Internacional

PENÍNSULA COREANA

Corea del Norte acusa a la CIA y Seúl de complot para asesinar a Kim Jong-un

Corea del Norte acusó este viernes a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y a los servicios de inteligencia de Seúl de un fallido plan para asesinar a Kim Jong Un.

Viernes 5 de mayo de 2017 | 17:49

Corea del Norte agregó un nuevo elemento a la tensión existente en la península coreana al afirmar este viernes que la CIA y los servicios de inteligencia de Corea del Sur habrían tratado de asesinar al líder norcoreano Kim Jong Un, mediante una bomba bioquímica durante un desfile militar en Pyongyang.

Aunque suene un método disparatado, y no sea la primera vez que Corea del Norte acusa a Estados Unidos de un ataque, el historial de intervención, espionaje y asesinatos de la CIA en todo el mundo le dan cierto fundamento a la denuncia.

Corea del Norte ya ha acusado a Estados Unidos y a Corea del Sur en otras ocasiones de planear ataques militares preventivos y apuntar a sus líderes, pero analistas dijeron que podría ser la primera vez que acusa a aliados de un intento de asesinato.

Pyongyang presentó extensos detalles pero no ofreció pruebas concretas para respaldar sus acusaciones sobre el supuesto complot, que de todas maneras afirmó "nunca hubiera tenido éxito".

La CIA y la Casa Blanca declinaron hacer comentarios sobre el comunicado del Ministerio de Seguridad Estatal de Corea del Norte, que acusó a sus agencias de inteligencia de sobornar a una persona norcoreana para apuntar al "liderazgo supremo" del país.

La acusación tuvo lugar tras una visita a Corea del Sur del director de la CIA Mike Pompeo y en un momento de alta tensión tras la ofensiva de parte de la administración Trump que anunció hace unas semanas atrás en el envío de un portaaviones y un submarino nuclear con el objetivo de impedir que Corea del Norte vuelva a realizar pruebas nucleares o nuevos lanzamientos de misiles. Esta ofensiva que incluye un mensaje indirecto hacia China para que se haga cargo de su aliado norcoreano al mismo tiempo que acepte una región con una mayor militarización estadounidense, elevó más la tensión con el reciente emplazamiento de un escudo de misiles en Corea del Sur, un país que se encuentra inmerso en una crisis política y económica, y ante un proceso electoral en curso tras la destitución de su presidenta por tráfico de influencias.

El comunicado norcoreano, divulgado por la oficial Agencia Central de Noticias de Corea, dijo que las agencias extranjeras de inteligencia "infiltraron" Corea del Norte "para cometer terrorismo auspiciado por el estado".

Añadió que habían "corrompido ideológicamente" y sobornaron a un hombre de apellido Kim, el apellido más común en el país, y lo convirtieron en "un terrorista lleno de repugnancia y venganza contra el liderazgo supremo".

"Le dijeron que el asesinato usando sustancias bioquímicas, incluyendo sustancias radioactivas y nano-venenosas, es el mejor método que no requiere acceso al blanco, sus resultados letales aparecerán tras seis o 12 meses", dice el comunicado. Agregó que Kim recibió dos pagos de 20.000 dólares y un "equipo de transmisión satelital".

Más allá de lo cierto o no de la denuncia, la acusación a pocos días de celebrarse las elecciones en Corea del Sur puede tener la intensión de inclinar la balanza a favor del candidato liberal Moon-Jae-in, un ex militante de derechos humanos que está en contra del escudo misilístico emplazado por Estados Unidos y a favor de una relación más abierta con su vecino del norte. Su triunfo le daría algo de aire a Kim Jong Un, en medio de la creciente tensión regional.







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