Géneros y Sexualidades

NI UNA MENOS

Derecho al aborto: las promesas no salvan vidas

Después de las declaraciones de Alberto Fernández "ratificando" su "compromiso" con el derecho al aborto, hablamos de la situación del aborto en el mundo y la comparamos con la del país. Las promesas del gobierno y la situación de las mujeres.

Sol Bajar

@Sol_Bajar

Martes 29 de septiembre | 13:58

Ayer fue Día de lucha por el derecho al aborto en América Latina y el Caribe, y hubo movilizaciones en México, Brasil, Francia y distintas partes del mundo, porque ésta ya se convirtió en una fecha internacional para el movimiento de mujeres.

En América Latina y el Caribe, que todavía hoy es una de las regiones más restrictivas en cuanto a este derecho, el aborto sólo es legal en Cuba, Uruguay, Puerto Rico y Guyana. Es ilegal en República Dominicana, Haití, Surinam, Honduras, El Salvador y Nicaragua, donde incluso se anularon las leyes más progresivas y está permitido bajo determinadas causales en el resto de la región.

En Brasil, por ejemplo, se puede acceder en casos de violación. En Argentina se puede acceder en caso de riesgo de vida o de salud de la persona gestante, o en caso de violación. Lo dice el Código Penal desde 1921.

Pero ni siquiera ese derecho parcial se cumple en los hechos, es decir que estamos hablando del poder de decisión sobre el propio cuerpo que las mujeres y las personas gestantes no tenemos. En Brasil, Bolsonaro acaba de sacar un decreto que obliga a los médicos a denunciar ante la policía a las víctimas de violación que soliciten un aborto, y a las víctimas a presentar pruebas de la violación.

Y uno puede pensar que “en Argentina eso no pasa”, pero la realidad es que con la negativa a legalizar el aborto, en 2018 por parte del Senado y ahora por parte del gobierno nacional, que sigue impidiendo que avance la legalización, lo único que cambió es que los sectores más reaccionarios, salieron más fortalecidos.

Hoy integran más bancas, tienen puestos en el propio Estado y un poder que en provincias como Tucumán, Jujuy, Santa Fe, Chaco, Salta, Formosa, entre otras, se traduce en niñas obligadas a parir, en mujeres presas y muertas por abortar y en una enorme injerencia de las cúpulas clericales y evangélicas en los contenidos educativos y en el sistema de salud. También, por supuesto, en un enorme poder de contención ante momentos de crisis.

¿Te suena de algún lado?

En Alemania el aborto es un derecho todavía no conquistado. No es legal, pero no se penaliza hasta la semana 14 del embarazo. Cada persona que desea abortar tiene que ir a un centro de asesoría, de "consejos obligstorios", muchos, con una enorme injerencia de las cúpulas religiosas, cuenta Inés In, corresponsal alemana de La Izquierda Diario, que destaca que "con la pandemia, la situación se agravó y el proceso se burocratizó" más todavía.

En 2012, Uruguay reguló la interrupción legal del embarazo por la sola voluntad de la mujer y hasta las 12 semanas de gestación. El avance que significó esta ley, en la que los rumores dicen que se inspiraría Alberto Fernández para enviar, si es que lo envía, su proyecto de ley, tiene también varias limitaciones. Karina Rojas, corresponsal de La Izquierda Diario de Uruguay, nos lo contó en detalle.

En México, como en Uruguay y otros lugares del mundo, la derecha aprovechó la cuarentena y el aislamiento para atentar contra el aborto. Sulem Estrada, corresponsal de La Izquierda Diario de México, lo cuenta también en detalle en este video.

Frente a la esperada movilización del 28S en la capital mexicana, el gobierno "progresista" de la Ciudad de México, con el apoyo del presidente López Obrador, desplegó un enorme operativo policial para desalentar la protesta, reprimiendo a las las manifestantes.

La preocupación por la alianza con los sectores vinculados a las cúpulas de las Iglesias es una preocupación de López Obrador, pero también de otros gobiernos de la región y del mundo.

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El de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner claramente no es una excepción. Menos aún en tiempos de crisis. Lo muestra la negativa a abrir el debate sobre aborto, pero también la alianza con personajes como Juan Manzur, Jurge Capitanich, con ; el vínculo con Bergoglio; la creación de más de 20 Secretarías de Culto en la PBA a cargo de pastores evangélicos; el presupuesto 2021, que seguirá financiando a la Iglesia Católica con cifras millonarias.

Eso fue lo que denunció ayer por la tarde la concentración frente al Congreso, que impulsaron organizaciones de mujeres y la izquierda.

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Más tarde, Alberto Fernández habló (otra vez) del aborto y dijo que “la penalización fracasó como política” y que por eso “reafirma” su compromiso de legalizar el aborto. No se sabe cuándo, pero “reafirma”.

Alberto Fernández hasta se animó a poner "Será Ley" en su tuit, como si fuese uno más de los que acompaña esta lucha y no el responsable de que no se haya aprobado el proyecto de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, que representa una lucha que en Argentina lleva décadas, y 15 años de presentaciones sucesivas de un proyecto de ley que bajo el kirchnerismo, con mayoría automática, nunca se aprobó; bajo el macrismo se puso “en debate” para después terminar con el rechazo del Senado y bajo el gobierno actual, que asumió diciendo que enviaría un proyecto de ley alternativo, se cajoneó de nuevo, ahora con excusas más podernas, como que legalizar el aborto “estresa” al sistema de salud.

En un país donde hay 70mil internaciones por año por abortos mal hechos, decir que legalizar el aborto estresaría al sistema de salud, es una barbaridad. ¿Cuántas camas se podrían destinar a las personas con COVID?

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El proyecto de la Campaña está a punto de perder estado parlamentario. Y la negativa del gobierno y de la oposición mayoritaria a conceder este derecho, que la marea verde ya ganó en las calles, tiene consecuencias: es la avanzada de los sectores oscurantistas, su mayor injerencia en el Estado, y son las mujeres presas en Formosa, las mujeres que siguen muriendo por abortos clandestinos en todo el país, las niñas (no madres) obligadas a parir como en Tucumán (Manzur), Chaco (Capitanich), en Jujuy (Morales).

Diez jóvenes que se convierten en “madres” por cada hora que pasa. El 70% de esos embarazos no son intencionales: son producto de falta de información, de imposibilidad de acceder al sistema de salud, o producto de violaciones. Una situación que en medio de la pandemia y el aislamiento obligatorio, tiende a aumentar, no a decrecer.

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Como decía en estos días Myriam Bregman, el problema no es que el aborto legal estrese al sistema de salud. El problema es que el derecho al aborto, estresa a las cúpulas de las iglesias; a los partidos mayoritarios, donde abundan los ‘celestes’ y a los gobernadores que en sus provincias impiden hasta el acceso a la interrupción legal, que contempla el Código Penal desde hace cien años.

Las promesas no salvan vidas. El derecho a decidir sobre el propio cuerpo, así como a ejercer plenamente la maternidad, son derechos totalmente vulnerados para las mujeres. Lo vemos también en la brutalidad del discurso represivo del gobierno contra las familias de Guernica. Nuestro feminismo está con esas mujeres, y apuesta a fortalecer esa alianza, la alianza más poderosa de todas, para conquistar nuestros derechos.







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