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Debate sobre el desarrollo industrial en el primer día de las Jornadas de Economía Crítica

Ayer se realizó la mesa de apertura de las VII Jornadas de Economía Crítica, en la Facultad de Cs Económicas de la ciudad de La Plata. Bajo el titulo de “¿Qué industrializar y para qué?” debatieron Martín Schorr, Gustavo Burachik y Diego Coats.

Viernes 17 de octubre de 2014 | 00:29

Foto: Sociedad de Economía Crítica

El primer día de las VII Jornadas de Economía Crítica que se están llevando a cabo en la Facultad de Cs Económicas de la ciudad de La Plata cerró con una mesa de debate titulada “¿Qué industrializar y para qué?”. De esta participaron Martín Schorr, Gustavo Burachik y Diego Coats.

Si bien todos acordaron en que en los últimos años se mantuvo la estructura productiva del país, polemizaron desde posiciones muy distintas. Martín Schorr, investigador de FLACSO, planteó que el gobierno nacional buscó “crecer a partir de la industria sin una política de desarrollo industrial”. Gustavo Burachik, economista de la Universidad Nacional del Sur, negó la existencia de una burguesía nacional interesada en expandir la producción industrial. Y Diego Coats, economista del centro de estudios de la UIA, declaró que hubo una fuerte reindustrialización.

Schorr intento refutar la idea según la cual es imposible fabricar bienes de capital en la Argentina de forma competitiva. Explicó que sus deficiencias provienen de un alto costo de los insumos, la falta de créditos, un gasto del Estado mal orientado y una política comercial con bajos aranceles. Afirmó que la existencia de una masa crítica permite, corrigiendo esos factores, revertir la situación.

Sin embargo, los grupos exportadores vetan esa posibilidad en defensa de sus intereses sectoriales. Al poseer la mayoría de las divisas y ser su componente extranjero el responsable del 60% de las exportaciones se vuelven un obstáculo difícil de sortear. Tomando esos elementos, definió que el gobierno nacional perdió la oportunidad, en el ciclo de ascenso hasta el 2008, de aplicar una política industrial que habría permitido otro tipo de desarrollo.

Coats empezó delimitándose del marxismo, diciendo que si no se puede aceptar la posibilidad de mejorar el capitalismo, solamente nos queda dedicarnos a hacer la revolución. Curiosamente, su exposición mostró sin embargo la inexistencia de ejemplos, en las últimas décadas, de economías que hayan conseguido un desarrollo industrial con altos salarios. Luego justificó la extranjerización de la economía Argentina comparándola con la de otros países “en desarrollo” como México donde la elaboración de autos tiene un 25% de componente nacional, en oposición a los “desarrollados” como Japón en donde es del 80%.

Defendió el nivel de producción industrial que habría llegado a equipararse al de 1975 (en relación al PBI per cápita), luego de la caída comenzada en la dictadura militar. Resaltó el aumento del empleo y el incremento del salario real hasta el 2013. Señaló que los problemas con el dólar comenzaron en 2011 y como, a partir de ahí, se hizo imposible aplicar la “sintonía fina” al no poder solucionar los problemas de la “sintonía gruesa”. Hacia el futuro hizo un llamado a defender lo conseguido, frente al panorama complejo por venir.

Burachik realizó un recorrido histórico para mostrar como los industriales desde su nacimiento estuvieron ligados mayormente a la importación y en menor medida a la producción local. Marcó a los años ’40 y ’50 como una excepcionalidad fruto de la Segunda Guerra Mundial, que comenzó a declinar en los ’60 con la burguesía industrial buscando la protección sólo de sus manufacturas y la liberalización del comercio de las restantes.

Con esa base, definió a la industria Argentina como complementaria de la importación y no opuesta a la misma. El discurso del gobierno kirchnerista de reconstrucción nacional, para Burachik, chocó contra este fenómeno y por eso hoy se encuentra “abrazado a la Chevron y las cerealeras extranjeras”. Concluyó enunciando que la industria llegó con una revolución de los medios de propiedad y que, ante la incapacidad de la burguesía, vamos hacia una nueva revolución de la clase trabajadora para impulsar una industrialización socialista.

Hoy continuarán las Jornadas, contando con la realización de la mesa central acerca de la crisis internacional donde se destacará la participación del economista francés Gérard Duménil.







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