Política

CÓRDOBA / ELECCIONES

Córdoba: una banca para el ajuste o una para enfrentarlo

Unión por Córdoba se diferencia en discurso pero aplica la misma política que Cambiemos. Sólo el Frente de Izquierda puede enfrentar el ajuste que preparan.

Martes 17 de octubre de 2017 | Edición del día

Hace casi un año decíamos que la buena sintonía que mostraron Macri y Schiaretti durante todo el 2016 podría traerle problemas a Unión por Córdoba. En efecto, la derrota sufrida en las PASO mostró que el discurso de “defender a Córdoba” que esgrimió una vez más el peronismo ya no surte efecto, ya que no hay enfrentamiento con el gobierno central.

Cambiemos, por el contrario, logró nacionalizar la elección, polarizando constantemente con el kirchnerismo y sin confrontar con el gobierno provincial. A esto se le suma que quienes gobiernan Córdoba son los mismos desde hace casi 20 años y que durante este tiempo las condiciones de vida de la mayoría de la población han empeorado paulatinamente. En este contexto, el slogan de Unión por Córdoba en las PASO (el cambio verdadero) sonaba como un mal chiste.

Unión por Córdoba, ¿aliado u oposición?

Hacia las generales del próximo domingo, será difícil para Unión por Córdoba achicar la diferencia de 16 puntos que le sacó Cambiemos en las PASO y algunos analistas pronostican una crisis en el peronismo, tan profunda que podría amenazar su continuidad en el gobierno en el 2019.

Otros dudan sobre las intenciones de Macri con respecto al PJ cordobés. Schiaretti es el mandatario peronista que dirige la provincia más grande y aspira a conducir la liga de gobernadores del PJ. Miguel Ángel Picchetto, que ya anunció que Cristina Fernández tendrá que formar un bloque propio en el Senado, sería el principal aliado en el Congreso. Inclusive se habla de que el actual vicegobernador y candidato a diputado por Unión por Córdoba, Martín Llaryora, podría ser jefe de un eventual bloque del “peronismo republicano” en la Cámara Baja.

Por otro lado, el peronismo cordobés tiene una íntima relación con la burocracia sindical, al punto de incorporar a varios dirigentes a estructuras del gobierno. El “partido sindical” puede ser muy útil en momentos de ajuste, como se ha demostrado infinidad de veces. Para Macri tal vez sea mejor tenerlo de aliado que en la oposición.

Un adelantado en materia de ajuste

Lo cierto es que Schiaretti ha trazado el camino de varias de las políticas de ajuste y flexibilización laboral que impulsa el gobierno nacional.

El antecedente de los convenios flexibilizadores que se firmaron con el sindicato petrolero de Neuquén y con el SMATA nacional, es el firmado en Córdoba entre el SMATA y Renault-Nissan. Allí se establece que los empleados que entren a la planta de barrio Santa Isabel cobrarán un 15 % menos de salario y estarán bajo contrato por tiempo indefinido (entre otras “flexibizaciones organizativas”). Este convenio fue avalado por el gobierno provincial, que además otorga a las empresas automotrices exenciones impositivas y otros beneficios.

En materia de empleo, Schiaretti ya se ha pronunciado a favor de una reforma laboral. Hace días declaró que “hay que bajar los aportes patronales y con la diferencia crear el fondo de garantía por tiempo de servicio, para cada nuevo empleo que tomen”. Una idea muy similar a la que ha planteado el ministro Triaca.

La docencia es otro sector a la que apunta otra de las “reformas” del macrismo con el Plan Maestro. Este proyecto contempla un aumento de la precarización salarial y laboral, acentuar aún más las diferencias entre los estudiantes de las escuelas estatales y los de escuelas privadas, atar la formación de los estudiantes a los intereses empresariales e instalar un sistema “meritocrático” de premios y castigos para el financiamiento de las instituciones educativas y la percepción del salario docente.

En Córdoba existe el ejemplo las Escuelas PROA, secundarios con formación en tecnologías de la información. El ingreso en estas escuelas se determina en una entrevista personal, contradiciendo al estatuto docente, que plantea que el ingreso tiene que respetar la Lista de Orden de Mérito (LOM). Todos los docentes de estas escuelas son interinos y son evaluados continuamente, pudiendo perder su cargo si el proyecto que presentan no es aprobado. El objetivo final de esta “experiencia” es forzar una reforma del Estatuto para hacer que el ingreso y la estabilidad en todas las escuelas públicas tenga este mecanismo, algo que se empezó a discutir este año.

Por último, Córdoba es la única provincia que adhirió a la nueva ley de las ART, que agrega pasos administrativos para demorar la instancia del juicio laboral y lograr acuerdos siempre favorables a las empresas.

La izquierda tiene que estar

En los últimos spots de la campaña, Unión por Córdoba advierte a los votantes: “En octubre no se elige presidente ni presidenta. ¿No sería mejor defender a Córdoba?”. En realidad, como muestran los ejemplos citados, tanto los representantes del peronismo como del macrismo buscarán cumplir la misma tarea en el Congreso: favorecer a los empresarios.

Por otro lado, el kirchnerismo dice que van a enfrentar los planes de ajuste de Macri, pero en los sindicatos que dirigen en Córdoba, como la UEPC, son garantes de las reformas flexibilizadoras de Schiaretti. El candidato a diputado por Córdoba Ciudadana, Pablo Carro, dirige el gremio de los docentes universitarios y nada hizo para “resisitr” la Contrarreforma universitaria que impuso el rector Hugo Juri este año. Ni qué hablar de los dirigentes kirchneristas que se han pasado directamente a Unión por Córdoba, siempre con la excusa de la “unidad del peronismo” de la que tanto habla Cristina Fernández.

En Córdoba son centenares de miles quienes rechazan el ajuste macrista que se lleva adelante con la complicidad de la falsa oposición y de la burocracia sindical, y están dispuestos a enfrentarlos. Este rechazo se expresó en agosto en el voto a Frente de Izquierda y a otras variantes progresistas que no pasaron el mecanismo restrictivo de las PASO.

De cara a lo que viene, el PTS-Frente de Izquierda llama a fortalecer una alternativa política independiente de todos los partidos capitalistas. Organizar a miles de compañeros y compañeras para contar con una gran fuerza militante para estas peleas y las nuevas luchas que vendrán a partir del 23 de octubre, es clave para enfrentar lo que se viene.

El próximo domingo es fácil elegir: una banca para el ajuste de Cambiemos o una banca para el Frente de Izquierda.







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