Política

OPINIÓN

Cristina y la nueva mayoría

Un nuevo giro a la derecha del relato cristinista: del Frente Ciudadano a la nueva mayoría. Una fórmula infinita e ilimitada.

Fernando Rosso

@RossoFer

Jueves 4 de agosto de 2016 | Edición del día

La última entrevista de Cristina Fernández con el periodista Roberto Navarro fue un episodio más de los varios retornos políticos de la expresidenta. Las expectativas de este tercer regreso fueron directamente proporcionales a la marcada caída del rating.

Cristina hizo una larga exposición en la que recorrió varios temas, pero tres definiciones se destacaron sobre el resto.

“No tengo vocación de oposición, tengo vocación de construcción” aseguró la exmandataria y puso nuevos paños fríos a las necesidades y reclamos de resistencia urgente que impone el duro plan de ajuste macrista.

Además, afirmó que “es importante construir una nueva mayoría” con difusas y amplias fronteras: sólo los corruptos, los genocidas y la geografía nacional marcan los límites de la eventual construcción.

Volvió a reafirmar que el centro de gravedad para enfrentar al Gobierno está en el parlamento, justamente el lugar donde las mayorías, hasta ahora, se conformaron para aprobar leyes a pedido de Macri. El último aporte a la causa fue el beneplácito en el Senado para los pliegos de los cuestionados jefes de los espías de la ex-SIDE (Gustavo Arribas y Silvia Majdalani)

La tercera definición relevante fue: “Tengo una misión histórica, pero como militante” y reiteró que no son importantes los cargos sino el liderazgo de un proyecto de transformación. Aunque esto no implica necesariamente que descarte por completo presentarse como eventual candidata en 2017, Cristina trata de posicionarse más allá de esas alternativas tácticas y se postula como estratega de un proyecto político con miras en el 2019. Parece que renuncia "a los honores" pero sólo por un turno electoral.

La propuesta de "nueva mayoría" es una continuidad lógica del planteo de Frente Ciudadano que realizó en su primera vuelta “triunfal” en las puertas de Comodoro Py. Si el Frente Ciudadano era una señal de abandono del viejo relato populista y un giro a la derecha acorde a los nuevos tiempos, la "nueva mayoría" es una fórmula más amplia, ambigua y algebraica, pero en la misma dirección. Una orientación contraria a los que reclaman resistir con aguante o pararle la mano al ajuste de Cambiemos.

Frente a la pregunta del periodista en torno a si su propuesta excluía a Sergio Massa, Cristina fue categórica y no descartó una eventual alianza con el "renovador" que supo ganarse ríos de tinta en 140 caracteres de parte del círculo rojo del kirchnerismo duro, desde que rompió en 2013 y abrió la temprana ventana de oportunidad para el triunfo de Macri.

La afirmación coincidió con la filtración deliberada por parte del kirchnerismo de una reunión que Massa habría mantenido con Máximo Kirchner y que Cristina no negó en la entrevista.

Si el Frente Ciudadano era un giro hacia una nueva narrativa republicana, la posible apertura hacia el "peronista bueno" (Julio Blanck dixit) es un paso más hacia la aceptación por parte del kirchnerismo de su destino de avatar dentro de una reconstrucción peronista moderada, una vez cumplida la tarea de contención y restauración.

El "factor López" depreció las acciones políticas de Cristina y del kirchnerismo. Si mantiene una fuerza vital, radica en el rápido desprestigio que acumula Cambiemos en ocho meses de gobierno. No es que sean buenos (y el "conventazo" fue una muestra patente), sino que los que vinieron se esfuerzan por ser peores.

Luego de las declaraciones de Cristina, el inefable Luis D’Elía la cuestionó por... ejem “izquierda” por no haber excluido a Massa de la nueva "nueva mayoría". Por derecha también recibió recriminaciones de parte de José Luis Gioja, el presidente del PJ y de Miguel Ángel Pichetto, el jefe del bloque del Senado del Frente para la Victoria, que le pidió que se llame a silencio con un tono poco cordial y sin mucha diplomacia, porque sería bueno que los expresidentes no opinen sobre la coyuntura (sic).

Cristina le habla al peronismo con la más maravillosa música de la moderación (frente ciudadano, nuevas mayorías) y el PJ le responde con el pragmatismo de la relación de fuerzas en la interna: les habla con el corazón y le responden con el peronismo.

En el escenario de conjunto, el país burgués tiene una apuesta doble: el triunfo del plan de la CEOcracia que le costó sangre, sudor y lágrimas. Pero si la aventura del país atendido por sus dueños fracasa, quieren tener a mano la posibilidad de un peronismo que garantice la combinación ideal: ajuste y gobernabilidad. Por eso Clarín le pone sus fichas sin mucho disimulo a Massa como su segunda marca.

El kirchnerismo y Cristina, fiel a su historia y trayectoria política, juegan el rol funcional con su propuesta de amontonar al peronismo tradicional y postularlo como administrador de recambio ante un eventual derrape de Cambiemos. La “nueva mayoría” ideal para prestar servicio a los intereses de una vieja minoría.







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