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Debates en la docencia de Córdoba: un sindicato para la negociación y el ajuste o para la lucha

Un debate con agrupaciones que votaron ampliar los poderes del Plenario de Secretarios Generales y sacar la decisión de las asambleas escolares. Aportes para pensar cómo enfrentar el ajuste.

Noé Silbestein

Delegado departamental UEPC | Agrupación Docentes D-Base

Nahuel Rodriguez

Delegado Escolar | Agrupación Docentes D-Base/Lista Fucsia

Sábado 16 de febrero | 14:24

Hace años que UEPC está dirigida por una casta de dirigentes que dicen representar a los trabajadores, aunque su rol muchas veces estuvo tan cerca de la Casa de Gobierno que terminaron siendo parte de la política gubernamental: Walter Grahovac fue secretario general de 1988 a 2002 y desde 2007 es el ministro de Educación; Carmen Nebreda fue secretaria general de 2002 a 2007 y ese año saltó a diputada nacional por el kirchnerismo, votando contra el 82 % para los jubilados, y hoy es legisladora provincial por esa fuerza política.

Por otro lado, Sergio Cornatosky fue dirigente de la Lista Celeste y secretario general del Departamento Capital. En 2007 se alineó con Luis Juez con vistas a saltar a la política, pero su sueño se hundió la noche del 2 de septiembre de ese año. Hoy dirige la Lista Naranja, que armó con otros dirigentes celestes de Capital que lo acompañaron en esa aventura. Con los años, la Naranja congregó a otros sectores sindicalistas e incluso algunos de izquierda, conformando la Pluricolor. Cornatosky ocupa hoy el único cargo que tiene la Pluricolor en la estructura ejecutiva provincial, en el Órgano de Fiscalización.

La calle o el sillón

En 2015 se dio un enorme proceso de lucha, al que siguió un debate sobre qué lista necesitamos para ganar el sindicato para las y los docentes. Excepto Docentes D-base, todos los demás fueron a negociar con la Naranja, y les advertimos que había dos opciones: una lista combativa y antiburocrática o su contrario, una lista burocrática y anticombativa. Ir con la Naranja implicaba fortalecer esta última alternativa; por el contrario, unir a todos las agrupaciones y activistas que peleamos juntos en las calles era pelear para ganar un sindicato para la lucha. Todo lo que dijimos se fue cumpliendo: la Naranja excluyó del armado a Tribuna Docente (Partido Obrero e independientes), que volvió con nosotros para integrar la Lista Fucsia. La Naranja copó los principales cargos de la Pluricolor (había prometido una igualdad que se esfumó enseguida) y el único cargo que podían ganar a nivel provincial lo tuvieron dos ex Celestes.

Luego empezó en la Pluricolor el proceso de introducción pedagógica a la práctica burocrática. Desaparecieron los plenarios docentes de los que participaban las agrupaciones junto a activistas, delegados, compañeras y compañeros de las escuelas y se fue encerrando a los compañeros de las agrupaciones que habían sido combativas en la mesa de la Pluricolor, orientada por probados burócratas. El efecto fue que casi desaparecieron las acciones callejeras y no hubo ninguna instancia de debate. Ese proceso de burocratización dio un salto en esta asamblea departamental, que se expresó en la posición frente a las asambleas y frente a la reforma del Estatuto de UEPC.

Un réquiem por las asambleas

La discusión de fondo es si la decisión la van a tomar las y los docentes en las escuelas o si la conducción sindical seguirá bajando un acuerdo cerrado con el gobierno donde los docentes no pueden decidir. Entonces no podemos votar nada acerca de las escuelas piloto, de los cierres de curso, del estado edilicio de las escuelas, ni hablar de cómo fortalecer la lucha del movimiento de mujeres o cómo enfrentar el ajuste… incluso en lo que se debate, no hay otro horizonte.

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No hay ningún impedimento legal, es una decisión política. En esta departamental, acordamos con varios sectores de la Pluricolor una moción que convocaba a asambleas en las escuelas para los días 18 y 19 de febrero y proponía discutir sobre la recomposición salarial, el aumento para 2019, el paro del 8 de marzo junto al movimiento de mujeres, la defensa de la educación pública y las acciones para enfrentar los descuentos y fortalecer la lucha.

La conducción lanzó el miedo a los descuentos por asamblea para promover que se bajara la moción. No se bajaba. Entonces intervino Moccia de la lista Naranja con el mismo contenido, haciendo una formulación que aceptaron tanto la Celeste como la mayoría de la Pluricolor: impulsar “jornadas de discusión” para los días 18 y 19 en que las escuelas tienen un taller obligatorio. En el nivel medio, que junto con primario son los más numerosos, es la única oportunidad en que la docencia estará reunida antes del inicio del ciclo lectivo. Definir que sean “jornadas de discusión”, o sea sin cobertura gremial y sin carácter resolutivo, es abandonar a los docentes a que hagan lo que puedan (en muchas escuelas no se puede hacer nada) y que lo que se debata quede en el aire porque no hay decisión. Y es una política que se opone a que se desarrollen asambleas.

La Naranja convence a las agrupaciones con los mismos argumentos que la Celeste. No es un problema de colores, sino de política. Las dos listas acuerdan en: 1.- evitar los paros y asambleas porque tienen poca adhesión a causa de los descuentos y debilitan al sindicato; 2.- toda la iniciativa la tiene el gobierno y Monserrat, sin propuesta del gobierno no se convoca a asambleas; 3.- desorganizar a los docentes y educarlos en la resignación: a las denuncias a la política del macrismo sólo se opone la impotencia, o dicho en sus términos, la “creatividad”, o sea “luchar” sin paros ni asambleas.

Cuando decimos que es una política, decimos que apunta a un horizonte político para actuar frente al ajuste. Por eso es importante señalar que las únicas agrupaciones que votamos por la defensa de las asambleas en las escuelas fuimos las agrupaciones que nos referenciamos en el Frente de Izquierda. Lo que quedaba de espíritu democrático en compañeros referenciados con el autonomismo o en otros sectores de izquierda se perdió y votaron con la Celeste. Primer llamado a la reflexión: siempre confiar en los compañeros, siempre desconfiar de la burocracia.

Sindicatos para los docentes o para los dirigentes

Ninguna discusión interna es tan política como la reforma de los estatutos del sindicato. Ahí está en juego la concepción misma de sindicato. En la reforma del 2010 se extendieron los mandatos de los dirigentes y se dispuso que cobren sobresueldos, además de impedir que los docentes suplentes sean delegados, entre otras cosas que hicieron un sindicato más burocrático. En esta asamblea se presentaron tres mociones para modificar el estatuto: la Celeste propuso una comisión que aborde una nueva distribución de los cargos de la junta ejecutiva, manteniendo la estructura de funcionamiento que hace que la departamental aplaste la voluntad de las y los compañeros. La reforma trata esencialmente de cómo gestionar el sindicato desde la mirada, los intereses y las necesidades de la propia conducción.

La Pluricolor propuso postergar el tratamiento de la reforma y propuso aumentar el poder del Plenario de Secretarios Generales. Este Plenario es una de las instituciones más burocráticas que tiene el sindicato, que es lo que se opone a las asambleas escolares. La verdadera cocina de los acuerdos con el gobierno está en ese Plenario. ¿Qué democracia defiende la Pluricolor? Votar que no haya asambleas escolares y votar a continuación que se le otorgue más poder al Plenario de Secretarios Generales expresan una misma orientación política. La lógica de las resoluciones y los sillones va horadando el espíritu crítico de compañeros que se referencian en el autonomismo o en la izquierda. Pero el problema no es sólo que la Naranja es burocrática, sino que es parte del entramado de la política burguesa que está facilitando el ajuste.

Desde la Fucsia mocionamos que la reforma no puede realizarse sobre la base de los intereses de aparato de la conducción sino sobre la base de las necesidades de organización e intervención de los docentes, quienes deben decidir los integrantes de una eventual comisión y los puntos a reformar, sobre la base de delegados que sean votados en las asambleas de los departamentos y con una representación proporcional a la cantidad de delegados. La reforma del estatuto del sindicato debería abordar los siguientes puntos: democratización del sindicato, representación de las minorías en la junta ejecutiva, que las resoluciones del sindicato sean tomadas por una asamblea de delegados con mandato.

Desde la agrupación Docentes D-base (PTS + independientes) – Lista Fucsia creemos que la tarea es democratizar el sindicato y para eso convocamos a la más amplia unidad de la oposición democrática y combativa, sus agrupaciones, delegados y activistas, y al conjunto de la docencia a pelear juntos por esta perspectiva.

Podríamos debatir, por ejemplo, que quienes dirigen el sindicato vuelvan a trabajar después de un período de gestión. Ya vemos cómo nos va con un sindicato dirigido por gente que hace décadas no trabaja en una escuela. Sería importante que los dirigentes vivan con la misma plata con la que viven los docentes. Hoy cobran un sobresueldo de cerca de 20 mil pesos extra. Eso les da un nivel de vida diferente y además esa plata sale del sindicato, para financiar a los dirigentes que dicen que no hay plata para un fondo de huelga. Otro debate importante sería bajar la cuota sindical. O democratizar la representación de los docentes, para que no tengamos las traiciones de la departamental sino una representación democrática.

Necesitamos un sindicato donde decidan los docentes y no los dirigentes, un sindicato de lucha, que exprese las necesidades de los trabajadores y no lo que necesita el gobernador.







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