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ELECCIONES EN BRASIL

Cuestionamiento al PT en el seno de la clase obrera

A diferencia de lo que señalaban las encuestas a presidente en el gran ABC paulista (zona industrial de San Pablo), que apuntaban un empate técnico entre Dilma y Marina Silva (PSB) con el 32% en la intención de voto y a Aécio Neves (PSDB) por detrás, con apenas el 21%, el resultado demostró la complejidad de los resultados electorales. Dilma y el PT salen claramente como los principales perdedores, Marina una figura de segundo orden y Aécio Neves, el candidato tucano, el más votado en la región.

Martes 14 de octubre de 2014 | Edición del día

Quién ganó y quién perdió en el ABC paulista

En la región del gran ABC, tanto la candidata del PSB como el candidato del PSDB alcanzaron una cantidad de votos cercana a la obtenida en las elecciones de 2010. La sorpresa fue el debilitamiento del PT en la región. Dilma fue derrotada en cinco de las siete ciudades de la región, bastión histórico del PT, que ni con la presencia activa de Lula, la participación del intendente de San Bernardo como coordinador de la campaña electoral y la ofensiva del sindicato de los metalúrgicos del ABC en las fábricas fue suficiente para llevar a Dilma al primer lugar. La candidata petista ganó solo en las ciudades de Diadema y Rio Grande da Serra.

En Mauá, Marina quedó en primer lugar y en el resto de las ciudades Aécio Neves fue el gran ganador, llegando a tener el 60% de los votos válidos en San Caetano do Sul. Un cuadro completamente opuesto si lo comparamos con la última elección presidencial de 2010 cuando Dilma ganó en 6 de las 7 ciudades de la región.

Dilma sale derrotada en el bastión histórico del PT

En São Bernardo do Campo, ciudad donde se han instalado las principales montadoras, donde el sindicato de los metalúrgicos do ABC comandó la campaña electoral al servicio de Dilma, el resultado fue decepcionante para los petistas. Aécio quedó en primer lugar con el 36% de los votos, Dilma con el 32%. En Santo André esa diferencia fue aún mayor, Aécio tuvo 60 mil votos más que Dilma, alcanzando el 40% de los votos válidos, contra el 27% de Dilma y el 25% de Marina.

En Mauá, una ciudad mayoritariamente negra y periférica, donde el PT nunca fue derrotado, Marina logró destronar al oficialismo con el 36% de los votos, contra el 30% de Dilma y el 27% de Aécio. En Diadema, donde o PT alcanzó el primer lugar hubo un retroceso importante. En 2010 Dilma había logrado el 56% del electorado y en estas elecciones logró el 41%, lo que significó la pérdida de más de 40 mil votos.

En las candidaturas para gobernador y senador también quedó en evidencia el deterioro de su legitimidad. El PT no logró instalar la figura de Padilha, candidato a gobernador, derrotado por Alckmin en todas las ciudades del gran ABC, algo que no había sucedido desde que Lula asumió la presidencia. En comparación con 2010, el PT perdió casi la mitad de sus votos y en aquella elección, el candidato Aloisio Mercadante obtuvo un total de casi 630 mil votos, ganándole a Alckmin. Padilha alcanzó poco más de 350 mil votos.

Para senador, la disputa entre José Serra y Eduardo Suplicy, favoreció a Serra que se impuso en 5 de las 7 ciudades del gran ABC. En las dos que Suplicy ganó, solo en Diadema registra una diferencia considerable. En San Bernardo (centro del bastión petista), Suplicy venció con solo un 0,50% más que los votos que Serra. Elocuente diferencia con la elección de 2006, cuando Suplisy ganó en las 6 ciudades y holgadamente.

Cómo queda la izquierda

A pesar del debilitamiento del PT, la izquierda alcanzó un resultado poco significativo, sin llegar siquiera al 3% de los votos.
La candidata más votada fue Luciana Genro del PSOL, que alcanzó el 2,84% de los votos, cerca de 41 mil votos válidos, seguida por Zé María del PSTU, que no alcanzó los 1.500 votos y Mauro Iasi del PCB con 1.000 votos.

Estos números representan un aumento relativo comparado con las elecciones de 2010 pero demuestra que estos partidos tradicionales de la izquierda están muy por detrás para emerger como una alternativa real al PT. Esta debilidad se explica su falta de ligazón orgánica con los principales fenómenos de la lucha de clases, que expresaron este descontento con el PT.

Crece el cuestionamiento al PT en los sindicatos y con el gobierno

El cuestionamiento al PT en el ABC paulista es una consecuencia de la experiencia real que muchos trabajadores vienen haciendo con este partido a través de las direcciones burocráticas en los sindicatos, y luego de 12 años en el gobierno federal y municipal de la región.

Esta experiencia se fortalece a medida que comienza a cuestionarse el discurso de mejoras graduales en las condiciones de vida, en un contexto de ataques del gobierno en complicidad con las direcciones sindicales metalúrgicas del ABC y de la CUT, como son los ajustes en la producción que se traducen en pérdidas de puestos de trabajo.

Un sector de los trabajadores incluso percibe que el PT y la CUT son los principales ayudantes de los empresarios para formular e implementar ataques contra los trabajadores a través de suspensiones de contratos, negociaciones a la baja en las paritarias que no alcanzan a cubrir el costo de la inflación.

Cuando los sindicalistas de la CUT hablan de “garantizar el empleo”, los trabajadores saben que tendrán que aceptar ataques de los empresarios a cambio de mantener el trabajo, como sucede con el PPE (Programa de Protección del Empleo) que los petistas presentan como una conquista cuando en realidad significa la reducción salarial y las horas de trabajo para no perder el empleo. O cuando Dilma afirma que no va a modificar los derechos básicos de los trabajadores como el aguinaldo, el seguro de desempleo, vacaciones, etc. y se sabe que el ataque vendrá por otra vía.

Falta una alternativa de izquierda frente a los anhelos de Junio y la huelgas de 2014

Nadie cree que gradualmente las cosas van ir mejorando con Dilma. La mayoría de las plantas ensambladoras del gran ABC han decretado vacaciones colectivas, afectando la cadena productiva de la región especialmente de auto piezas y se preparan despidos para después de las elecciones.

Esta situación en la industria, presentada como crisis pero que tiene en verdad muchos elementos de chantaje empresarial, se da en un momento de debilidad de la economía nacional. La crisis de representatividad que desató junio, profundizada por las huelga obreras, abrió un espacio que la izquierda tradicional (PSOL-PSTU) no pudo ocupar por no haber sido parte activa en el desarrollo de esa vanguardia obrera.

La huelga de la Universidad de San Pablo demostró ese nuevo espíritu entre los trabajadores, adoptando medidas de autoorganización y de hegemonía obrera a partir de una dirección que actuó al servicio del triunfo de los trabajadores. Esta coyuntura, que la zona industrial de San Pablo, incluye un debilitamiento del PT y consecuentemente de la CUT abre espacios para la formación de una izquierda entre los trabajadores. Y pone a la orden del día la necesidad de recuperar las lecciones del último ascenso obrero, a finales de la década del ‘70, cuando se fundaron el PT y la CUT, con epicentro en el ABC paulista, para que los errores que llevaron al fracaso de este proceso no vuelvan a repetirse.

(*) Este artículo fue escrito por un trabajador industrial del ABC paulista







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