Política

RIO NEGRO

Caso Pablo Vera: contradicciones, encubrimiento e impunidad policial

Virginia Prieto

Coordinadora Antirrepresiva 13 de Enero

Viernes 19 de febrero de 2016 | Edición del día

Foto: Gustavo Figueroa

Al igual que ayer, la jornada de hoy comenzó aproximadamente a las 7 y media de la mañana cuando comenzaron a acercarse a Ciudad Judicial familiares de Pablo, integrantes de la Coordinadora Anti- represiva 13 de enero y de la radio Zona Libre. A diferencia de la jornada anterior, había en el edificio mayor presencia policial. Policías de la Comisaría N° 21 se encontraban en la puerta, y siguieron a la familia de Pablo desde la entrada del edificio hasta la Sala N° 1 en una actitud claramente desafiante y provocadora. Más aún si agregamos que muchos de estos policías habían sido responsables o se encontraban en la Comisaría 21 cuando el año pasado familiares y amigos de Pablo fueron detenidos y torturados allí, luego de haberse manifestado contra la negación de prisión preventiva a Villegas.

Otra de las constantes, además de la violencia policial, fue la difusión por parte de algunos medios de comunicación de información falsa durante la jornada de ayer: nuevamente destrozos en tribunales. Durante la mañana del día de hoy, esta información fue desmentida en los medios de comunicación, y una de las familiares de Pablo comentó al cierre de la jornada, como lo viene haciendo en sucesivas oportunidades, que la estigmatización a Pablo y a su familia ha sido una constantes que han tenido que vivir en el transcurso de su lucha por justicia: estigmatización a Pablo, “ladrón” “pibe chorro”, y también a su familia por “quilomberos”. También mencionó la siempre presente necesidad de recordar a Pablo y contar como él era, siendo una de sus características la siempre presente alegría.

En el día de hoy tuvimos la posibilidad como Coordinadora 13 de enero y Amigos y familiares de Pablo de salir a desmentir información que dieron algunos oyentes de la radio FM La Super donde se denunciaban piedrazos y actitudes intimidantes desde quienes nos encontramos fuera del Poder Judicial, aguardando por el juicio y acompañando este duro proceso que lleva adelante la familia de Pablo.

Ésto nos dio la oportunidad además de visibilizar aún más el caso de Pablo como un caso más de gatillo fácil y denunciar los atropellos que llevan adelante en conjunto la policía y el Poder Judicial. Ésta vez, dirigiéndonos a la numerosa audiencia que tiene este medio de comunicación de nuestra ciudad.

A su vez pudimos aclarar y hacer especial hincapié en que hoy hablamos del asesinato de un pibe de barrio por parte de un policía por la espalda y evitar que se siga corriendo el eje de la discusión cuando gran parte de la sociedad intenta hablar de un “pibe chorro” en situación de robo. Cabe aclarar que esto se ve potenciado producto de la tarea que llevan adelante los medios hegemónicos cuando insisten en replicar las versiones policiales y en criminalizar la pobreza, estigmatizando a las personas de barrio.

La segunda audiencia

Durante la jornada de hoy declararon 6 testigos, todos pedidos por la fiscalía y adeheridos por la parte querellante y la defensa. Entre ellos Paniceres y Toffani dos vecinos de Villegas; los policías Centeno, Valdez y Manqueo, quienes tuvieron a su cargo diferentes partes del procedimiento inmediatamente después del asesinato de Pablo y Nicolás Bravo sub inspector del juzgado de instrucción que tuvo a su cargo con posterioridad al hecho la búsqueda de cámaras de seguridad que pudiesen dar cuenta de lo sucedido el día del asesinato.

Nadie miró pa´ afuera

De los más de 20 testigos llamados a declarar los 4 días que durarán las testimoniales ninguno de los convocados por las partes fue testigo presencial del hecho. Con respecto a los vecinos de Villegas, solo Paniceres, pudo aportar algunos datos parciales con respecto al hecho: es remisero de la ciudad y al salir de su casa a realizar un viaje recibe de inmediato un llamado de su esposa para ver si se encontraba bien porque había escuchado un disparo. El testigo sostiene que a los 5 o 6 minutos de haber salido ya se encontraba de nuevamente en su domicilio, y en ese momento la escena de la cuadra ya se había transformado: el cuerpo de Pablo se encontraba en el suelo, así como el arma que Villegas había utilizado. Afirmó también que al salir no vio a ninguna persona cercana a la casa de Villegas ni a su auto.

Contradicciones, encubrimiento e impunidad policial

Las declaraciones de los oficiales Guillermo Centeno y Pablo Valdez resultaban a priori de vital importancia en la segunda audiencia del juicio al policía asesino Jorge Villegas. El motivo de dicha importancia es que fueron estos policías los primeros en llegar al lugar del asesinato policial que no tuvo testigos presenciales. Así, el acta de procedimiento que libraron el día del hecho fue el punto de partida de una investigación policial cada vez más difusa, la que luego fue poco cuestionada para la elevación a juicio realizada por el Ministerio público Fiscal.

El acta de procedimiento firmada por los dos efectivos el día 25 de Septiembre de 2014 fue el documento del que se extrajo la primera versión que dejaba constancia de dichos espontáneos de Villegas en los que manifestaba “Lo mate, lo mate. Me quiso robar el auto, lo corri y se me escapó un tiro”. Las primeras contradicciones surgieron en la etapa de instrucción, donde el policía Centeno introdujo al relato inicial de Villegas un supuesto forcejeo y el reconocimiento del mismo de haber disparado accidentalmente el gatillo. Un supuesto estado de Shock (descartado por la pericia psiquiátrica) y el “balbuceo” fueron los argumentos que intentaban explicar los motivos de la omisión de esta información relevante en dicho documento

La contradicción resultaba clara de antemano, pero la declaración de Centeno en el juicio no pudo dar coherencia a lo dicho en instrucción. Para explicar las contradicciones entre los dos documentos, argumento que no se consideraba personal apto para labrar un acta y que en ese momento estaba “más nervioso que el propio imputado”. Esto quedó más en evidencia cuando el propio juez Sánchez Freytes, le preguntó sobre los años de experiencia en las fuerzas policiales y reconociendo también ser cotidiana esta tarea en su accionar diario. A estos planteos, Centeno argumento que su nerviosismo era producto de participar en un procedimiento en el que estaba implicado un oficial policial.

Otra contradicción que manifestó Centeno en su declaración fue acerca del arma que utilizó Villegas para matar a Pablo. En la audiencia el testigo manifestó que cuando arribaron al lugar, Villegas se encontraba en estado de Shock y con el arma reglamentaria en la mano. Ante esto la querella pidió permiso para leer parte del acta en la que afirmaba que el arma la tenía en la cintura, a lo que el testigo alegó que era verdad, que en realidad “no recordaba bien”

Ante las innumerables y grotescas contradicciones del policía, en un claro intento de mejorar la situación procesal de su colega, la querella advirtió esto al tribunal y quedó así planteada la posibilidad tanto de la querella como la fiscalía de pedir el falso testimonio en los alegatos finales que se llevarán a cabo el día Viernes 26 de Febrero

Al terminar esta declaración en la que se vivieron los momentos de más tensión desde que comenzó el Juicio, se le dio ingreso a la sala al próximo testigo. Al ingresar el sargento Pablo Valdez, fue advertido impunemente por la custodia policial que se encontraba dentro de la sala ( sin ser advertido por el tribunal) del falso testimonio en el que Centeno había incurrido. Ante esto Valdéz intento no caer en contradicciones, reconociendo entonces lo dicho en el acta policial sobre la posición del arma en la escena y también sobre la manifestación espontánea de Villegas de haber disparado en una corrida y no en medio de un forcejeo. Fue contundente también en “no haber escuchado nada de un forcejeo”

Otro aporte importante surgido de la declaración de Valdez fue el reconocer que fue él quien dejó el arma en piso a unos metros del cuerpo de Pablo. Esto desvirtúa el intento de la defensa de argumentar que la distancia entre el arma y el cuerpo fue producto de los supuestos tres metros que realizó Pablo después del disparo

Ante dicho panorama el defensor de Villegas hizo un intento más por des-decir al testigo de su declaración, preguntando si estaba seguro de que había sido él el primero en descender del móvil policial. Ante un llamado de atención del tribunal por esto al abogado, el testigo volvió a confirmar que él fue el primero en descender y escuchar la declaración espontánea de Villegas en el lugar.

El arma

Nicolás Bravo, subinspector del juzgado de instrucción fue el encargado de obtener las cámaras de seguridad cercanas que pudieran aportar algún dato del asesinato, en este sentido el testigo corroboró la declaración que había dado previamente: ninguna de las dos cámaras solicitadas estaba en condiciones, de hecho la primera de ellas era únicamente “ornamental” y la segunda se encontraba apagada. Si bien esto no aportó nada nuevo a la causa, la abogada querellante realizó algunas preguntas con respecto a reglamentación de uso de armas por parte del personal policial, a lo que Bravo respondió que el único uso que justifica el disparo por parte de un policía es que corra peligro su propia vida y la de terceros, sin embargo atenuó la cuestión sosteniendo que cómo se entiende el hecho de que corra peligro la vida de alguien es “una cuestión subjetiva” y que “cada persona lo discierne en ese momento”. Con respecto al mismo eje fue preguntado Manqueo (oficial principal encargado también de la labración de actas en el momento del hecho), y a diferencia de lo anterior, sostuvo que el uso de arma está permitido cuando se encuentra en riesgo la vida, propia o de un tercero, pero con anterioridad a disparar debe seguirse el procedimiento de identificarse como policía y de solicitar a la persona que deje las armas que ponen en riesgo la vida. En este sentido, tanto Manqueo como los demás policías reconocen que no se encontró junto a Pablo ningún tipo de arma.

Los mismos de siempre

Al cierre de la jornada, comentaron cómo se había vivido la presencia en la sala, una de las familiares de Pablo compartió lo fuerte que resulta para ellos estar frente a frente y a pocos metros de distancia con el asesino de su hermano, de su hijo.
Reafirmando que los garantes de la impunidad y quienes defienden a los policías son los mismos de siempre, una de las integrantes de la radio Zona Libre brindó información con respecto al abogado Vincenty, defensor del policía Villegas, quien además de ex policía es defensor de los narcos, que se enriquecen vendiendo drogas a los pibes de los barrios, a partir de la ya conocida alianza con la policía.
Además Vincenty fue secretario de la cámara Federal hasta el 2008, siendo removido por haberle procurado impunidad a genocidas en las causas en las que los mismos estaban procesados.







Temas relacionados

Pablo Vera   /    Maldita Policía   /    Policía del gatillo facil   /    Impunidad   /    Gatillo fácil   /    Libertades Democráticas   /    Río Negro   /    Política

Comentarios

DEJAR COMENTARIO