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Dilma entrega a Alemania recursos naturales estratégicos

Durante la semana los diarios nacionales y extranjeros se vienen ocupando del supuestamente inusitado viaje a Brasil de la Canciller alemana Ángela Merkel, en visita oficial al gobierno de Dilma Rousseff. La visita de Merkel marca el inicio de relaciones estratégicas de la burguesía alemana. No hay nada de inusitado, se trata de un claro interés estratégico.

André Augusto

Natal | @AcierAndy

Sábado 22 de agosto de 2015 | Edición del día

Durante la semana los diarios nacionales y extranjeros se vienen ocupando del supuestamente inusitado viaje a Brasil de la Canciller alemana Ángela Merkel, en visita oficial al gobierno de Dilma Rousseff. Más que una especulación sobre el apoyo del gobierno alemán a la estabilidad política del país, hay que seguir la línea del Financial Times y del New York Times quienes declararon que Dilma “es una presidenta re-electa legitimada por las urnas”. La visita de Merkel marca el inicio de relaciones estratégicas de la burguesía alemana. No hay nada de inusitado, se trata de un claro interés estratégico.

Ni bien se aprobaba el tercer paquete de ajuste griego en el Bundestag (parlamento) alemán, que significa el agresivo ingreso del imperialismo alemán al país heleno, Merkel llegó a Brasil con una comitiva oficial de ministros y secretarios de Estado para aprovechar los negocios que el Partido de los Trabajadores (PT) ofrece, en el contexto de la creciente apertura del país a los capitales extranjeros.

Recientemente Obama había aprovechado la desfavorable situación económica de América Latina y el debilitamiento del Mercosur para ensayar la posibilidad de una “nueva era” de acuerdos comerciales con Brasil. Pero la reaproximación implicó más una señal que un acuerdo específico. La situación con Alemania es diferente ya que serán sellados entre 12 y 15 acuerdos en áreas de ciencia, tecnología y medio ambiente.

Acuerdos de extracción

La presidenta Dilma Rousseff y la Canciller Ángela Merkel firmarán un acuerdo que prevé la promoción de investigaciones conjuntas y el desarrollo e implementación de tecnologías sustentables para el suministro de “tierras raras”. Las “tierras raras” son un conjunto de 17 elementos químicos metálicos usados como materia prima estratégicas en la industria de alta tecnología, como la producción de smartphones, superconductores, catalizadores, paneles solares y superimanes.

Se estima que cerca del 97% de estos elementos son producidos en China, la mayor exportadora del mundo. Debido a la disminución en la exportación de estos insumos por parte del país asiático, otros países comenzaron a dedicarse a la mineración y extracción de ellos. Según estimaciones de la agencia de Servicios Geológicos Norteamericano (USGS), se plantea que las reservas brasileras pueden alcanzar 3,5 billones de toneladas de “tierras raras”. Sobre la base de los datos publicados por el geólogo Miguel Martins de Souza, la USGS calculó también que la reserva de 2,9 billones de toneladas de “tierras raras” en la mina de los Seis Lagos, en la Amazonia, podría contener 43,5 millones de toneladas de metal. No por azar parte de los acuerdos con Alemania se refieren a la “preservación amazónica”, amenazada por los Estados Unidos. En Araxá, Minas Gerais, en una mina explotada por la empresa Vale, se encontraría el segundo mayor depósito brasilero: la estimación dada por el documento es de 450 millones de toneladas de “tierras raras” y unos 8,1 millones de metal contenido en esa mina.

Alemania pretende establecer una asociación con Brasil en este sector. El acuerdo permitiría en el futuro identificar oportunidades de inversión en la exploración de nuevos yacimientos minerales - aunque el objetivo inicial se enfoque en la investigación. Alemania tiene acuerdos por un valor de 60 millones de euros con un grupo selecto de países como Kazakhstan y Mongolia en la búsqueda de alternativas para proveer de materias primas estratégicas. Estos movimientos se calculan en un valor de US$ 8 billones en exportaciones globales para el 2018, el doble a lo verificado en 2012.

El interés del gobierno alemán es apropiarse de las ventajas económicas que generan estos materiales. Garantizando una porción del mercado mundial de este tipo de compuestos químicos, ya que China no logra suplir la demanda mundial de “tierras raras”, de 200 mil toneladas al año. La OMC vetó las tarifas que Pekín quería imponer a estas exportaciones para dificultar la competencia.
Además Alemania busca garantizar que la inversión en investigación en Brasil se ligue a la provisión de petróleo brasilero a precios bajos, disminuyendo la dependencia alemana con el petróleo ruso, una debilidad estratégica que desgasta la política de Merkel contra la influencia de Putin en Europa.

Asociación militar con Berlín

Por otro lado, Brasil tiene interés en establecer una mayor cooperación con Alemania en el mantenimiento de sus equipos militares. El asunto fue discutido por los Ministros de Defensa brasilero, Jacques Wagner y el vice ministro de Defensa alemán, Ralf Brauksiepe, quien integra la delegación que acompaña a la Canciller.

Según las fuentes, Wagner propuso facilitar la participación alemana en el mantenimiento de equipos de las Fuerzas Armadas, especialmente submarinos y blindados. Los dos coincidieron en trabajar a favor de una mayor cooperación en “misiones de paz promovidas por la Organización de Naciones Unidas (ONU)” y de continuar el trabajo conjunto en áreas de defensa cibernética, después de haber sido ambos gobiernos espiados por la Agencia de Seguridad norteamericana. Al finalizar las reuniones, se comprometieron a estrechar relaciones entre sus Fuerzas Armadas, mediante “programas de educación y capacitación militar” y a un mayor intercambio entre las escuelas de formación.

La avidez petista por la entrega

La Canciller alemana no se irá de Brasil con las manos vacías. El gobierno de Dilma facilitará la entrega de recursos naturales estratégicos del país al imperialismo alemán. A cambio de estos servicios “autónomos y de integración” el PT espera el apoyo internacional por la “gobernabilidad”, en medio de los escándalos de corrupción de Petrobrás, manifestaciones contra el gobierno y previsiones de contracción económica del PIB de 2% para este año. Incluso si el costo para lograrlo sea participar de “misiones humanitarias” en países como Ucrania, cuyo pueblo se encuentra entre el fuego cruzado de la OTAN y de Rusia.

La dificultad del PT parece reducirse a qué señor arrodillarse mejor: si a los Estados Unidos, a China o a Alemania. O a los tres al mismo tiempo.







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