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Dead Kennedys: a 40 años del disco debut de la banda más politizada de la historia de EE. UU.

La banda liderada por Jello Biafra lanzó “Fresh Fruit for Rotten Vegetables” un 2 de septiembre de 1980 cuando ya eran un grupo conocido por sus desafíos al establishment norteamericano.

Augusto Dorado

@AugustoDorado

Miércoles 2 de septiembre | 00:00

Hace exactas 4 décadas llegó este disco que revolucionó la escena musical en EE. UU. El nombre del disco no dice demasiado, Fruta fresca para verdura podrida. Pero estaba todo dicho en el nombre de la banda, en las letras y en la tapa. Es el disco debut de los Dead Kennedys (los Kennedys muertos) y por si ese nombre no fuera lo suficientemente provocador para el orden establecido en esos años, la tapa es una foto de patrulleros policiales incendiados como respuesta a una represión desatada contra la comunidad LGTBQ en San Francisco, en el año ´79.

Escuchá acá cómo recordamos los 40 años de este disco en El Círculo Rojo, el programa radial de La Izquierda Diario en Radio Con Vos FM 89.9

Para poner en contexto: John Fitzgerald Kennedy fue el presidente de EE. UU. asesinado en 1963, luego Robert Kennedy (hermano del expresidente) cayó también asesinado en 1968. Ambos eran vistos como parte de un sector progresista de la política norteamericana. Pero llega esta banda de San Francisco con este nombre para darle un cachetazo al establishment, encabezada por un cantante llamado Jello Biafra. Inevitablemente llamaban la atención desde mucho antes de grabar algún single.

Formación de los Dead Kennedys que grabó el disco: Jello Biafra al frente, East Ray Bay en guitarra, Klaus Flouride en bajo y Ted en batería (al poco tiempo lo reemplazaría DH Peligro).
Formación de los Dead Kennedys que grabó el disco: Jello Biafra al frente, East Ray Bay en guitarra, Klaus Flouride en bajo y Ted en batería (al poco tiempo lo reemplazaría DH Peligro).

Jello Biafra estudió economía en la Universidad de California cuando era conocido por su nombre, Eric Reed Boucher. Sus padres eran trabajadores sociales y en ese entorno familiar siempre estuvo interesado en los problemas políticos y sociales del mundo. El nombre Jello es por una marca de gomitas de gelatina (golosinas llamadas Jell-O) y Biafra por una región de Nigeria que durante pocos años había declarado su independencia (entre mayo de 1967 y enero de 1970) pero que rápidamente fue anexada nuevamente, quedando diezmada. Biafra era un sinónimo de hambrunas terribles. De alguna manera este nombre sintetiza la visión que ya tenía el joven Eric sobre la sociedad moderna: consumismo exacerbado por un lado (Jello) y miseria y hambre en niveles inauditos por el otro (Biafra).

En lo que hace a las letras del disco, no dejan títere con cabeza: desde denunciar el pensamiento de los sectores dominantes de EE. UU. -que si pudieran barrerían con la pobreza barriendo a los pobres, como satirizan en el tema “Kill the Poor” que abre el disco- hasta palos al “progresismo” como en “Holiday in Cambodia” (“Vacaciones en Camboya”), donde critican a sectores de la intelectualidad que posan de preocupación por la pobreza o los problemas sociales desde un lugar de comodidad y confortabilidad, sin involucrarse profundamente. También se puede interpretar que los dardos iban dirigidos a sectores de la izquierda stalinista y maoísta que miraban para otro lado ante las atrocidades de regímenes brutales del llamado “socialismo real” como el de Pol Pot, en un lugar como Camboya en el que se logró el triunfo de la expropiación de medios de producción pero se impuso por la fuerza a la población una planificación de la economía totalmente arbitraria y atrasada, derivando en un estado profundamente deformado y degenerado desde su génesis.

Para Jello Biafra el compromiso político siempre fue muy importante. En el documental Punk (2019) producido por Iggy Pop, él plantea que no considera que el punk sea un movimiento porque “un movimiento tiene objetivos y ¿cuál sería el objetivo del punk? ¿más punk?”. Por eso prefiere hablar de una cultura punk más que de un movimiento.

En el 1979, Jello se presentó como candidato a alcalde de San Francisco con la intención de burlarse del sistema político bipartidista de EEUU, que para él es instrumento de los poderes fácticos y reales, por lo que proponía imponer que los banqueros y los gerentes de las corporaciones se vistieran de payasos. No le fue mal: salió cuarto.

También tenía en aquel momento especial saña con los sectores derechistas del Partido Demócrata y les apuntaba para desenmascararlos: por ejemplo, al gobernador de California de ese momento, Jerry Brown, que escondía sus posiciones reaccionarias con un discurso new age, de “equilibrio con la naturaleza” y meditación zen. Más adelante este tema fue vuelto a grabar con una nueva letra con el republicano Ronald Reagan como destinatario.

Otro rasgo de los Dead Kennedys y de Jello Biafra era ser muy críticos de la industria musical y en especial de la escena punk. Al ser invitados a una entrega de premios (los Bay Area Music Awards), contra lo que todo el mundo hubiera esperado de una banda punk, concurren vestidos con camisa blanca con una letra S dibujada y que con la corbata forma el signo pesos, manera sutil de opinar sobre el evento. Básicamente veían es tipo de premiaciones como una feria, eventos meramente comerciales.

Los Dead Kennedys en la entrega de premios "Bay Area Music Awards" en marzo de 1980.
Los Dead Kennedys en la entrega de premios "Bay Area Music Awards" en marzo de 1980.

Más adelante compusieron temas como “Nazi Punks Fuck Off” que critica el punk sin contenido en sus letras, que solamente es pose y cagarse a patadas debajo del escenario, que era un poco en lo que se estaba transformando la escena yanqui. Aunque siempre se supuso que el tema está dirigido a los escoceses The Exploited (cuyo cantante Wattie Buchan fue parte de las Royal Army Forces antes de volcarse a la música y que en diversas ocasiones expresó simpatía por grupos nacionalistas británicos), la idea apuntaba más a la naciente escena hardcore de EE. UU., donde también el apoliticismo estaba dando cobertura a grupos de posiciones filo-fascistas. La necesidad de ser claros con respecto a sus ideas también surgió de que algunas personas interpretaron literalmente lo que expresan temas como “Kill The Poor” (creyendo que era un pensamiento de la banda, sin entender que la voz narrativa en la canción era la de las clases dominantes).

En otro disco (Bedtime for Democracy) sube la apuesta en un tema titulado “Chikenshit Conformist” (“Cagón conformista”) donde sentencian: “El punk no está muerto / Pero merece morir / Cuando se convierte en otra caricatura rancia / Un club social de mente cerrada y egocéntrica / Donde lo que importa no son las ideas sino a quién conoces (…) Hasta que todo lo que queda es solo una moda sin sentido (…) Un peinado no es un estilo de vida (…) Tan ansioso por complacer a tu grupo de pertenencia / Cometés los mismos errores de siempre / Una y otra vez / Cagón conformista / Igual que tus viejos”. Indudablemente es la mirada más autocrítica sobre el propio punk que se haya expresado jamás.

Tapa del disco “Fresh Fruit for Rotten Vegetables”: patrulleros policiales incendiados.
Tapa del disco “Fresh Fruit for Rotten Vegetables”: patrulleros policiales incendiados.

Pero sin adelantarnos a la historia y volviendo a Fresh Fruit for Rotten Vegetables, este debut se trata de uno de los 10 mejores discos de la escena punk y que tuvo tanto impacto en EE. UU. como en el Reino Unido, donde llegó a ser disco de oro por ubicarse en el lugar 33 del ránking de los más vendidos en 1980. Es que seguramente temas como “Let´s Lynch the Landlord” (“Linchemos al propietario”, aunque la traducción literal sería “terrateniente”) toca temas tan universales para fines del siglo XX como el problema de la vivienda y la especulación inmobiliaria. Temáticas que hacen a los Dead Kennedys y aquel primer disco tan vigentes en este siglo XXI como hace 40 años.







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