Economía

PLAN ECONOMICO SCIOLISTA

Con fe, con esperanza y con más ajuste

En los primeros atisbos al plan económico de Scioli que circulan en los medios la palabra que más suena es gradualismo. Con su propio ritmo, el sendero trazado por el candidato oficialista conduce al mismo camino que los planes de la oposición.

Esteban Mercatante

@EMercatante

Jueves 6 de agosto de 2015 | Edición del día

A pocos días de las PASO donde se irá perfilando el futuro sucesor del kirchnerismo muchos debaten cuál será el rumbo de la economía en los próximos años. En una nota de Roberto Navarro dada a conocer por eldestapeweb.com se publicó las propuestas que formarían parte del plan económico de Scioli realizado por la Fundación DAR dirigida por Pepe Scioli, también participan Miguel Bein y economistas de la Gran Macro entre otros. Las definiciones de ese plan concentran entre las medidas bajar la inflación, desmontar el control de cambios, mejorar la rentabilidad y atraer inversiones. Para dar prueba de fe kirchnerista, el plan reivindica que el estado participe en la puja distributiva y afirma que no habrá medidas de shock. Pero los núcleos del plan están en otra parte.

Frente a la escasez de divisas, afirma que “se debe suavizar a corto plazo con endeudamiento”. Aunque, se atajan para evitar que cualquiera les diga noventistas, que hay que “evitar que la deuda vuelva a convertirse en un karma”. Más a mediano plazo, el plan pone eje en la inversión extranjera para solucionar la escasez de divisas. Y para esto, liberar el cepo gradualmente y bajar la inflación, son definidas como cuestiones clave.

En el plan de Scioli indica que “la industria requiere divisas para financiar su expansión, y para conseguir divisas genuinas y no producto del endeudamiento se requiere sostener la competitividad en la producción primaria y promocionar fuertemente la industrialización de estas producciones". Un claro guiño al agropower, que viene de reclamarle definiciones al gobernador desde la tribuna de la exposición rural de Palermo. Pueden dormir tranquilos, también con Scioli pueden esperar la reducción de retenciones que ya les prometió Macri.

Otras propuestas que resaltan son la baja de la inflación aclarando que “la baja debe ser gradual para evitar costos sociales. Si se arranca de un 20% anual, se debe ir bajando de a cinco puntos porcentuales anuales hasta llegar al 5% en tres años” y enfatiza en la “participación del Estado en el arbitraje de la puja distributiva”. Ese “arbitraje” es lo mismo que ya viene haciendo el kirchnerismo cada vez más duramente en los últimos años, y sabemos como termina: los salarios pierden con la inflación. También continuarán los beneficios fiscales, propone “dirigir beneficios fiscales y crediticios según características de los sectores, atendiendo la estructura de costos de cada uno (tipos de cambios múltiples sin afectar salario real)”.

¿Es posible industrializar? El mito de la década

El plan sciolista hace hincapié en el problema de la industrialización y este es su carta para terminar con la escasez de dólares y disminuir la inflación. La industrialización es uno de los pilares del relato k, veamos lo que deja el kirchnerismo. A pesar del relato sobre la industria la participación de la industria en el PBI se movió durante la década entre el 17% y 19%, este nivel es el porcentaje que representaba en la década de los 90´donde hubo una importante destrucción de la industria. Scioli debería explicar cómo podría revertir lo que sucedió en estos 10 años, una industria altamente dependiente de las importaciones, dependencia que se heredó de la década pasada y no fue revertida en la era k. Las industrias importantes en estos años que fueron la automotriz y la electrónica son industrias de ensamble de componentes que vienen del exterior. Por cada automóvil realizado, el 70% de sus piezas fueron importadas y en la electrónica casi el 95% de los componentes de los productos que se arman en Tierra del fuego, también provienen del exterior. Ambas industrias son una sangría de dólares, el déficit comercial que genera la industria automotriz es de u$s 9.000 millones y la electrónica u$s 6.700.

La receta sciolista para lograr industrializar sería promover la inversión. Pero si en los últimos años la rentabilidad empresaria fue muy alta y a pesar de eso la tasa de inversión tanto publica como privada no alcanzó el 23% del PBI en ningún año, parece difícil que lo vaya a lograr milagrosamente Scioli. La “reticencia inversora” como lo llaman varios economistas no se debe sólo a un problema de comportamiento empresarial, sino que está ligado al problema de atraso y dependencia de la industria. La fe y esperanza moverán montañas según reza la biblia, tan de moda en tiempo de Francisco, pero difícil moverán hacia el país a los dólares fugados por la burguesía argentina.

El plan de Scioli no trae nada nuevo, no habla de shock ni de medida drástica, se cuida de decir ajuste pero sus propuestas no dicen cómo terminar con la dependencia económica, cómo aumentar los recursos no pagando a los buitres, o aumentando los impuestos sobre los que más se beneficiaron en estos años que fueron los empresarios, más bien hace eje en que un "arbitraje" entre capital y trabajo que significa profundizar los techos (bien bajos) para los aumentos salariales de paritaria, perdiendo por goleada contra los precios. No se cuestiona el impuesto a las Ganancias para los trabajadores, pero sí se anuncia incentivos fiscales para los capitalistas. Lo que viene es un ajuste gradual pero bien palpable. Y los principales perjudicados serán los trabajadores y los intereses que serán cuidados serán los de los empresarios. La idea de que con Scioli los trabajadores podrán aspirar a mantener sus ingresos y su nivel de vida, y evitar un nuevo descenso, promete ser defraudada.

Nosotros somos lo opuesto. Desde la lista 1A junto Frente de Izquierda encabezada por Nicolás del Caño y Myriam Bregman, defendemos los intereses de los trabajadores y luchamos por una salida de fondo. La plataforma electoral Lista 1A – Renovar y fortalecer el Frente de Izquierda plantea un programa para ajustar a los ajustadores.







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