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Desayunando una cena en Frankfurt y el “rescate” de inmigrantes

La trastienda de las negociaciones entre los acreedores europeos y Grecia, y cómo Frankfurt, Londres y New York se rasgan las vestiduras por los inmigrantes.

Guillermo Iturbide

Ediciones IPS-CEIP

Domingo 19 de abril de 2015 | 13:30

Desayunándose una cena

“Frankfurt Dinner Group”, algo así como “Grupo de la Cena de Frankfurt”. ¿Una banda de rock? No, es el nombre del grupo que continúa en secreto las negociaciones entre los acreedores y el gobierno griego. Es muy plausible que entre los comensales haya un confidente del diario de las finanzas de esa ciudad, el Frankfurter Allegmeine Zeitung, que informa hoy de su existencia en uno de sus principales artículos, “Las negociaciones ocultas con Grecia”.

“En la última semana, las negociaciones fueron directamente al punto. Primero, los griegos amenazaron con dejar de pagar las próximas cuotas al FMI. Entonces circularon en Frankfurt y Berlín las perspectivas de una salida de Grecia del euro. Y en Washington, los ministros de finanzas alemán y griego se enfrentaron casi en un duelo público durante una charla en un think tank (…) y a pesar de eso, ¡todavía se hablan! Aunque lo hacen en un nuevo formato. Se llama, curiosamente, “Frankfurt Dinner Group”. En Frankfurt, sede del Banco Central Europeo, se hizo la primera reunión hace cuatro semanas, una cena, que comenzó poco antes de la medianoche. En la mesa estaban sentados colaboradores de alto nivel del presidente del BCE Mario Draghi, del presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker, de la jefa del FMI Christine Lagarde, y del primer ministro griego, Alexis Tsipras. La reunión fue el resultado de la Mini-Cumbre Bruselas de Jefes de Estado de mediados de marzo. Debía llegar a un nuevo nivel de acercamiento entre los dirigentes políticos y los funcionarios técnicos, para proseguir el proceso de negociación antes de que pase a un nivel superior o inferior. Un amortiguador para absorber los choques”.

“(…) Todavía hay desacuerdo en cuatro áreas, a saber, las reformas laborales, el sistema de bienestar, un aumento en el IVA y el nivel de superávit presupuestario, las famosas reformas estructurales. Sin embargo, Tsipras escribió que su gobierno estaba trabajando duro para "encontrar un compromiso honorable con nuestros socios", que respete tanto el mandato electoral del gobierno, así como el marco operativo de la zona euro. Una señal de compromiso, preparada en el "Frankfurt Dinner Group". La táctica griega de hacer públicos algunos de los aspectos más brutales de las exigencias de la Troika para desde allí negociar en mejores condiciones los términos del ajuste sobre el país heleno, parece que ha llevado a una búsqueda de un ámbito más técnico y reservado, más lejos del escrutinio público de las negociaciones.

También tiene un lugar destacado en el diario de Frankfurt las reacciones sobre el hundimiento durante la semana en el mar Mediterráneo de una barca con cientos de asilados que intentaban llegar a Europa desde las costas del norte de África, cerca de la isla italiana de Lampedusa.

“Pero no es cínica tener en cuenta que una gran europea de rescate frente a la costa de África no elimina las causas de la estampida a menudo mortal. Las causas están en África y en otros lugares críticos. Por supuesto que esto no le quita a Europa su responsabilidad, por razones históricas, por su propia demanda y por su política concreta - una política económica y de seguridad que hace falta revisar. Habría que pensar en cómo recibir solicitudes antes de que se llegue a Europa. Sin embargo, las propuestas de alojar a los refugiados en suelo africano están condenadas al fracaso, porque la palabra "campo" parece estar prohibida para los políticos alemanes.”

La palabra “campo” a la que se refiere la nota, remite en su idioma original (Lager) a los campos de concentración…

La hipocresía que se desprende de este comentario es desarrollada alegremente también en las páginas editoriales de The New York Times:

“El Programa de rescate marino Mare Nostrum de Italia, creado después de que más de 350 personas se ahogaron cerca de Lampedusa en octubre de 2013, rescató a 130.000 personas el año pasado. Pero el programa era demasiado costoso como para que Italia lo continuara y fue reemplazado en enero por el programa de la Patrulla Fronteriza Europea Triton de mucho menor presupuesto: solo un tercio del de Mare Nostrum, y opera solo dentro de las 30 millas náuticas de las costas europeas. Afortunadamente, la guardia costera italiana y de la marina han intervenido y continúan patrullando las aguas cerca de Libia, pero no pueden manejar la afluencia actual sin más ayuda. Un número sorprendente de 8.480 migrantes fueron rescatados la semana pasada”.

Lo que desde Frankfurt y New York llaman “rescate” es otra forma de condena: los “rescatados” son devueltos a sus países de origen. Con lo cual el espiral se continúa indefinidamente, porque nadie arriesga de tal forma su vida si su situación en su propio país no es intolerable, y probablemente vuelvan a intentarlo. Esta escalada de refugiados se da en los países magrebíes donde Europa y EE.UU han estado interviniendo directamente en los últimos años, con el trasfondo de la caída de los viejos regímenes y la imposición de nuevos gobiernos rápidamente alineados con el imperialismo. Claramente el mayor factor de inestabilidad de la región son quienes más se rasgan las vestiduras.

Mientras tanto, The Guardian/The Observer de hoy da cuenta del racismo virulento que se expande en los medios de comunicación de Gran Bretaña, donde una periodista muy popular de extrema derecha que escribe en el diario The Sun, de gran tirada, Katie Hopkins, dos días antes del hundimiento de la barca en el Mediterráneo, escribió que: "Estos migrantes son como las cucarachas. Se pueden parecer un poco a la Etiopía de Bob Geldof alrededor del año 1984 pero están hechos de tal manera que pueden sobrevivir a una bomba nuclear" y continuó planteando que la mejor manera de solucionar el problema de los refugiados en fusilándolos en el mar… Al día siguiente, “suavizó” un poquito su posición y planteó que mejor habría que "quemar todos los barcos que hay en el norte de África".

Nuevamente, para el lector no avisado, hay que aclarar que, más allá de Zoe Williams, la autora en particular del artículo, The Guardian es un vocero oficioso del Partido Laborista, que tiene como uno de sus principales ejes de campaña para las próximas elecciones del 7 de mayo la restricción a la inmigración, haciéndose eco del crecimiento del partido derechista UKIP, como parte de la vieja táctica socialdemócrata de “robarle las banderas a la derecha”.

“Por controles a la inmigración, por eso voto al laborismo el 7 de mayo”.







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