Internacional

Brasil: la recesión llegó en medio de la campaña electoral

Las noticias no vienen siendo buenas para la presidenta de Brasil y candidata a la reelección, Dilma Rousseff. Al resultado de las últimas encuestas electorales que dan a Marina Silva como triunfadora en una hipotética segunda vuelta, se suma la confirmación de que la séptima economía del mundo y la mayor de América Latina, ha entrado en una recesión técnica.

Juan Andrés Gallardo

@juanagallardo1

Martes 2 de septiembre de 2014 | Edición del día

La economía brasilera tuvo un resultado negativo por segundo trimestre consecutivo, lo que los economistas consideran técnicamente como una recesión. Las cifras oficiales muestran que el Producto Bruto Interno (PBI) de Brasil se contrajo un 0,6% en el periodo abril-junio en comparación el primer trimestre del año, en el que la actividad económica ya se había reducido en 0,3% (en relación al último trimestre de 2013).

El ministro de Hacienda, Guido Mantega, trató de restarle importancia a la noticia afirmando que Brasil no se encuentra en una recesión sino en una “parada prolongada” y pronosticó una mejoría para el segundo semestre. Sin embargo los resultados negativos terminaron reduciendo a un 0,5% el crecimiento económico acumulado del país en el primer trimestre del año en comparación con el mismo período del 2013. Es decir un crecimiento anémico que sería del 1.4% en los últimos doce meses. La última vez que Brasil registró dos trimestres consecutivos de contracción económica fue a principios de 2009, en el marco de la profunda crisis económica internacional.

Los malos resultados del primer semestre ya hacen prever una fuerte desaceleración de la economía brasilera tras la frágil recuperación que había registrado en 2013. El propio Mantega admitió que el Gobierno tendrá que revisar a la baja su proyección de crecimiento, que es del 1,8 % para este año, luego de haber crecido 2,5% en 2013 y 1% en 2012.

Estos datos negativos llegan en medio de la carrera electoral y pegan de lleno sobre el discurso de Dilma Rousseff que tiene su base en el crecimiento económico y la generación de empleo. Durante la última semana se divulgaron varias encuestas que muestran un crecimiento meteórico de la popularidad de la candidata opositora por el PSB, Marina Silva, que trata de conquistar a un amplio arco social que va desde el empresariado, con un discurso conservador desde el punto de vista económico, hasta el sector social conocido como “clase C”. Este último incluye a varios millones de personas que técnicamente salieron de la pobreza durante el gobierno de Lula y de Rousseff pasando a formar parte de una nueva clase media baja, con acceso limitado al consumo. Sin embargo, el aumento de la inflación y el bajo crecimiento económico viene alimentando el descontento entre gran parte de este sector que pelea mantenerse a flote, y que fue parte de varias de las protestas que se sucedieron en el país desde las jornadas de junio del año pasado.

Los anuncios del ingreso de Brasil en una recesión técnica seguramente serán beneficiosos para apuntalar la figura de Marina Silva que, a pesar de los resultados de las últimas encuestas, tiene un discurso plagado de contradicciones por resolver. Un plan económico conservador que desató aplausos entre el establishment económico brasilero, su militancia evangelista contra el aborto y el matrimonio igualitario, se contraponen con un perfil progresista de la candidata “verde”. Esto junto a la falta de una estructura política propia, son algunas de las razones por las que no pocos analistas insinúan que el meteórico aumento en la popularidad de Silva puede ser algo pasajero y que se podría estabilizar en las próximas semanas.

Habrá que esperar y ver, lo cierto es que lo que parecía ser una carrera electoral relativamente tranquila hasta hace dos semanas se viene convirtiendo en un escenario de pesadilla para Dilma Rousseff y el PT.







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