Política

VIOLENCIA ESTATAL

Crimen de Ulises y Ezequiel: denuncian que alteraron pruebas en favor de la Bonaerense

El 1 de junio en San Nicolás, un patrullero embistió a una moto en la que viajaban dos jóvenes. Fraguaron las pruebas que demostrarían que no fue un accidente. La mamá de uno de los jóvenes dice “acá la Policía actúa como si fuera la época de la dictadura”.

Rosa D'Alesio

@rosaquiara

Lunes 20 de julio | 22:03

Familiares y amigos de Ezequiel Corbalán y Ulises Rial siguen reclamando justicia. El 1 de junio, alrededor de las 3.30, un patrullero realizó una maniobra para embestir la moto en la que viajaban los jóvenes.

Ulises murió en el acto y Ezequiel el 5 de junio. El abogado Gabriel Ganón, representante de las madres de los jóvenes asesinados, aseguró que los agentes de policías "alteraron toda la escena del crimen".

Sandra, la mamá de Ezequiel, en diálogo con La Izquierda Diario, contó que los policías fraguaron las pruebas para que el hecho fuera considerado un accidente.

Ezequiel tenía 31 años, trabajaba de mozo, hasta que “por la cuarentena se quedó sin trabajo y comenzó hacer cadetería” dice Sandra.

Ulises tenía 25 años, trabajaba 12 horas en Siderar, y era papá de una nena. Los dos amigos vivían en el mismo barrio, en San Nicolás, en la localidad bonaerense donde está ubicada una de las plantas del gigante de acero: Siderar.

Los vecinos de esta pequeña localidad se conocen del barrio, y muchas veces se mencionan por el lugar dónde trabajan. Así lo relata Sandra: “eran chicos trabajadores, mi hijo estaba haciendo cadetería con la moto porque cerró el restaurante donde trabajaba, y Ulises trabajaba en Siderar. Eran muy conocidos en la zona, incapaces de hacer daño”.

El 1 de junio “hicieron cuatro cuadras desde que salieron de mi casa, y los mataron, es más mi hijo nunca supo que lo perseguía el patrullero, porque no les andaba la sirena desde diciembre”.

Sandra afirma que los policías salieron a la cacería, “los encontraron sin cascos y le cruzaron el patrullero”.

La denuncia de la familia de los jóvenes, es que quieren ocultar que el choque fue intencional, que le tiraron encima el patrullero, solo para pararlos. “Los tres policías que iban en el patrullero, lo hicieron pasar como un accidente. La carátula dice homicidio culposo”.

Pasó un mes y medio y todavía no hicieron las pericias mecánicas, dice la mamá de Ezequiel, y agrega “el auto golpeó en la parte izquierda de la moto y rompió el motor, todavía no hicieron las pericias, pero está demostrado que el auto encerró a los chicos”.

“Se mandaron un montón de chanchadas para encubrir el hecho, movieron el auto para cambiar la cubierta, algo que no podían hacer luego de un accidente. Además, intentaron hacer creer que el patrullero estaba parado en la esquina y que la moto se lo llevó por delante”. También es sospechoso que la cámara municipal ubicada en esa esquina no funcionara, como les dijeron a la familia.

Hay testimonios que refieren que el accidente ocurrió metros antes de la esquina y que el patrullero les cortó el paso a los jóvenes que viajaban en la moto. Incluso el abogado de la familia, en declaraciones al diario La Capital sostiene que tienen audios de los agentes que viajaban en el patrullero. "En ese audio los efectivos dicen "cortalo, cortalo", y también le explican a otros colegas que si querían saber cómo fue la mecánica del hecho, que miren el video de lo ocurrido en el partido de San Martín donde la policía hizo algo similar con unos motochorros".

“Tienen respaldo de más arriba”

Suponen que Ulises murió en el acto por el estado en que lo encontraron, aunque también la Policía fraguó la partida de defunción. “Todavía no sabemos sobre qué pegó Ulises, porque estaba destrozado, la cara hundida y los ojos salidos. Tampoco se entiende la distancia que hay entre Ezequiel y la moto”.

El el 1 de junio, cuenta Sandra, que los agentes de policías obligaron a todos lo vecinos del barrio que se metieran dentro de sus casa, “ni siquiera dejaron que salieran a trabajar. Estuvieron varias horas donde pasó todo”.

“Los policías siguen trabajando, y además de fraguar pruebas, no sabemos porque teniendo un hospital cerca fueron a pedir una ambulancia del Hospital San Felipe, que está más lejo y tardó 45 minutos”.

Sandra habla de su lucha por justicia, pero también de su dolor. “Creí que pasado los días podía recomponerme, pero estoy cada vez peor, no puedo levantarme de la cama”.

“Somos dos madres que no damos más, nos llamamos todos los días para darnos fuerza. Pedimos que alguien pague, los chicos eran conocidos del barrio, buenos pibes. Si los tenían que parar que los pararan, pero no matandolos”.

Sandra cuenta queeste domingo hubo otro hecho más de violencia policial, “¿qué es lo que quieren? ¿a dónde quieren llegar, a la época de la dictadura? “.

“Yo no pude ni hablar con mi hijo, estaba con muerte cerebral y encima por el covid-19 solo pude verlo un día, de los cinco que sobrevivió, y ni me dejaron tocarlo”.

“Yo soy la madre, y no voy a parar, porque me lo mataron como un perro y no se lo merecía. Voy a pedir justicia por ellos, pero también por nuestra futura seguridad. Esto no puede seguir así. Está acrecentándose el número de víctimas por abusos policiales. Hoy le tocó a ellos, mañana a cualquiera”.

Como venimos denunciando, la violencia estatal se cobra la vida de un joven cada 40 horas. Solo contabilizando los casos que se conocen.

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