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PROVINCIA DE BUENOS AIRES

Asumió Kicillof: pocas medidas urgentes para “una provincia en emergencia”

El discurso del nuevo gobernador bonaerense en la Legislatura de La Plata, cargado de simbología peronista, hizo eje en la herencia pesadísima, en atender el hambre urgente y en mejorar la situación de las pymes.

Daniel Satur

@saturnetroc

Miércoles 11 de diciembre de 2019 | 15:21

Afuera, desde temprano se encontraban apostadas bajo el sol varias delegaciones enviadas por las dirigencias políticas y de los sindicatos más cercanos al nuevo gobierno bonaerense. “CTA presente”, “Mario Ishi” (intendente de José C. Paz), “La Matanza Espinoza conducción”, un globo aerostático con la inscripción “UPCN Quintana Conducción” y carteles y banderas de otras burocracias sindicales poblaron las calles 7, 51 y 53.

Los ánimos se calentaron aún más en la Plaza San Martín cuando los autos con vidrios polarizados y una combi llegaron hasta la explanada de la Legislatura y fueron bajando Cristina Fernández de Kirchner, Alberto Fernández, Sergio Massa, Gabriel Katopodis, Wado de Pedro y Felipe Solá.

Pasadas las 11:30 comenzó la ceremonia de asunción de Kicillof y Magario. Primero se sentaron en uno de los palcos centrales del recinto Fernández de Kirchner, Fernández, Massa, Katopodis, De Pedro y Solá, junto a la esposa y los hijos del nuevo gobernador.

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A las 11:50 Kicillof y Magario se apostaron en el estrado de la Legislatura junto a María Eugenia Vidal y Daniel Salvador, la gobernadora y vicegobernador salientes. Frente a ellos, a recinto lleno, todo el funcionariado provincial, los intendentes de la región, el arzobispo de La Plata (encubridor de curas pedófilos) Víctor “Tucho” Fernández, Daniel Scioli (uno de los hacedores de una provincia en crisis), la plana mayor de la Policía Bonaerense y del Servicio Penitenciario, junto a casi todos los senadores y diputados bonaerenses. Además de algunos representantes del empresariado y de las conducciones sindicales regionales.

Tras entonar el Himno Nacional, la Asamblea Legislativa dio inicio al traspaso de mando. Primero le tomó juramento a la vicegobernadora Verónica Magario, quien desde este miércoles pasará a presidir también el Senado provincial. Enseguida la propia Magario asumió la presidencia de la Asamblea Legislativa y le tomó juramento a Kicillof como gobernador.

Luego de las formalidades y los aplausos de propios y extraños desde la barra comenzaron a entonar la Marcha Peronista, repitiendo el rito que se había dado en el Congreso Nacional 24 horas antes con la asunción de les Fernández. El gesto de “incomprensión” de Vidal y Salvador ante semejante corrimiento del protocolo lo decía todo. En el palco central todos cantaron, menos Cristina.

Luego Vidal le hizo el traspaso de los atributos de gobernador (banda celeste y blanca y bastón). Inmediatamente, sin dar mayores explicaciones, se despidió oficialmente del recinto a Alberto Fernández y Cristina Fernández.

Los rechazos y las esperanzas

A las 12:12, finalmente, comenzó el mensaje de Axel Kicillof a la Asamblea Legislativa. “Es un día muy, pero muy feliz, para mí especialmente, porque vengo a comprometerme ante las y los bonaerenses para reconstruir la Provincia de Buenos Aires, recuperar los derechos perdidos y transformar a fondo en su estructura a nuestra provincia”, fueron las primeras palabras de un discurso que duraría más de una hora y diez minutos.

Dijo que los resultados de octubre que le dieron el triunfo al Frente de Todos expresan, por un lado, “malestar ante una situación económica durísima y rechazo a una política y a una lógica de Gobierno que nació con muchas promesas y después se basó en el marketing político, que no ve y niega los problemas”. Por otro lado, dijo, ese resultado “expresa apoyo y adhesión, entusiasmo y esperanza. Y eso tiene que ver con la unidad, no solo de la oposición sino a la unidad de los y las bonaerenses. Una unidad que tenemos que ejercer entre todos en la diversidad, ponernos de acuerdo en determinadas prioridades, objetivos y metas”.

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A lo largo del discurso Kicillof focalizó todos los desastres que recibe en la gestión de Vidal, omitiendo hacer referencia a todas las gestiones anteriores, como la de Scioli (quien sonreía frente a él), partícipes necesarias en la debacle de las condiciones de vida de millones de bonaerenses.

“En esta elección ganó la idea de que Buenos Aires vuelva a ser una provincia productiva y no especulativa, solidaria y no egoísta, con una Estado presente, comprometido y cercano. Y esto no es una forma de hablar”, se atajó por las dudas.

En ese marco, dijo que hay una “situación tremendamente convulsionada que vive la región y el mundo, guerras comerciales y de las otras. Es un tiempo amenazante”, sentenció y agregó que “hay que valorar que la sociedad y el pueblo bonaerense aprendió las lecciones históricas y nos trajo aquí de manera democrática y pacífica”.

Comienzo de “ciclo”

Kicillof afirmó que “se cerró un ciclo y se abre otro nuevo, que tenemos que construir”. Y que espera “estar a la altura, no siendo gobernador de un espacio, de un grupo o de un sector, sino de todos y todas las bonaerenses”.

Al responder “qué ciclo se cierra”, dijo querer ser “lo más objetivo posible. Hemos dedicado mucho tiempo a recorrer la provincia de Buenos Aires y nos encontramos con una realidad que hay que dejar dicha aquí, porque no es lo que reina en buena parte de los medios”. No me importa si se trata de un blindaje mediático, me importa que todos estemos en la misma página para ver cuál es la tarea que nos espera”.

Las sobradas referencias a que asume en medio de un situación casi excepcional fueron seguidas al detalle de varios elementos que, en efecto, muestran el legado que deja Vidal. Aunque, previsiblemente, no dijo que la exgobernadora pudo llevar adelante todas sus políticas con la anuencia de la oposición peronista de la provincia, que le ha votado en la Legislatura casi todos sus proyectos de ley.

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Antes de detallar el desastre macrista, el exministro de Economía habló de la situación del país, mostrando datos de inflación, devaluación de la moneda, pobreza, indigencia, desempleo y deuda, en definitiva de “una economía en un default virtual” y de “la vuelta del FMI en su carácter de prestamista y auditor de la economía Argentina”.

En ese marco, dijo Kicillof, el macrismo “no está dejando una vara muy alta, dejan un desempleo muy alto, una inflación muy alta, una deuda muy alta y las condiciones económicas del país y la provincia muy abajo”.

Emergencia generalizada

El tono del discurso de Kicillof giró todo el tiempo entre el pesimismo por la situación, el optimismo por el nuevo ciclo que empieza y la necesidad de que “todas y todos los bonaerenses” ayuden en la etapa que comienza. En línea total con la idea del acuerdo o pacto social en búsqueda de conciliar los intereses opuestos entre las clases sociales.

“Hay sectores, contados, que se han enriquecido muchísimo con este modelo”, dijo el gobernador al tiempo que cuestionó a Vidal por “no proteger a los sectores económicos, productivos y a las y los bonaerenses”.

En cuanto a la situación financiera, dijo que deberán ver “si dejaron una caja como la que dicen. Pero el problema no es cuánto queda en la caja sino que esa cifra no alcanza a atender las obligaciones básicas de los próximos treinta días que tiene la provincia”. Esto, dijo, llevó a que en el último tiempo se frenaron los pagos, las obras y hasta los alimentos en las cárceles. Con esta deuda y estas obligaciones, “lo que dejan no es suficiente”, sentenció.

A su vez cuestionó el pacto fiscal firmado por Vidal y Macri, donde la provincia “perdió autonomía fiscal” y se le prometió un fondo del conurbano que se iba a actualizar y no se actualizó. “De 2015 a 2019 se redujeron los recursos y se ampliaron los gastos, se ha enflaquecido y achicado al Estado”, diagnosticó.

Respecto a la deuda pública provincial, el gobernador afirmó que “es muy comprometida la situación, los datos oficiales muestran que la deuda pasó de ser U$S 9.362 a U$S 11.363 millones, creció un 20 %. Pero esta provincia no recauda ni produce en dólares. La deuda en pesos se quintuplicó por la devaluación. Por eso la carga de intereses en comparación al presupuesto aumentó del 10 % al 15 %. ¿Cómo se puede decir que con la deuda no pasó nada?”, se preguntó.

Denunció que “el Banco Provincia no le prestó más plata a la producción y se dedicó a comprar Leliqs, transformándose en el principal tenedor de esos papeles. El Banco, al igual que la provincia, está en emergencia. Va a haber que afrontar esta situación, espero el apoyo de de esta Legislatura y de todas y todos los bonaerenses”, reiteró.

Kicillof dijo que tanto el comercio como la industria “atraviesan una situación dramática y no son números, son personas de carne y hueso”. Enumeró una lista de fábricas y empresas que despidieron personal e incluso cerraron y agradeció “a los productores y empresarios pyme que sobrevivieron a las dificultades hermanados con quienes trabajan con ellos”.

Denunció que no se abrieron parques industriales, que cayó la asistencia a las pymes del Banco Provincia y que “todo esto que ocurrió no puede encontrar a un Gobierno bonaerense y a una Legislatura distantes o ausentes, hay que embarrarse, estar, acompañar, contener, ayudar y proteger al tejido productivo”.

En temas de infraestructura, aseguró que “de los 35.700 caminos y rutas, el 75 % están en mal estado. Se redujeron un 70 % las obras en vivienda. En agua y cloacas, la empresa no realizó conexiones. Y la provincia tenía financiamiento disponible para infraestructura, pero no se ejecutó más que un 6 % del total que había financiado. Obviamente depende de muchos factores, pero hay que ponerse manos a la obra”, afirmó.

En cuanto a la “producción agropecuaria” también denunció el “cierre de tambos, pérdida de más de cuatro mil productores porcinos, familias que perdieron sus fuentes de ingreso, lo mismo con la producción de pollo, de agricultura familiar, en toda la provincia. No hicieron siquiera lo que podían hacer”, cuestionó a Vidal.

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Sobre el tema tan sensible para los bolsillos populares de las tarifas energéticas, recordó que “la Corte Suprema en un fallo de 2017 dijo que las tarifas tienen que ser razonables, que es que los y las bonaerenses puedan pagar esas tarifas, al igual que las empresas. Si una tarifa no puede ser pagada por un jubilado no es tarifa, es saqueo. Hemos visto los balances de las compañías y, tomando solamente los dos últimos años, tuvieron alrededor de $ 20.000 millones de rentabilidad. No tiene lógica. Con esa rentabilidad tendría que haber sido notoria la inversión, pero no lo fue”, graficó.

A su vez cuestionó “a entrega en bandeja de la regulación de las empresas energéticas a las propias empresas” por parte del gobierno saliente. Y en ese sentido luego anunciaría que dejará “sin efecto” el tarifazo energético que decretó Vidal para enero. “Lo vamos a dejar sin efecto, no lo digo porque haya voluntad de no respetar contratos, pero tenemos que someter la situación a revisión”. Y convocó “a las empresas a trabajar en un esquema justo, sostenible y razonable”.

Respecto a la salud, insistió con la idea de la “emergencia”. Graficó que de los 77 hospitales públicos de la provincia, frente al “problema grave que hay con el sarampión, solo tres de esos hospitales recibieron las partidas requeridas. La salud en la provincia también está en emergencia”.

Habló también del 63 % de los niños y niñas del conurbano bonaerense que, según la UCA, están abajo de la línea de pobreza, denunciando que “en la provincia se redujeron y eliminaron programas” y afirmando que “la mejor política para terminar con el hambre es dar trabajo”.

En cuanto a la Educación, afirmó que “la infraestructura también está mal” y que “el inicio del ciclo lectivo 2020 requiere que haya una atención urgente”. Sobre los salarios docentes, dijo que sabe “del deterioro, pero quiero decir que no esperen ver a un gobernador que se enfrente y ataque permanentemente a los maestros y las maestras”. Ahí también Scioli sonreía mientras escuchaba al gobernador, como si no tuviera responsabilidad alguna por el deterioro histórico de la escuela pública.

“Hay que defender la escuela pública, hay que defender a la universidad pública, a la ciencia, a la investigación. ¿A quién se le ocurre cuando los maestros y maestras son parte de la estructura básica de nuestra familia y nuestra sociedad?”, preguntó retóricamente. Y en un acto que muchos leyeron como demagogia innecesaria, aprovechó “para hacer un homenaje a Sandra y Rubén, a sus familiares y compañeros”. Vale recordar que ambos docentes muertos en Moreno fueron víctimas de un sistema decadente tras décadas de desinversión.

Llegando al final de su enumeración, habló de “seguridad y Justicia”. Allí también dijo que “el presupuesto en términos reales tuvo también su ajuste” en esas áreas mientras “hay un aumento sostenido del delito”. Agregó que “hay delitos vinculados con las drogas que crecieron un 126 %” y que “son temas complicados pero que no se abordan con ajuste y con pérdida de la condiciones de vida de los policías. No alcanza con las cuestiones no se conozcan. Tenemos que brindar seguridad a los y las bonaerenses”, formuló.

Kicillof hizo hincapié en la situación de las cárceles bonaerenses. “Hoy hay 49.567 internos privados de su libertad para 24 mil plazas. Hay una sobrepoblación notoria. Eso genera una cifra jamás registrada en el sistema penitenciario argentino. El índice se disparó a 309 cada 100 mil habitantes, lo que duplica el nivel nacional”. Denunció las “condiciones muy duras e inhumanas”, el “ajuste y la reducción de partidas que llevaron a la disminución de la provisión de alimentos porque el gobierno no pagó a los proveedores”. Ahí también Scioli miraba al frente, desentendido.

Promediando su largo discurso, Kicillof insistió con que “la provincia está en emergencia financiera, sanitaria, productiva. Muchos problemas se arrastraban pero se agravaron muchísimo. Empieza un nuevo ciclo, y lo que vamos a hacer es encarar uno por uno cada uno de los problemas que tiene la provincia. Lo haremos suspendiendo mezquindades, cuestiones personales y partidarias. Lo vamos a poder ir revirtiendo contando con el apoyo de los y las bonaerenses que nos demostraron que a pesar de las penurias y los problemas no han perdido la esperanza ni la fuerza ni un solo instante. Se ha visto esa energía de la provincia en todos sus rincones”.

Antes de anunciar unas pocas medidas de emergencia, el gobernador reivindicó “a los intendentes que hicieron que la cosa no fuera peor, esperamos contar con su conocimiento, con su experiencia, con sus capacidad”, dijo sobre los barones del conurbano y los caciques comunales del interior.

Respecto a sus primeras medidas de gobierno, le pedirá a la Legislatura que lo “acompañe con las emergencias que requiere esta hora económica, política y social. Presentaré el proyecto correspondiente”. A su vez anunció que la Gobernación se sumará al Plan Integral Argentina contra el Hambre impulsado por Alberto Fernández. Y adelantó que, en línea con lo anunciado por Fernández en el Congreso, no habrá proyecto de presupuesto 2020 hasta que lo haga el Gobierno nacional, seguramente después de marzo. “Vamos a esperar a que hay un proyecto de presupuesto nacional” para tener un proyecto propio en la provincia, dijo, dando por hecho que hasta entonces se seguirá manejando la provincia con el presupuesto de ajuste que deja Vidal.

Reiteró que “la provincia tiene voluntad de cumplir los compromisos de deuda, pero necesita tener una estructura de deuda sostenible. La situación financiera es delicada. Nos vamos a poner en contacto inmediatamente con los acreedores para buscar entre el gobierno, su pueblo y ellos una solución para este problema. Sepan que la provincia tiene una deuda en dólares pero también tiene una deuda en salud, en educación, en trabajo, en producción. Si no crecemos no podemos pagar”, sentenció copiando el discurso de Fernández.

Entre sus últimos anuncios estuvieron la creación del Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidad al tiempo que comprimiría en general la estructura del Estado provincial con una reestructuración de carteras. También la instrumentación de “un programa de emergencia pyme”, con un registro para las empresas con dificultades y con una batería de medidas, a nivel financiero, técnico y de asistencia.

Sobre la emergencia educativa, anunció “un programa especial que se aboque a solucionar las obras de urgencia para el comienzo de las clases” y que va a convocar “al pueblo de la provincia a que nos dé una mano en esta etapa de solidaridad” a través de las cooperadoras.

Kicillof cerró su mensaje diciendo que “la provincia tiene una gran oportunidad, porque el año que viene la provincia cumple 200 años de vida. Les voy a pedir que en el año del bicentenario nos dediquemos a que los próximos 200 años sean de una provincia más productiva, más integrada, más solidaria, más justa y no permitamos que nadie nos venga a decir que la provincia de Buenos Aires es inviables. Habrá habido gobiernos inviables y problemas. Pero no es inviable que haya un plan estratégico integral y una coordinación entre su gobierno y sus intendencias. Es imposible que no nos pongamos inmediatamente manos a la obra. Para eso nos eligieron y ese es nuestro compromiso”.

Entre aplausos y gestos de alegría, Kicillof y Magario terminaron la ceremonia saliendo de la Legislatura y cruzando la Plaza San Martín por un corredor flanqueado de muchas y muchos militantes kirchneristas, peronistas y de los sindicatos. Al llegar a la puerta de la casa de Gobierno, dirigieron una palabras a los cientos de personas concentradas. Después ingresaron al edificio donde tomarían juramento a ministras y ministros.

A partir de ahora vendrá la política. Más allá de las medidas de urgencia que ayuden a paliar la situación de emergencia de millones de bonaerenses, queda por ver en qué medida la experiencia del nuevo gobierno peronista se diferenciará de todos sus antecesores y en qué tiempos las expectativas de muchas trabajadoras y muchos trabajadores se terminarán enfrentando a una realidad en la que el personal político que desde hoy gobierna en La Plata defenderá los intereses de los capitalistas.







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