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Cuando Gobierno, medios y empresarios disparan contra la juventud

La muerte de un joven en el marco de la fiesta que se realizó en Moreno desató la hipocresía mediática que condena las conductas de toda una generación.

Juana Galarraga

@Juana_Galarraga

Jueves 22 de septiembre de 2016 | 07:30

Desde ayer los medios se muestran conmocionados por lo ocurrido en la localidad de Moreno, en el marco de la fiesta "Proyecto XXX". Sin embargo, este hecho se inscribe en un contexto de negociados y complicidades del que las empresas mediáticas prefieren no hablar.

El año arrancó con un episodio en la ciudad de La Plata, que anticipó de alguna manera el estigma que marcaría durante el paso de los meses, a la juventud. Entre la madrugada y la mañana del 1° de enero tuvo lugar una fiesta clandestina de fin de año en una quinta ubicada en el barrio Melchor Romero. El saldo del festejo fue la muerte de Emilia Uscamayta Curi, joven estudiante de periodismo que falleció ahogada en una pileta.

Pasados unos meses, en abril, ocurrió otro hecho que contó con mayor repercusión. Se realizó en el predio de Costa Salguero la famosa fiesta Time Warp, ocasión en la que perdieron la vida cinco jóvenes. Ayer se conoció lo sucedido en una fiesta que se celebró en Moreno para festejar la llegada de la primavera. En las inmediaciones del lugar Nicolás Matías Rivero recibió un disparo en el tórax que le ocasionó la muerte tiempo después en el hospital.

La secuencia es recurrente: jóvenes que buscan legítimamente divertirse, terminan encontrando la muerte. En cada uno de estos escenarios, hay elementos que se repiten. La fiesta "La Frontera" donde se ahogó Emilia fue organizada por cuatro empresarios vinculados al PRO , en la casa quinta de uno de ellos. El evento se difundió ampliamente por redes sociales días antes y no contaba con habilitación municipal para concretarse. Entre otras irregularidades, no garantizaba las medidas mínimas de seguridad, como por ejemplo, personal guardavidas que custodie la pileta donde Emilia se ahogó en circunstancias que aun no se han clarificado.

El combo letal fue la combinación de la ambición de empresarios del negocio de la noche, con la complicidad del municipio al mando del intendente de Cambiemos Julio Garro, que dejó que el evento se llevara a cabo. Por la muerte de Emilia y gracias a una larga lucha emprendida por sus familiares y amigos, hoy se encuentra imputado el secretario de Seguridad Daniel Piqué, por “incumplimiento de los deberes de funcionario público".

La organización de la fiesta electrónica Time Warp, de trascendencia internacional, también corre por cuenta de empresarios que lucran con el entretenimiento juvenil. El lugar donde se realizó, el complejo Costa Salguero, es un predio donde empresarios amigos del PRO hacen sus negocios. Esta vez, si bien el evento estaba autorizado por el Gobierno porteño y no era clandestino, también presentaba irregularidades serias que pusieron en riesgo a los asistentes y se cobraron la vida de cinco de ellos. Aquí otra vez la ambición empresaria excedió la cantidad de personas en el lugar, cerró el agua corriente y cobraba las botellitas por sumas altísimas. No proporcionó las condiciones de seguridad ni garantizó la atención médica eficiente que los jóvenes requerían. Aquí otra vez, se ve la negligencia y complicidad del Estado, que habilita a estos empresarios y les da vía libre sin control para que hagan sus negocios a costa de la vida joven.

En la causa Time Warp se encuentran procesados cinco funcionarios de Cambiemos, miembros del gabinete de Horacio Rodríguez Larreta.

Antes o después, el Estado es cómplice

En Moreno, la fiesta fue en una casa quinta, convocada por redes sociales y clandestina como en La Plata. Los organizadores este caso no fueron empresarios de la noche, sino jóvenes que según trascendió, le alquilaron la propiedad a una mujer de 70 años por 4.000 pesos. El Estado cómplice en los otros casos, esta vez entró en acción al final del evento, luego de que se desatara el tiroteo y la serie de hechos que aún no se han esclarecido.

Mientras los jóvenes corrían e intentaban resguardarse, la Policía Bonaerense intervino a los palos y disparó balazos de goma para reprimir a los asistentes. “Corran a la yuta, decían. Corrimos a los patrulleros y nos tiraron con gas pimienta, cuando sólo queríamos que nos ayudaran. Los policías se nos reían en la cara”, contó en una comunicación telefónica con TN Nair, una joven que concurrió a la fiesta.

Lo que permite ver esta serie de hechos es la situación de la que es presa la juventud: el esparcimiento y el legítimo derecho a divertirse libremente, no es más que un negocio y el Estado no garantiza siquiera mínimamente el acceso a este derecho en forma cuidada. Por el contrario, es cómplice y sus funcionarios y amigos de los gobiernos de turno, son parte del entramado que se beneficia con el negocio de la noche.

Cuando los jóvenes organizan sus espacios de manera independiente como en los centros culturales que existen en La Plata, el municipio que da vía libre a los empresarios asesinos de Emilia, responde de forma represiva, con clausuras y trabas burocráticas que impiden que estos espacios puedan funcionar.

La estigmatización, siempre

Cuando este tipo de hechos trasciende, otro actor que entra fuertemente en juego, son las empresas de comunicación masiva. La cobertura de durante la tarde de ayer no paraba de poner en el centro de su discurso la conducta juvenil. “Drogas, alcohol, descontrol, violencia”, titulares sensacionalistas que no hacen más que afirmar que “la culpa es de los jóvenes”. Lo mismo pasó con la cobertura mediática de las muertes de Time Warp.

“¿Vos viste gente tomando alcohol?”, “¿había drogas?”, “¿por qué fuiste a pesar de que habían publicado fotos de armas y se sabía que podía haber violencia?”, son algunas de las preguntas que dirigen los periodistas a sus entrevistados.

Y vuelve la cantaleta de que los chicos no saben lo que hacen, por eso es fundamental que los “papás estén más atentos” y la “educación que viene de la casa”, etc. El problema nunca son los empresarios, nunca es el Estado y sus funcionarios.

La pregunta es entonces, según los medios, a dónde deberían acudir los jóvenes y adolescentes para divertirse y de qué manera deberían hacerlo. Luego de tanta preocupación por el “descontrol juvenil”, la transmisión en vivo por TN del evento organizado por el macrismo en la ciudad de Buenos Aires, Ciudad Emergente, puede aportar una pista: bien controlados por la Policía, en un evento organizado como “política cultural” del Gobierno y con más de un negociado preparado para empresarios amigos, entonces sí se puede hablar de “diversión”.







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