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Dengue: Argentina atraviesa su peor epidemia

La Argentina enfrenta la peor epidemia de dengue en su historia, con al menos 4 muertos y más de 50.000 casos reportados, aunque el número real podría ser de más de 100.000.

Viernes 6 de mayo de 2016 | Edición del día

A finales de 2015 comenzó la peor epidemia de dengue de la historia de nuestro país. Con decenas de miles de infectados, la epidemia desnuda y demuestra las complicaciones de la explotación sojera, de la desfinanciación del sistema de salud y las prioridades de un Estado que prefiere hacer “como que no pasa nada”.

Las epidemias de dengue son un fenómeno relativamente reciente en nuestro país. Cómo explicaba a La Izquierda Diario Adrián Díaz, investigador del CONICET, durante la década de 1990 (y coincidiendo con el inicio del boom sojero) el mosquito Aedes aegypti, vector de transmisión del dengue, comenzaba a expandirse por la región, sentando las bases para la epidemia.

Este aumento en la población del mosquito Aedes aegypti se debió a dos grandes factores; los menores controles del estado sobre la población del mosquito y la extensión de la frontera sojera. El estado argentino relajó su política para limitar la expansión del vector, provocando su crecimiento. Al mismo tiempo, según una investigación del Ingeniero Agrónomo Alberto Lapolla el uso de herbicidas que son tóxicos para los depredadores naturales del mosquito, y la deforestación, que elimina el hábitat natural de los depredadores, prepararon las condiciones para la epidemia de dengue.

Situación actual de dengue en Argentina, por provincia (Reporte Epidemiológico de Córdoba – Abril 2016)

En 2009 se presentó la más severa epidemia de dengue hasta ese momento. Más de 26.000 casos y 10 muertes, entre sospechados y confirmados. La ONG Médicos del Mundo denunció que el número de casos reportados estaban muy por debajo del número real de infectados, y cuestionó la falta de políticas integrales y de recursos en el sistema de salud argentino.

Desde 2009, muchas voces autorizadas advertían sobre una nueva epidemia, aún peor que la anterior y recalcaban la necesidad de las tareas de prevención de la enfermedad y del desarrollo del vector.

Pero llegó el verano del 2015 y con él comenzó una nueva epidemia, cuyo final es incierto. Una epidemia que ya casi duplica el total de casos confirmados para la misma fecha en 2009, con más de 50.000 reportes de casos sospechosos y casi 25.000 confirmados. Una epidemia que lleva, al menos, 4 muertes confirmadas con dengue y al menos 3 más sospechosas.

Comparación de casos confirmados de dengue 2009-20016 (Reporte Epidemiológico de Córdoba – Abril 2016)

Pero los números engañan. Los propios partes de prensa de las áreas de Epidemiología reconocen que hay un registro insuficiente, y que son miles y miles los casos que no se reportan. Hay quienes hablan ya de más de 100.000 casos desde el inicio del brote.

Como en 2009, la epidemia hizo que las falencias de la política sanitaria salgan a la luz por doquier. Campañas de prevención insuficientes y un acceso deficiente de la población a la información en el marco de un sistema de salud público desfinanciado y siempre al borde de la saturación. Pero a los déficits del sistema de salud se suma ahora el silencio oficial y mediático.

A pesar de que la epidemia aún no termina, y se registran nuevos casos todos los días, las de por sí escasas campañas de eliminación del mosquito (la llamada "descacharrización") desaparecieron de la faz de la tierra. Desde el Gobierno nacional se practica el silencio, ejemplo que siguen gustosos los gobiernos provinciales. Mientras tanto, la epidemia continúa. Y el silencio oficial allana el camino para que la inoperancia, el desfinanciamiento, y el negocio sojero le abran la puerta a una futura epidemia aún más severa.

Vea también: Síntomas y cómo prevenir la enfermedad por el virus del dengue







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