir las necesidades de inversión en mantenimiento, y así sentar las bases para garantizar la seguridad laboral. Sólo con la lucha y la movilización, podrán arrancarles a las autoridades de la paraestatal y al gobierno los fondos necesarios para conservar en buenas condiciones todos sus lugares de trabajo. Ante esta tragedia resultado de las políticas gubernamentales, es necesaria una investigación independiente, encabezada por los familiares de las victimas y los trabajadores organizados de forma democrática.

Por eso, desde el MTS opinamos que los trabajadores de Pemex deben movilizarse para exigir la renacionalización de las áreas entregadas al capital privado (nacional y extranjero) y poner toda la industria bajo control de los que la hacen funcionar.

Toda la clase trabajadora, los jóvenes, los campesinos pobres y los pueblos originarios debemos rodear de solidaridad a las trabajadoras y los trabajadores de Pemex. El ataque contra ellos es parte de la ofensiva patronal, como la reforma laboral y la reforma educativa. Si tocan a uno, tocan a todos.







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