Política

CRIMINALIZACIÓN ISLAMOFÓBICA

Causa armada: de cómo Bullrich y la DAIA les arruinaron la vida a los hermanos Salomón

Son argentinos y viven en Floresta. Por un anónimo les iniciaron una causa penal por “terrorismo musulmán”. Los maltrataron durante un mes en la cárcel. Al final los absolvieron.

Jueves 4 de abril | 12:47

Kevin Abraham Salomón tiene 23 años. Su hermano Axel Ezequiel 26. Ambos son argentinos y profesan la religión musulmana.

Ambos estuvieron detenidos 22 días (desde el 13 de noviembre de 2018) en la cárcel de Ezeiza por una denuncia penal motorizada por la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), basada en un mensaje anónimo, con total apoyo del Gobierno de Mauricio Macri a través de la acción del Ministerio de Seguridad de Patricia Bullrich y de la “inacción” de la Secretaría de Derechos Humanos de Claudio Avruj.

Los dejaron en libertad el 5 de diciembre, luego de que se los absolviera de los cargos por los que pasaron casi un mes presos.

“El Estado nos expuso ante los medios mostrando nuestro rostro y nombre, perdí mi trabajo, tiempo de estudio, ponés mi nombre en Internet y salgo esposado al lado de la Federal, las armas de mi bisabuelo, títulos como ‘terrorista’ o ‘atentado’, me mancharon”, dijo este jueves a la periodista Adriana Meyer de Página|12 el joven Kevin. “Ninguna empresa me va a contratar, estuve triste, angustiado e indignado de que mi propio país me haya hecho esto”, agrega.

Axel tiene un negocio de artículos de limpieza en el barrio porteño de Floresta. A raíz de esta causa inventada, le cerraron las cuentas bancarias porque pasó a tener la calificación de “cliente expuesto”. En criollo porque, a partir de que desde el Poder Judicial lo imputó junto a su hermano los sindicaron como parte de “un sistema de lavado de dinero y financiamiento terrorista”.

El relato hecho a la periodista Adriana Meyer por parte de los hermanos Salomón tiene ribetes escalofriantes. La tarde del 13 de noviembre Axel estaba por abrir su comercio (donde trabaja con su padre) cuando vio que tres efectivos del grupo GEOF de la Policía Federal lo apuntaban con sus armas.

“Me redujeron con la rodilla en la nuca y el fusil en la cabeza, sólo atiné a pedir por mi hija que estaba acá adentro”, relata el joven de 26 años. La familia vio entonces cómo los policías rompieron todas las puertas de la casa (ubicada enfrente del local), con la excusa de buscar un fusil AK 47, según la denuncia “anónima” levantada por la DAIA.

Esa versión, ahora se sabe que inventada, afirmaba que ambos hermanos habían recibido “entrenamiento militar en Medio Oriente” y se quiso usar como “prueba” algunos viajes que hicieron al Líbano para visitar a familiares.

Axel agrega que luego de semejante violencia policial su hija (que presenció todo) “ahora ve un casco y llora, le apuntaron a ella también. Las armas eran herencia de mis abuelos, se llevaron también un palo de escoba que usábamos para practicar artes marciales, cuchillos de asado, una tonfa y un bate de béisbol. Armaron el escenario, nos imaginamos que era un montaje. Y a los dos días salió la nota en Infobae, nos iban a firmar la excarcelación pero por eso nos la negaron. Ahí entendimos que era político”, sentencia.

A él y su hermano Kevin (que había llegado dos horas después y lo recibieron con las esposas en la mano), se los llevaron a la Unidad Antiterrorista, en autos diferentes. Cinco días incomunicados debieron soportar. “Pensamos que declarábamos y nos íbamos a casa, como si todo hubiera sido un error”, dice el menor de los hermanos.

Declararon ante el juez federal Sebastián Ramos de Comodoro Py pero se quedaron dos días en la Alcaidía de Tribunales, mal abrigados, mal alimentados y obligados hasta a limpiar los baños y las celdas. “El piso estaba congelado, dormimos pegados, la cena nunca llegó, me mostraban la sábana como si fuera el premio mientras limpiaba”, recuerda Kevin.

Luego pasaron tres semanas más en el penal federal de Ezeiza, con “comida podrida e inodoro tapado”. Según cuentan los hermanos, el trato de sus pares “fue bueno”. El maltrato fue de parte de los agentes del Servicio Penitenciario, que hasta les negaron ingresar una alfombra a la celda para hacer sus rezos.

Al menos de los hermanos lo despidieron de su puesto del Instituto Cultural Argentino Norteamericano (Icana). “Fue el golpe de knock out, en este contexto del país perdí mi trabajo en blanco”, se lamenta Kevin ante Página|12.

“¿Por qué creen que el Gobierno los expuso?”, preguntó a Axel Adriana Mayer. “Pretendieron mostrar en la cumbre del G20 que es un país seguro y democrático, montados en la estigmatización que existe contra musulmanes”, respondió el joven sin dudar. Y agregó que desde Cambiemos “aducen un peligro para la seguridad nacional con un equipo paquistaní de futsal, eso es islamofobia, el gobierno alimenta la estigmatización hacia nosotros”.

Los hermanos responsabilizan de su situación a la DAIA, que los denunció sin pruebas, y obviamente al Gobierno de Macri y su ministra Patricia Bullrich. “Nunca pidieron disculpas ni salieron a reconocer que se equivocaron con nosotros, nos mancharon, nos arruinaron la vida, nos liberaron, nos sobreseyeron y piensan que con eso vamos a poder empezar de nuevo, como si nada hubiera pasado, pero no es así”.

Kevin y Axel fueron liberados el 5 de diciembre y declarados inocentes de los cargos que se les imputaban. “Al final no éramos terroristas como decía el gobierno, la DAIA y la televisión, queremos limpiar nuestro nombre y la imagen de mi religión”. Y, claro, combatir a fondo la islamofobia que propagan los funcionarios nacionales a partir de las doctrinas pergeñadas por las potencias imperialistas de Europa y Norteamérica.

Los hermanos Salomón cuentan con el patrocinio letrado de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi). Junto al abogado Ismael Jalil ahora van a iniciar acciones legales por “daños y perjuicios”. Los acusados ahora serán la ministra Bullrich, la DAIA y el propio Estado argentino. La denuncia será ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

“Somos argentinos con derechos y el gobierno no nos cuidó. A violadores o asesinos les tapan la cara pero a mi hermano y a mí nos pusieron en televisión a cara lavada” afirma el menor. Y agrega que el de Macri “es un gobierno en el que lamentablemente uno vive con libertad condicional, hoy nos tocó a nosotros pero ayer fueron contra la pareja chilena y el equipo paquistaní de futsal, te toca por portación de cara, de nombre o de religión, mañana podés ser vos”, concluyen en la entrevista con Página|12.







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