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IMPUNIDAD EMPRESARIA

“Como que me llamo Búfalo”: identikit del gerente de Coto que expone al personal al Covid-19

Ante la denuncia de diez casos positivos en la sucursal Lanús Oeste de la cadena de supermercados, inspectores municipales quisieron clausurar el local. Pero se toparon con Eduardo Búfalo, mano derecha de Alfredo Coto, quien con amenazas y llamados telefónicos impidió la clausura.

Gloria Pagés

Hermana de desaparecidos | CeProDH | @Gloria_Pages

Lunes 22 de junio | 12:00

En la sucursal 75 de la cadena de hipermercados Coto, ubicada en Lanús Oeste en el barrio de Villa Caraza, se detectaron 10 casos de trabajadores infectados con Covid-19. Los trabajadores denuncian que la empresa los obligaba a trabajar igual y que luego de haber sido testeados, los abandonaron en los centros de salud desde el viernes a las 19h.

Ante la denuncia por los 10 casos positivos, fundamentalmente en el sector Carnicería, inspectores municipales pretendieron clausurar la sucursal. Se toparon con la presencia de un personaje oscuro que, sin barbijo y gritándoles en la cara, impuso los intereses de la empresa e impidió la clausura.

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“Listo. ¡Hoy voy en cana! ¡Hoy voy en cana, Tito! ¡Hoy voy en cana! Esto termina mal. ¡No van a cerrar la sucursal, Tito!”, “¡No la vas a cerrar, como que me llamo Bufalo!”, gritaba desaforado a los empleados del municipio.

El municipio que dirige Néstor Grindetti (Juntos por el Cambio) se rindió ante el empresario y las patoteadas de Eduardo Búfalo, ladero de Alfredo Coto; los inspectores fueron echados de la sucursal y solo lograron clausurar los sectores Carnicería y Centralizados.

Búfalo es nada menos que el gerente de operaciones de Coto, mano derecha indiscutida del dueño del emporio supermercadista.

La violencia desatada por este hombre coincide con declaraciones al sitio Gestión Sindical por parte de un delegado sindical de una de las sucursales de Capital Federal: “es el encargado de coordinar las patotas que envía Alfredo Coto para amenazar a los trabajadores que hacen reclamos”.

Pero eso es apenas un detalle en el historial de este poderoso hombre: es recordado por haber sido quien secundó a Coto cuando en 2017 la sucursal Paternal, en la calle Paysandú 1842, fue allanada por ser el búnker donde “don Alfredo” guardaba un arsenal de armas de guerra.

Allí fueron halladas 227 granadas, 41 proyectiles de gases MM RIOT CS SMOCK, 29 armas, 3.886 municiones, un revólver doble acción calibre 38 a nombre de Alfredo Coto, una ametralladora UZI 9 milímetros a nombre de su hijo Germán, 14 chalecos antibala, 22 cascos tácticos de la Guardia de Infantería de la Policía Federal sin número visible, un silenciador y nueve escudos antitumultos, según consta en el acta del expediente judicial.

Apenas unos juguetitos que el magnate declaró coleccionar por temor a ser saqueado. Nada de esto tenía autorización legal y no mediaban “razones que justifiquen dicha tenencia” y había además adulteración y borrado de los números grabados en las armas, según se expidió Sebastián Ramos, el juez federal que tenía la causa en sus manos.

En su declaración indagatoria, Alfredo Coto le endilgó la responsabilidad sobre el hallazgo a Eduardo Búfalo. La justicia, llamativamente, lo citó como testigo, y nunca fue imputado.

Coto padre y su hijo Germán fueron acusados de tenencia ilegítima de explosivos y otras armas que estaban en dicho supermercado «sin la debida autorización legal o sin que medien razones que justifiquen dicha tenencia». Padre e hijo Coto fueron procesados y embargados en 2018 por la suma de tres millones de pesos. Un chiste, que muestra la complicidad del poder judicial con el empresariado.

Pero ahí no quedó todo, dos meses después, la Sala I de Cámara Federal porteña revocó este jueves los procesamientos dictados, y los jueces dictaron la falta de mérito para Coto y su hijo porque entendieron que, por el tamaño de la empresa que manejan, "podían no saber sobre los temas vinculados con la seguridad comercial de la firma".

Hoy, estos mismos impunes impiden el cierre y desinfección de las sucursales con trabajadores y trabajadoras infectadas. Para lograrlo, en varias sucursales debieron tomar medidas de fuerza para lograr ser escuchados, porque, claro, el sindicato está totalmente borrado. La cadena de Alfredo es una de las que más trabajadores y trabajadoras tiene infectados, y las denuncias son cada vez más.

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El Movimiento de Agrupaciones Clasistas lanzó la campaña “Las vidas trabajadoras importan”, que reflejamos desde La Izquierda Diario. Hay que exigir licencias pagas, tests y aislamiento de los casos sospechosos, protocolos que protejan las vidas obreras y para todo eso es necesario que haya comisiones de seguridad e higiene de los propios trabajadores.







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