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BUROCRACIA SINDICAL

Cierre de Metalpar: “El Smata nos hizo firmar a los 550 despedidos que no hagamos quilombo”

Un trabajador de la fábrica de carrocerías de colectivos más grande del país que acaba de cerrar sus puertas cuenta cómo es la situación: "En este momento nos están llegando los telegramas"

Jueves 28 de marzo | 13:27

La empresa fabricante de carrocerías Metalpar cerró su planta de Loma Hermosa (norte del Gran Buenos Aires) en la que trabajaban 550 personas. Cuatro de cada diez colectivos que circulan por el Área Metropolitana Buenos Aires llevan carrocerías fabricadas allí. La empresa llegó a producir hasta doce unidades por día.

Metalpar desde adentro

En diálogo con La Izquierda Diario uno de los trabajadores despedidos (del que por obvias razones de seguridad se preserva el nombre), detalló cómo la conducción del sindicato que los representa dejó que la patronal hiciera literalmente lo que quisiera.

“No recibimos aumentos de sueldo en el último año, cada tres meses tenían que aumentarnos según la inflación pero el año pasado no cobramos ni un sólo aumento. Aparte nos empezaron a suspender de un día para el otro pasando a cobrar un 60 % del salario neto. Eso lo arregló el Smata con la empresa”, detalló.

El trabajador despedido agregó que “otro de los arreglos del Smata, que encima va en contra de lo que dice la Ley de Contrato de Trabajo, es que había compañeros que estuvieron dos años y medio contratados y recién hace poco los habían puesto efectivos. Los últimos aumentos que nos dieron, el gremio arregló que fueran no remunerativos, lo que afectó nuestra indemnización”.

Según los propios trabajadores que quedaron fuera de Metalpar eran tantas las irregularidades que cuando los echaron les hicieron “firmar un acuerdo para que no hagamos quilombo, que no digamos nada, nos dieron la liquidación final sin el aumento de 2018. Tampoco nos dieron el bono de $ 7 mil de hace un tiempo atrás. Nosotros queremos nuestros puestos de trabajo, nuestras familias viven de eso, pero la empresa, con el aval del gremio, nos dejó en la calle”, sentenció el trabajador.

Telegrama de despido
Telegrama de despido

Smata: ante los despidos, silencio y “rezar”

El secretario general del sindicato de los mecánicos Ricardo Pignanelli prefirió no hacer comentarios sobre la situación. No es la primera vez que sucede. Él mismo manifestó en una entrevista radial que “a veces es mejor llamarse a silencio” y como paliativo a la acuciante situación económica con miles de suspensiones, despidos y retiros "voluntarios" dijo que “hay que reforzar la fe, ir a la virgen de San Nicolás”.

Toda una provocación para los mecánicos que actualmente, producto de las políticas económicas del Gobierno de Mauricio Macri, son uno de los sectores más afectados de la industria en cuanto a suspensiones y despidos.

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Pignanelli y sus socios son expertos en defender los intereses de las empresas. De hecho el propio secretario general del Smata es conocido por su prepotencia contra los trabajadores en lucha. Vayan un par de ejemplos.

Durante el conflicto de la autopartista Gestamp en 2014 (también en la zona norte del GBA), donde fueron despedidos decenas de trabajadores, Pignanelli justificó la medida patronal de despedir con una falsa “justa causa” a parte de su personal. Consultado en una entrevista radial sobre el asunto lanzó una frase que se viralizó: “si una vaca es una vaca, es una vaca”, dijo avalando la supuesta justa causa. Eso sí, de los despidos y represiones del gobierno de Cristina a los trabajadores mecánicos, ni mu.

Con sus patotas en las fábricas y hasta en el Congreso Nacional, la conducción del Smata hace años viene haciendo todo lo posible para que las patronales lleven adelante sus planes de despidos, mayor explotación y, sobre todo, de barrer a delegados y activistas antiburocráticos, de izquierda, combativos e independientes.

Gracias a la “defensa” que hacen Pignanelli y los suyos de los intereses obreros, las suspensiones, los retiros voluntarios y despidos en la industria automotriz no dejan de aumentar, al igual que los insalubres y hasta criminales ritmos de producción.

Hoy el Smata ni se inmuta al ver cerrar una fábrica como Metalpar al tiempo que cientos de afiliados al sindicato se quedan sin trabajo. Una fábrica que construía carrocerías para colectivos. Si una empresa como esa fuera estatizada y puesta a producir bajo el control de sus trabajadores, la historia sería totalmente diferente.
Por ejemplo, se podría proveer de colectivos de calidad y a bajo costo a las y los usuarios, dando un insumo vital para que la población trabajadora deje de viajar cada vez peor con tarifas cada vez más caras, y hasta se podrían crear más puestos de trabajo.







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