Economía

IMPUESTO AL SALARIO

Claves de la norma que implementa la reducción en el impuesto a las Ganancias

Ayer se publicó la resolución que reglamenta la devolución de ganancias para los salarios comprendidos entre $ 15.000 y $ 25.000. La norma fija seis mínimos no imponible diferentes. La devolución retroactiva de enero a abril, en 5 cuotas mensuales.

Esteban Mercatante

@EMercatante

Viernes 8 de mayo de 2015 | Edición del día

En el día de ayer el Boletín Oficial publicó la Resolución General 3770 de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) que reglamenta la reducción del Impuesto a las Ganancias anunciada el día lunes. Esta nueva normativa reglamenta la reducción de las escalas para la IV categoría del impuesto a las ganancias y establece el nivel de deducciones mensuales que podrán hacer los trabajadores que perciban entre $ 15.000 y $ 25.000, reduciendo así los montos de pago del impuesto.

La resolución establece que los cambios en el tributo se calcularán a partir de “los haberes percibidos desde el 1 de enero de 2015”. Por lo tanto, en los casos que corresponda se aplicará “la devolución del monto correspondiente en cinco cuotas mensuales, iguales y consecutivas, a partir del mes en que se genere el saldo a favor del beneficiario, inclusive”.

Tal como había anunciado Kicillof el lunes, la medida no modifica el mínimo no imponible de la IV categoría del impuesto a las Ganancias, y toma como sueldo de cálculo a aquellos percibidos entre enero y agosto de 2013, ambos inclusive, según lo estableció el decreto 1.242 de 2013. De esta manera, quienes hasta agosto de ese año percibían un ingreso de bolsillo inferior a 15 mil pesos, seguirán exentos del tributo, independientemente de cuánto sea su sueldo hoy o de cuánto quede establecido luego de los acuerdos paritarios. Desde los anuncios del día lunes, era un interrogante si continuaría vigente la resolución de agosto de 2013 que estableció el benefició de exención para los sueldos de menos de $ 15.000 en ese momento. La decisión de mantener ese período como base para los cómputos, se explica porque de no haberlo hecho, muchos asalariados habrían visto un fuerte aumento de la suma a pagar por Ganancias en vez de la disminución prometida por el gobierno.

Pero la vigencia de este plazo como base para determinar los alcanzados por el impuesto, crea situaciones bastante peculiares: hay trabajadores que estaban por encima del monto mínimo en el período enero-agosto de 2013, pero hoy ganan menos que otros que por entonces ganaban por debajo de $ 15.000. Mientras el segundo está excluido, el primero debe pagar. Esta es una situación que agrava la inequidad de un impuesto que se ha ido tranformando en cada vez más regresivo.

La nueva normativa establece los valores de deducción según el salario bruto mensual estableciendo para esto seis categorías: 1) de 15.000 a 18.000; 2) de $18001 a $ 23.000; 3) de $ 21.001 a $ 22.000; 4) de $ 22.001 a $ 23.000; 5) de $ 23.001 a $ 24.000 y 6) de $ 24.001 a $ 25.000.

Para cada uno de esos tramos la resolución establece valores diferenciados de deducciones de ganancias no imponibles, por cónyuge, por hijos, por otras cargas y por deducciones especiales.

El titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, calculó que el beneficio tendrá un costo fiscal para el Estado de “alrededor de seis mil millones de pesos”, pero al decidir que los anuncios serían retroactivos a enero pasado, elevó la cifra en $ 4.000 millones. En base a estos números, Economía sostiene que el sacrificio o costo fiscal de la medida ronda los $ 10.000 millones. Sin embargo, el supuesto “costo fiscal” al que se refieren no es una reducción de la recaudación impositiva. Es una disminución del monto adicional que el gobierno esperaba recaudar este año por ganancias de la cuarta categoría, estimadas en $ 40.000 millones. El gobierno “pierde” de ganar $ 10.000 millones adicionales, “sólo” alcanzaría $ 30.000 millones.

Por otro lado, los beneficios presentados por el ministro de Economía para los asalariados, nos muestran una foto, no la película. Tomando el ejemplo que dio el ministro el día lunes, de un asalariado que gana $ 20.000 y es soltero. Hasta abril estaba pagando $ 2.066 mensuales por ganancias, ahora pasa a pagar $ 1.405. Sin embargo, esta reducción pasa por alto que ese trabajador probablemente recibirá un aumento salarial en los próximos meses. Si suponemos que se impone el techo que impulsa el gobierno de 25 % para los aumentos, y que este ocurre en una cuota, el trabajador de nuestro ejemplo pasaría a ganar $ 25.000. Así, con la “disminución” que prevén la nueva Resolución, este asalariado pasaría a pagar $ 2.727. Es decir, más de lo que venía pagando. Como vemos, el alcance del impuesto aumenta no disminuye si tenemos en cuenta los aumentos salariales. Y esto ocurriría a pesar de que, si se imponen los techos a los que aspira el gobierno, la recomposición de los salarios no permitirá recuperar ni por asomo el poder adquisitivo perdido ante la inflación. Un salario real disminuido, seguirá pagando más impuesto a pesar de los parches anunciados por Kicillof.







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