Política

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Con Cambiemos, la xenofobia y el ajuste van de la mano

El Gobierno nacional impulsa una política contra los inmigrantes pobres. Al mismo tiempo profundiza el ataque contra las condiciones de vida de la clase trabajadora.

Alan Gerónimo

@Gero_chamorro

Sábado 28 de enero de 2017 | Edición del día

En el día de ayer, el barrio porteño de Liniers se encontró con un operativo en su terminal de ómnibus. Efectuado por la Policía Federal (PFA), la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), Interpol, funcionarios de la Dirección de Migraciones y personal de la AFIP. El principal “enemigo” a combatir fueron las personas que arribaban de los países Bolivia, Perú y Paraguay.

Por orden de la ministra Patricia Bullrich, ante los nuevos controles migratorios, las fuerzas federales pedían la documentación a los pasajeros, pasaban sus valijas por escáners especiales y se usaban perros especialmente para detectar drogas.

En los grandes medios de comunicación los discursos de este sorpresivo operativo fueron de los más variados. Rogelio Frigerio, ministro del Interior acotó que “lo que no queremos son delincuentes y lo que estamos haciendo es generar mecanismos para impedir el ingreso de delincuentes que, de alguna manera, son expulsados de otros países". Además dijo que este operativo "no tiene que ver con la inmigración, tiene que ver con la delincuencia".

Leer más: Macri creó la Comisión Nacional de Fronteras para controlar la migración

Una guerra inexistente

El Gobierno de Mauricio Macri crea una falsa guerra contra el delito y el narcotráfico. Yendo a las estadísticas, la población carcelaria es de 70.000 internos (la más alta en 20 años). De esos 70.000 internos solamente 2.342 corresponden a personas provenientes de otros países, lo cual corresponde a un 3,3 % de la población actual alojadas en los depósitos humanos llamados cárceles. Según el informe de ejecución de la pena, en el año 2015 la población carcelaria extranjera correspondía a un 6%. En el 2016, la dirección de migraciones expulsó a 35 personas a sus respectivos países.

Como vemos, la guerra que se plantea desde el Gobierno y los partidos del régimen como el Frente Renovador y el Frente Para la Victoria, con Miguel Ángel Pichetto -el jefe de bancada en el Senado- como punta de lanza, se mantiene en la misma tónica que se utiliza en distintas partes del mundo, con Donald Trump a la cabeza contra la población latina.

Bombas de humo

Junto con el devenir de esta falsa dicotomía en la cual se toma como “personas peligrosas” a quienes son inmigrantes de los países limítrofes, se intenta esconder por parte del Gobierno nacional y los medios de comunicación los verdaderos problemas que afectan al pueblo trabajador.

El Gobierno viene anunciando con bombos y platillos que el país “está saliendo” de la recesión económica, pero los datos que dicen lo contrario. En lo que va del mes de enero ya ocurrieron 1752 despidos que se suman a los –según Centro de Economía Política Argentina (CEPA) - 241.774 personas que estaban en el mercado formal laboral en el ámbito público y privado que fueron despedidas en el 2016.

La propaganda del Gobierno tampoco cuenta los cierre de fábricas que, en determinados casos, son fraudulentos. Los datos de despidos el último mes incluyen a 500 de Alpargatas, 380 de AGR-Clarín, 300 de Represas San Cruz, 243 de Banghó, 150 de Cerámica San Lorenzo, 100 de Despegar.com, 50 de Tandanor, 21 de Tramontana y 8 de Siderar. Esto da un saldo de un saldo de 64 personas despedidas por día en el mercado formal. Los datos de las personas en el mercado informal aun son peores.

Además de estos datos alarmantes, se anuncian nuevos tarifazos como el de la luz, el gas y el ya anunciado aumento de la nafta del 8% en este mes. En el caso de la nafta se esperan subas trimestrales. Por más que el Gobierno hable sobre la baja de la inflación, su política apunta en la dirección contraria. Los datos del INDEC informados hace días indican que en Argentina cayó 1,4% en el pasado año.

En este marco general de la situación económica y laboral vemos cerrar filas a los grandes grupos económicos con el Gobierno y su ministro de Trabajo. Fue el mismo Jorge Triaca el que dijo que había que “entender” que las empresas despidan. Una frase que justifica a grupos como Clarín, que arremete contra los trabajadores de la planta de AGR.

El ajuste y la xenofobia cantan el himno nacional

El avance del Gobierno en la persecución a los inmigrantes pobres no es un hecho aislado. Al mismo tiempo, se profundiza la persecución contra a la juventud o se impone debatir la baja de la edad de la punibilidad.

Al mismo tiempo se profundiza la persecución contra los inmigrantes con este tipo de operativos y la creación de la Comisión Nacional de Fronteras o la cárcel exclusivamente para inmigrantes.

La criminalización de la pobreza es un hecho. Día a día queda a la vista como cada 25 horas hs es asesinada una persona de las capas sociales más bajas en casos de gatillo fácil por la Policía.

El ajuste en las condiciones económicas, el endurecimiento de las políticas contra la clase trabajadora y el impulso a un discurso xenófobo van de la mano con Cambiemos.







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