Sociedad

PANDEMIA

Coronavirus: una mirada desde los trabajadores de la salud

En los hospitales escasean los recursos y prima el desconcierto. Los que conocen el funcionamiento de los hospitales a la perfección, sus trabajadores, son excluidos de poder participar de la toma de decisiones y medidas necesarias. La realidad es la que se vive en cada sala, consultorio, laboratorio, cocina, lejos de los despachos de direcciones y ministerios.

Pamela Rocío

Residente de pediatría | Corriente de Izquierda por la Salud Pública

Florencia N. Vargas

Delegada Junta interna ATE Garrahan | Agrupación Marrón Clasista

Sábado 14 de marzo | 19:33

Desde hace semanas, la propagación de enfermedades de alto riesgo ha puesto en jaque a la economía mundial. Estas epidemias vienen a dejar al desnudo lo que los distintos gobiernos no han hecho.Décadas de desinversión en salud pública, necesidades que sus trabajadores vienen denunciando de forma permanente: falta de personal, falta de insumos, pésimas condiciones edilicias de las instituciones y condiciones precarizadas de trabajo, cierre de salas, falta de camas, aparatología rota u obsoleta, caída de salario cada año por debajo de la canasta familiar teniendo que trabajar doble turno o tener dos trabajos, esa es la realidad de los hospitales y centros de salud.

Sobre esta situación de crisis sanitaria profunda se declara la pandemia. A los Hospitales sólo llegan los escasos protocolos que emite el Ministerio de Salud. La preocupación es grande entre los trabajadores que a diario sostienen la salud pública, pero no tienen voz propia en el diagnóstico y planificación necesarias para enfrentar ésta situación.

Desde La Izquierda Diario abrimos nuestras páginas a les trabajadores del sector Salud, para reflejar la situación de los Hospitales y Centros de Salud, las condiciones de trabajo, las reflexiones y aportes de miles de profesionales y por supuesto las medidas de organización que comienzan a darse.

La realidad de los hospitales la conocen les trabajadores y sus usuarios

Hablamos con enfermeras, enfermeros, residentes, trabajadores tercerizados de vigilancia hospitalaria y de limpieza, concurrentes, a los cuales consultamos sobre la situación de sus lugares de trabajo.

Enfermeras de la guardia del Hospital Policlínico San Martín de La Plata, comentaron a este medio que “hace 20 días atrás en la guardia, por los casos de Dengue, desde la Dirección entregaron repelente para mosquitos, avisando que era para uso exclusivo de los pacientes ¿Quién nos cuida, quién se ocupa de nosotros, que estamos expuestos de forma permanente sin ninguna medida preventiva?”, agregan llenos de bronca.

En los Hospitales Moyano, Durand, Piñero de la CABA las enfermeras y residentes nos contaban que no había llegado aún el alcohol en gel como cuestión básica de prevención, un insumo elemental que no debería faltar nunca en ningún hospital.
Trabajadores del Hospital Piñero nos contaban que es habitual no tener barbijos y que en situaciones particulares es necesario el barbijo N95 que evitan el contagio y no hay, además informaron que según el protocolo debían usar unas antiparras que cubran los ojos, pero que el Hospital no tenía.

En el Hospital Durand además de la falta de todo insumo básico, se hizo una charla el jueves en el aula magna en la que entran 200 personas, fueron todos los trabajadores del turno mañana, dejando afuera a más de la mitad, ya que son cerca de 1000 trabajadores en ese turno. Por si fuera poco las limitaciones para participar aplican los protocolos por escrito sin que se pueda preguntar nada o acotar alguna idea. Los enfermeros y médicos dicen “falta todo, faltan profesionales” y opinan que así “las guardias van a empezar a colapsar”. Lo mismo sucede en el Hospital Fernandez, que siendo un hospital de referencia se prepara sólo una sala para abordar los casos que se detecten.

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La desidia ya es algo habitual “Las medidas son insuficientes si no hay una efectiva inversión en políticas sanitarias. Si la salud pública funciona es gracias al esfuerzo del conjunto de los trabajadores”, “Ellos (la Dirección) nunca se exponen a nada. Habiendo casos confirmados de dengue en el hospital, ¿qué medidas se han tomado para protegernos?”, agrega un trabajador del área de limpieza del Hospital San Martín.

En el Hospital Garrahan las trabajadoras y trabajadores de vigilancia hospitalaria, que tienen contratos precarios, son los encargados de la primer atención a las familias que concurren a la Guardia. Se les indicó preguntar al adulto que lleva al niñe a la consulta, el motivo de la misma, y si le dice que estuvo en contacto con alguien con confirmación o síntomas de coranavirus, le tiene que dar un barbijo por la ventanita que tiene en la entrada de la Guardia. Por otro lado, tampoco les quieren dar barbijos para que puedan utilizar ellos en esta tarea y quedan expuestos al contacto directo. Por lo tanto una vez más quedan expuestos los y de limpieza, junto con los médicos, enfermeros, residentes, siendo la primera línea.
Esto mismo nos relataban distintos trabajadores que pasa en el Hospital Piñero y en la mayoría de los hospitales, en la que los trabajadores de limpieza precarizados habitualmente están expuestos a la exposición de químicos y tóxicos, además que a los residentes de primer año, con muy poca experiencia como es habitual, se quedan solos en la guardia de la noche sin personal superior que pueda responder y contener debido al poco personal medico de planta. O como lo dejaron en claro los trabajadores del Hospital Argerich de Capital Federal frente al fallecimiento del primer paciente por Coronavirus, donde alrededor de 30 trabajadores quedaron expuestos por faltas de protocolos claros de actuación y elementos de protección básicos.

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En el Cesac 12, dependiente del hospital Pirovano, sostiene que tampoco cuentan con las medidas necesarias para poder ofrecer la atención adecuada a los pacientes. Las ventanillas de admisión se encuentran tapadas con nylon, una manera bastante precaria de “dibujar” una barrera que evite el contagio.
Desde la terapia intensiva del Hospial Rossi de La Plata, nos contaban “nos recortan las licencias y las compañeras no se las toman para andar de viaje, la usan en marzo para la adaptación en el jardín, o si no te las tomaste las necesitas porque estás quemado de trabajar siempre con menos personal” En el Tobar García nos informaban que mandaron a todos los hospitales la suspensión de todas las licencias, y que se iba a achicar la atención lo más posible.

Los trabajadores tenemos que ser parte de la respuesta

Estos son relatos de una realidad ya existente, mientras los medios de comunicación y en las conferencias de prensa dadas por los responsables políticos de implementar medidas que eviten la propagación, siguen planteando en primera instancia una salida individual: frente al dengue "Limpia, descacharrá, cuidate vos", ahora frente al coronavirus, autoaislate, quedate en tu casa, lavate las manos, como si terminara siendo una responsabilidad individual y dando por hecho la falsa idea que el sistema de salud funciona coordinadamnete y con las dotaciones necesarias; mientras tanto la mayoría de los trabajadores tienen que viajar hacinados en los transportes públicos para ir a sus trabajos, en los que no tiene las condiciones de bioseguridad necesarias para abordar ésta pnademia.
Por eso las primeras medidas que tenemos que exigir en todos los Hospitales y Centros de Salud son:
La provisión urgente y sin retaceos, de todos los insumos necesarios para la correcta prevención (alcohol e gel, jabón y toallas descartables, insumos de impieza y mas personal para reforzar la higiene de todas las áreas, salas y sectores de circulación común).
En esta fase de la epidemia, es urgente la provisión de quits para realizar los test rápidos, de forma masiva, para poder realmente actuar preventivamente, evitando la propagación, cuando se identifica algún caso positivo. Como sucedió en Corea del Sur, acompañado de un seguimiento epidemiológico con equipos en todos los Hospitales con los recursos necesarios para el correcto seguimiento de los casos confirmados y sus grupos de contacto.

Pongamos en pie comisiones en los hospitales entre los trabajadores de los diferentes servicios (médicos, enfermeros, técnicos en laboratorio, infectólogos, etc) que controlen toda la información que maneje el estado sin ningún tipo de censura: datos de la evolución de la epidemia, comparación con otras epidemias, medidas preventivas que se aconsejan a la población, etc. Con plenos poderes para evaluar además lo necesario en cada hospital desde insumos para la bioseguridad como también lo necesario en recurso humano, equipamiento, medicamentos y la disponibilidad de salas que aún faltan. Somos los trabajadores de la salud los que sabemos todas estas cuestiones junto a los pacientes.

Además sabemos que los recursos para brindar una atención de calidad están, es imperioso que los recursos se destinen al sistema de salud para que quienes se atienden reciban la atención de calidad necesaria sin dejarlos a la deriva y para que sus propios trabajadores no atiendan expuestos al contagio o al cansancio extremo debido a la fuerte demanda. Para eso los recursos que hoy se destinan al pago de una deuda odiosa, impagable y fraudulenta, tienen que estar al servicio de la salud de la población y la emergencia y poner en pie la centralización de todos los recursos de salud, poniendo a disposición del estado los recursos de la medicina privada como clínicas, laboratorios, las farmacéuticas y todas las empresas que produzcan material sanitario. Nuestras vidas valen más que sus ganancias







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