Política

BUENOS AIRES

Berni y Granados bancando el Proyecto: más policías saturan las calles

En el marco del cierre del Encuentro Provincial de Seguridad Ciudadana no ahorraron elogios a la Bonaerense y a las nuevas Policías Locales, responsables en una semana y sólo en La Plata, de dos casos de gatillo fácil ocurridos en el mes de agosto.

Gloria Pagés

Hermana de desaparecidos | CeProDH | @Gloria_Pages

Sábado 3 de octubre de 2015 | Edición del día

Apenas días después de que el ministro de Seguridad bonaerense Alejandro Granados declarara “ya hay 120 comisarías de la Mujer inauguradas y para fines de octubre estarán funcionando 135 para tener una en cada municipio y tratar ese flagelo que es la violencia familiar (¡¿Familiar?! NdeR) al que todos debemos oponerlos y trabajar con firmeza”, Antonella aparecía muerta en la localidad, también bonaerense, de Berisso.

Las declaraciones del funcionario sheriff bonarense fueron en el marco del cierre del Encuentro Provincial de Seguridad Ciudadana que organizó el Consejo Federal de Legisladores Comunales (COFELCO) en Ezeiza, el pasado 28 de agosto, donde estuvo secundado por otro matón que dio cátedra en la Panamericana durante la lucha de los obreros de Lear, el secretario de Seguridad nacional Sergio Berni, reunidos con más de dos mil concejales de todo el país.

Allí, en discursos cargados de cifras que más que “seguridad” dan miedo, se preciaron de contar con, hablando de las nuevas Policías Locales, “11 mil hombres en la calle, próximamente egresarán 7 mil más para llegar a 18 mil antes de fin de año en 55 municipios, más otras 10 comunas (que) empezarán los cursos el año que viene”. A esto agregaron: “el gobierno de Scioli, hizo una reforma histórica en la Policía, poniéndola en valor como por ejemplo con el lanzamiento de los Comando de Prevención Comunitaria (CPC) de la Provincia, que tienen 1300 patrulleros cero kilómetros y 12 mil hombres trabajando las 24 horas en 1300 zonas, perfectamente distribuidos y equipados”.

La verdadera “reforma histórica” de Scioli es que estos miles de policías sólo lograron profundizar el “flagelo”, como gusta decir Granados, del gatillo fácil y la violencia contra jóvenes, en su mayoría trabajadores y pobres. Sólo nombrar lo ocurrido en la ciudad de La Plata, ejemplifica qué sucede cuando las calles se satura de uniformados: a fines de agosto fue baleado Rafael Cobo en pleno centro platense a manos del flamante policía local, Julián Cabañas. Este caso se da poco después del asesinato del crimen de Juan Martín Yalet, asesinado dentro de un patrullero del Comando de Prevención Comunitaria de la Bonaerense.

Así, es que cada 28 horas un pibe muere a manos de la Policía.

El caso aberrante de Evelyn y de cientos de mujeres que desaparecen de sus hogares y son asesinadas o nunca aparecen, víctimas de redes de trata, no hace más que mostrar que ninguna política que venga de la mano de la policía y de las fuerzas de seguridad garantizará nuestros derechos. Y acá las cifras sí son monstruosas: una mujer es asesinada por violencia machista (¡no “familiar”!) cada 30 horas; y entre 1990 y 2013 desaparecieron 3200 mujeres.

Otro caballito de batalla en tiempos electorales es el supuesto “combate contra el narcotráfico”, funcional a los discursos y políticas de mano dura que encarnan los principales candidatos, Scioli, Macri y Massa. No vimos, a pesar de tanto despliegue verbal y policial, desbaratar grandes bandas de narcos que operan al amparo del poder judicial, político y de las fuerzas de seguridad. Digamos nomás que al servicio de esta política de saturación y militarización, desembarcaron el pasado jueves, 1400 efectivos de la Policía Federal en las localidades de Tres de Febrero y San Martín.

Sí vemos, todos los días, pibes detenidos en comisarías por consumo, causas armadas, brutalidad y hasta la muerte. Un ejemplo, cercano porque en estos días está finalizando el juicio a los policías responsables de la “Masacre de la Comisaría Primera de Quilmes”, es el de Diego Maldonado, que con 16 años y una adicción al paco a cuestas de la que quería zafar, fue enviado a esa maldita comisaría a “esperar una vacante para un centro de rehabilitación. No la consiguió. A cambio, encontró la muerte durante un incendio dentro del calabozo. Los policías dejaron morir asfixiados a Diego, a Miguel Aranda de 17 años, a Manuel Figueroa también de 17 y a Elías Jiménez de 15 años.

De los 185 casos que contabiliza la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI), de muertes a manos de fuerzas de seguridad durante los diez primeros meses de 2014, el 45% ocurrió en la Provincia de Buenos Aires. Al amparo de Granados y Scioli hubo entonces cerca de 100 casos, hablando siempre de 2014.

Para los jóvenes y las mujeres la policía es la “inseguridad”. No olvidemos que la bonaerense es una fuerza que en el año 2006, tenía en sus filas a 9000 agentes que venían de la dictadura. La impunidad que gozan no pertenece al pasado. Con la “esperanza y la fe” de Scioli, el “Proyecto” sigue siendo manos dura, criminalización de la pobreza y la juventud y represión a los que luchan. Por más que muchos progres quieran esconderlo bajo la ya sucia alfombra.

Por eso no hay otro camino que la lucha, la organización y la movilización por el castigo a los asesinos y organizarnos y seguir denunciando al Estado protector de los que gerencian el narcotráfico, la trata de personas, la prostitución, los desarmaderos de autos, el juego clandestino.







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