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¿Cómo la seguimos? La educación tomó las calles, se puede ganar

Más de 40 mil estudiantes, docentes y no docentes en CABA, y movilizaciones en todo el país, mostraron que las fuerzas están. Cuentan con la simpatía de amplios sectores ¿Como seguir?

Cecilia Mancuso

Dirigente Juventud PTS | @CeciMancuso

Miércoles 18 de mayo de 2016 | Edición del día

La marcha del jueves, con más de 40 mil estudiantes, docentes y no docentes en Buenos Aires, y las movilizaciones en todo el país contra la política del macrismo hacia la educación pública, mostraron que las fuerzas están. Y no sólo están sino que cuentan con el apoyo y la simpatía del conjunto de la sociedad. Con esta unidad y solidaridad que va forjando el conflicto educativo, se puede ganar. Desde nuestra perspectiva, además, se trata de una oportunidad para pelear por una verdadera educación pública, gratuita y de calidad que ponga sus herramientas y conocimiento al servicio de las mayorías trabajadoras y populares.

Las demandas que subieron la bronca

El ataque del macrismo a la educación, que va de la mano del ajuste general, los tarifazos y los despidos, busca congelar el presupuesto educativo, y vaciar la educación pública para profundizar su “mercantilización”. Las migajas anunciadas de contragolpe días atrás -500 millones- no alcanzan ni para paliar un “aumento” de presupuesto que en términos reales se ubica por debajo de la inflación.

Como venimos denunciando en estas páginas, el presupuesto para las universidades en 2016, votado en 2015, es de $ 51.000 millones sumado al adicional de $ 3.200 millones para partidas especiales. Se trata de la mitad de lo que se destina al pago de los intereses la deuda pública que, mayormente, va a los especuladores financieros.

La nueva oferta del gobierno a los docentes universitarios es de 18 % a cobrar en junio (incluye 2 % de jerarquía docente), 15 % a cobrar en diciembre (más nomenclador y adicional por título) y todo a redefinir en febrero de 2017. Evidentemente el gobierno tomó nota de la movilización, pero la nueva oferta sigue siendo insuficiente para el retraso salarial que pesa en los docentes universitarios ni contempla cuestiones planteadas en el CCT.

Sumado a esto, a nivel nacional el proyecto por boleto educativo gratuito no está en tratamiento. En la provincia de Buenos Aires, donde fue aprobado, el FPV aprobó un presupuesto que no lo contemplaba y ahora Vidal se niega a implementarlo.

La educación pública: un problema estructural en la Argentina

La situación que atraviesa la educación pública, y en particular la universitaria, responde a un problema estructural sobre el cual se apoya la avanzada macrista. Es que para Cambiemos (a tono con los editoriales de Clarín y La Nación), la universidad tiene que ser para una élite y al servicio del mercado. Por eso, el mismo Bullrich se opone al ingreso irrestricto, aumenta las tarifas de servicios a las casas de estudio y ahora quiere hacer pasar la magra partida excepcional de 500 millones de pesos, como una gran solución. Pero el problema, es profundo.

Si se compara la situación de las tres universidades más importantes de América Latina, las conclusiones son sencillas de sacar: para 2016, la Universidad Nacional de México, que cuenta con 346.720 estudiantes, dispone de un presupuesto de 2.300 millones de dolares, es decir 6.633 dólares por estudiante; la Universidad de San Pablo, con 58.204 estudiantes, 1.400 millones de dólares, lo que equivale a 24.250 dólares por estudiantes; y la UBA, con 328.361 estudiantes, sólo se sostiene con 590 millones de dolares, es decir, menos de 1.800 dólares por estudiante. El presupuesto que hace falta para equiparar a la UNAM en todas las universidades del país, tomando la relación presupuesto-estudiante, es un monto cercano a los 12.600 millones de dólares: lo mismo que Macri tomó prestado para pagarle a los buitres semanas atrás.

Ante la evidente política antieducativa del macrismo, el kirchnerismo, hace alarde de su inversión educativa pero el presupuesto el destinado a educación en la última década, nunca alcanzó el 6 % del PBI. Este porcentaje está por por debajo de otros países de la región como Bolivia, Venezuela y ni que hablar de Cuba, el país que más invirtió en educación, llegando al 12,9 % del PBI. Y si además se descompone ese presupuesto, a las universidades no llegó ni el 1 % del PBI.

Con ese presupuesto, estos años se crearon 17 universidades nacionales. El gasto promedio por estudiante en 2014 era de 25 mil pesos anuales sin embargo dejaba por debajo de este promedio a casi 1 millón de estudiantes concentrado en UBA, UNC, UNR, UNLP, UNLaM, UNQui, Salta y otras, sobre una población universitaria estatal de 1.500.000.

Las fuerzas están: aumento del presupuesto al 10 % del PBI

El cuadro de situación da cuenta de la desfinanciación en la que se encuentra la universidad pública. Al mismo tiempo que se creaban nuevas universidades sin aumento del presupuesto, se profundizó un clima proclive a la financiación a través de los llamados “recursos propios”. Si el 95 % de lo que se destina de presupuesto universitario es para pagar salarios, ¿cómo se sostienen 54 universidades nacionales con el 5 % restante?

La práctica de los recursos propios fue la solución que presentó el menemismo con la Ley de Educación Superior, de la que el kirchnerismo no modificó ni una coma. Estos recursos provienen esencialmente de los aranceles de posgrado y la transferencia de conocimiento y mano de obra barata, directa e indirecta, a empresas privadas. Este es el caso de Montsanto, que tiene su propio posgrado en la Agronomía de la UBA, los laboratorios en Medicina o La Alumbrera con las universidades de Tucumán y Catamarca.

Un repaso de la década permite ver que la alta deserción se mantiene, al mismo tiempo que existe una baja tasa de graduación, una situación que en su mayoría responde a las dificultades económicas en el acceso y la permanencia en la educación superior. Tampoco se revirtió la condición de miles de docentes ad honorem, que en la UBA llegan a los 10 mil, y muchas universidades florecieron bajo la condición de “adscriptos”. Por su parte los salarios fueron prácticamente congelados, cerrando la última paritaria CONADU (cuya conducción responde al kirchnerismo) a la baja y hasta junio de este año.

Rectores y decanos radicales y del FpV, fueron cómplices de esta situación. El único artículo que el kirchnerismo modificó significativamente de la Ley de Educación Superior fue el ingreso irrestricto hace algunos pocos meses atrás y hoy, fracciones del FpV como en la UNLaM, presentan amparos para que quede sin efecto, con el aval de Bullrich. Mientras Franja Morada-UCR denuncia en los medios oficialistas el manejo discrecional del presupuesto “que viene de antes”, fue responsable de permitir la sanción de la Ley de Educación Superior, hizo negocios millonarios en la UBA, como el escándalo que se conoció meses atrás con el Hospital de Clínicas y gobernó hasta de la mano de servicios de inteligencia como el exvicerrector, Darío Richarte.

Hoy el presupuesto educativo representa un 5,3 % del PBI, incluyendo este una parte de subsidio a instituciones privadas. Si tomamos sólo el universitario, este no llega a un 1 %, del cual, más del 90 % se destina a los salarios. Es necesario un aumento urgente al 10 % del PBI para la educación, como piso para lo que queda de 2016.

Con asambleas y clases públicas la universidad de vuelta a las calles en todo el país

Con las clases públicas mostramos que la universidad solo necesita las paredes para resguardarse de las condiciones climáticas. Esa fue la manera de sellar la unidad que colmó las calles el pasado jueves. El macrismo tomó nota pero docentes, estudiantes y no docentes, también. Las fuerzas están y es posible ganar.

Los próximos días serán decisivos para la organización en cada facultad. Todos los que participamos en las movilizaciones tenemos que discutir nuevas medidas que logren sumar más estudiantes. El impulso de asambleas por facultad e interfacultades, y comisiones por curso, para preparar una gran jornada educativa nacional, con cortes y clases públicas coordinadas, dará un nuevo mensaje al macrismo de que esta lucha no termina, sino que crece. Lograrlo, será una tarea conjunta de todos los que veamos necesario y posible arrancarle al macrismo mucho más que las migajas con las que pretende apagar este reclamo, y mucho más allá de lo que el kirchnerismo está dispuesto a llevarlo. Una alianza poderosa que surja desde abajo entre estudiantes y trabajadores ayudará no solo a conquistar este aumento y las demandas que encabezan el reclamo, sino a enfrentar todos los ataques y la persecución, como la que están sufriendo los trabajadores en Tierra del Fuego.

Esta semana, desde las agrupaciones estudiantiles que impulsa en común la Juventud del PTS- FIT junto a estudiantes independientes, llevaremos esta propuesta a todos los cursos, en todo el país. Desde cada cursada, coordinar en común un día y en todo el país volver a las calles, junto a docentes y no docentes, invitando a ser parte a trabajadores, artistas, periodistas, referentes de DD.HH. y los que quieran sumar su solidaridad con la lucha por la educación pública.

A las conducciones de izquierda de las federaciones universitarias y centros de estudiantes, aún están retrasadas en ponerse a la cabeza de esta enorme pelea, las llamamos a coordinar estas acciones para seguir sumando fuerzas. Pero sobre todo, construir esa coordinación junto a los estudiantes, desde los cursos, en las comisiones y asambleas, siempre desde esas instancias de base. Sigamos el camino de los estudiantes chilenos, franceses y brasileños: si la educación está en las calles, se puede ir por más.







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