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Bernie Sanders contra las fronteras abiertas

El candidato demócrata Bernie Sanders, que recibe el apoyo del DSA, la organización autoproclamada socialista mas grande en Estados Unidos, se declaró en contra de las fronteras abiertas, ¿que significa esta posición para los socialistas revolucionarios?

Miércoles 10 de abril | 18:24

Este artículo fue publicado originalmente en el sitio Left Voice, parte de la Red Internacional de La Izquierda Diario

La inmigración a los Estados Unidos es producto directo de las políticas del imperialismo estadounidense y de las numerosas intervenciones militares llevadas a cabo por ese país en todo el mundo, organizadas contra líderes elegidos democráticamente. En América Latina esos golpes en países como Nicaragua, El Salvador y Honduras, o los intentos de golpe o intervención en lugares como Venezuela y Cuba, tienen el objetivo de imponer medidas de austeridad y establecer condiciones más favorables para que las empresas estadounidenses continúen explotando a la población y los recursos naturales de América Latina, como lo han hecho desde hace siglos.

La dinámica entre la inmigración y la intervención estadounidense se hizo evidente en la caravana de migrantes más reciente, que llevó a miles de personas a la frontera estadounidense desde Honduras. En 2009, el gobierno de Obama apoyó un golpe de estado contra el presidente hondureño Juan Manuel Zelaya, que había aumentado los salarios, las pensiones y se alió a otros países de los llamados gobiernos post neoliberales como Venezuela, Ecuador y Argentina, así como con Cuba. El golpe de derecha impuso peores condiciones de vida para la clase trabajadora y condiciones más favorables para las corporaciones estadounidenses y la "Guerra contra las drogas”. Esto le aseguró a Estados Unidos un punto de apoyo en América Latina en aquel periodo, aumentando la pobreza y la violencia que llevó a que miles de familias emprendieran el largo y tortuoso viaje desde Honduras a los Estados Unidos a pie. Historias como estas se repiten de un país a otro en América Latina: la inmigración es un producto del imperialismo estadounidense, la austeridad y la intervención.

Muchas personas, enojadas por los comentarios de Sanders, lo acusan de ocuparse exclusivamente de los trabajadores estadounidenses. Pero una política en contra de las fronteras abiertas no es una política que favorezca a la clase obrera de los Estados Unidos, es una política para los capitalistas. Las divisiones entre trabajadores documentados e indocumentados son útiles a los capitalistas, no al proletariado, reduciendo los salarios de todos los trabajadores. Como plantean Jimena Vergara y Luigi Morris en el artículo Nagle está equivocado: no hay justificación de izquierda en contra las fronteras abiertas: “Los trabajadores que emigran de sus países de origen a las metrópolis imperialistas se integran en el mercado laboral como ciudadanos de segunda clase: sin derechos, sin beneficios, sin nada. Esto permite a los empleadores, por un lado, acceder a una mano de obra barata, y hace que la organización de los trabajadores sea extremadamente difícil y peligrosa. Por otro lado, esta mano de obra barata y sin derechos reduce los salarios de la clase obrera nativa".

Es enormemente rentable mantener a ciertos grupos de trabajadores en condiciones laborales híper precarias y de híper explotación, a la vez que se reduce los salarios para todos los trabajadores. Lo vemos todo el tiempo. ¿Por qué un capitalista contrataría a un trabajador documentado si pudiera obtener una mano de obra indocumentada más barata? Esta es la razón por la cual la clase capitalista, tanto demócratas como republicanos, ha tenido tales políticas xenófobas contra los 11 millones de inmigrantes indocumentados en los Estados Unidos.

En lo que respecta a los capitalistas, las fronteras abiertas son para productos, no para personas. Es por eso que los acuerdos como el NAFTA son increíblemente rentables: mientras que a los mexicanos no se les permite cruzar a los EE. UU., los productos baratos hechos por los mexicanos en las maquilas cruzan a los EE. UU. con facilidad.

Por otro lado, algunos defensores de Sanders han argumentado que pronunciarse a favor de una política de fronteras abiertas acabaría con sus posibilidades de obtener una victoria presidencial y que, por eso no tiene más remedio que oponerse a ellas. Pero esta respuesta es solo una maniobra cínica para cerrar la discusión y la indignación por el nacionalismo y la xenofobia entre los partidarios de Bernie Sanders. Esta respuesta termina siendo funcional también a la naturalización del nacionalismo y la xenofobia de la administración Trump.

Las opiniones de Sanders sobre la inmigración están creando contradicciones incómodas para los miles de jóvenes que lo siguen, y que a su vez apoyan a los inmigrantes indocumentados, la abolición del ICE (Agencia de migración) e incluso las fronteras abiertas. También ya está creando tensiones entre la base de la organización autodenominada socialista más grande del país, la DSA (Socialistas Democráticos de América), que han organizado previamente movilizaciones por la abolición del ICE y para apoyar a la caravana de migrantes; han impreso innumerables afiches a favor de la apertura de las frontera, y muchos han acudido a Tijuana para apoyar a los migrantes. ¿Cómo puede esa misma organización, que apoya las fronteras abiertas, hacer campaña por alguien que está en contra?

Si bien nadie debería estar sorprendido por las declaraciones de Sanders, si deberíamos esperar que a todos los que se reclamen socialistas les disgusten las muestras de xenofobia y nacionalismo y se pregunten si tiene sentido estar asociados a un político que habla y vota en contra de lo que creen y por lo que luchan.

A medida que se acercan las elecciones primarias, es probable que Sanders continúe girando más hacia el centro en temas como la inmigración y la política exterior, con el fin de mostrarse como un progresista responsable. Es por eso que Left Voice ha publicado artículos en contra del apoyo a Sanders: no solo porque va en contra de los principios socialistas, sino porque va en contra de nuestro movimiento. Si vamos a organizar gente para votar, golpear puertas y hablar sobre socialismo, deberíamos hacerlo por un candidato socialista independiente que ponga el antiimperialismo en el centro.

La lucha por el socialismo no se puede construir sobre la espalda de los más oprimidos y explotados. Nuestra respuesta debe ser la de construir un movimiento socialista que luche por unir a la clase obrera nacional e internacional contra nuestro enemigo común: los capitalistas que nos explotan y nos oprimen en el país y en el extranjero.

Traducción: Gloria Grinberg







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