Juventud

NUESTRA EDUCACIÓN VALE MÁS QUE SUS GANANCIAS

Deserción escolar: las aulas no se vacían solas

Transporte, fotocopias, comida, apuntes, alquileres. Sin contar las largas horas de trabajo. La deserción tiene responsables claros. ¿Qué propone la Izquierda?

Santiago Lucas D’Ambrosio

Estudiante del I.E.S N1 "Dra. Alicia Moreau de Justo"

Viernes 23 de junio de 2017 | Edición del día

Las y los estudiantes junto los trabajadores de la educación hicimos sonar en las calles el grito de “¡Fuentealba, presente!” durante este año, y hace pocos días los guardapolvos volvieron a transitar las calles frente a las paritarias de hambre que quiere imponer la gobernadora bonaerense Maria Eugenia Vidal. En una aparición pública en Mar del Plata, las y los docentes no callaron sus voces ante su cinismo.

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El presupuesto de educación porteña que se votó para el 2017, es el más bajo de la historia. Votado por los legisladores de todos los bloques políticos, donde sólo Patricio del Corro del PTS-FIT se negó a votar un presupuesto que va a favor de mantener las ganancias de los capitalistas. Son 4.200 millones de pesos los que se dedican a la educación católica y privada, en detrimento de la educación pública. Cada vez la matrícula de estudiantes recibidos en la escuela pública es mucho menor: en niveles como los terciarios solo el 23% se recibe de una institución del Estado. En el caso de las y los estudiantes universitarios, tan sólo 1 de cada 4 estudiantes logra recibirse, porque se vuelve imposible sostener el estudio con trabajos tan precarios que le queman la cabeza a los pibes, y que llevan muchas horas de su tiempo para poder estudiar y disfrutar.

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La mayoría de los estudiantes deben trabajar en call centers, escuelas privadas bajo los convenios de los trabajadores de comercio, tercerizados, de cadetes, en un sinfín de rubros que ya desde jóvenes les alecciona que sus cuerpos y su estabilidad de vida se verán en peligro. Un estudio del Instituto Nacional de Formación Docente del 2010, marca que un 71% de los estudiantes trabajan, y un porcentaje muy pequeño es en “blanco”. Cristina Fernández de Kirchner dijo ayer en su discurso en el Club Arsenal que “Macri nos desorganizó la vida”. Es muy cierto, sí; ¿pero cuántos millones de jóvenes vienen hace años yendo de un trabajo a otro, con el temor de no tener nunca un trabajo estable? Los estudiantes se organizan sobre el pucho todo el tiempo, porque el trabajo precario y basura viene siendo una mochila más de la juventud. Nunca fue un sueño posible de esta generación la casa propia ni poder recibirse “en tiempo y forma”, y para muchos, ni siquiera poder ingresar a la educación pública.

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Los que con Daniel Filmus fueron parte de crear la Ley de Educación Superior del menemismo como ingrediente privatizador de la educación pública, no puede ser una solución a los problemas del movimiento estudiantil. Tampoco lo puede ser quien ha dicho que las y los docentes son “unos vagos” que “trabajan 4 horas y tienen 3 meses de vacaciones”, porque ellos son los que todos los días se plantan frente al aula en las peores condiciones para formar a las futuras generaciones. Ellos, no pueden ser una opción.

Las agrupaciones de En Clave Roja y 9 de Abril, referenciadas en el Frente de Izquierda, acompañan las propuestas de Myriam Bregman y Nicolas del Caño, por la reducción de la jornada laboral, repartiendo las horas entre ocupados y desocupados, ganando lo mismo que la canasta familiar. De esta manera, los más jóvenes podrán tener sus recursos y su tiempo para estudiar. Por supuesto, algo que no entra dentro del “presupuesto educativo” son todas esas fotocopias que se necesitan para las materias, aquél café caliente que se necesita entre el laburo y el estudio, el alquiler que muchos deben pagarse para estar aunque sea un poco más cerca de donde estudian.

Por eso es importante que las fotocopiadoras y los comedores estudiantiles sean una responsabilidad del Estado, para brindar becas y apuntes gratuitos, para que nadie abandone y todos puedan estudiar. Con trabajadores no docentes y con control estudiantil, para terminar con las ganancias de los privados que hacen negocios con nuestra educación. Todas las y los estudiantes deben tener garantizado becas integrales de estudio equivalentes a media canasta familiar, como proponen los referentes de la izquierda en todo el país.

Cambiemos no sólo quiere hacer caer sobre la juventud el ajuste, sino que también usa la educación como un espacio para hacer ideología de su clase (“parasitaria”, como bien ha dicho Nicolás del Caño, candidato a diputado por la provincia de Buenos Aires). Myriam Bregman, referente del Frente de Izquierda y candidata a legisladora porteña por el PTS y Pan y Rosas, por su parte dijo que “quieren educar a los niños en la sumisión, no lo podemos aceptar”. ¿Cómo no va a servir luchar? El movimiento estudiantil, el movimiento de mujeres, y la clase obrera viene mostrando su oposición en las calles, debemos hacer de la tierra un paraíso. Si se lucha por otra educación, es hacia la conquista de otra sociedad.







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