Bolivia

TRIBUNA ABIERTA: PERÚ

Docentes llevan más de 34 días de huelga

El 26 de octubre se inició la huelga indefinida de docentes universitarios, por salario, presupuesto y autonomía. Es acatada por más de 12 mil docentes quienes se desempeñan en 32 universidades de todo el país.

Julio Blanco

Dirigente de la Corriente Socialista de las y los Trabajadores de Perú

Viernes 2 de diciembre de 2016 | 19:02

Han pasado más de 34 días y al gobierno neoliberal de Pedro Pablo Kuczynski no parece interesarle lograr una solución a este problema que no solo afecta a los docentes sino a miles de estudiantes.

La huelga fue convocada por la Federación Nacional de Docentes Universitarios del Perú (FENDUP), que preside el arquitecto Jaime Juárez Angulo quien a su vez encabeza el Comité Nacional de Lucha que es la instancia nacional encargada de centralizar esta medida de fuerza.

Las demandas

Una de las principales demandas es que se cumpla con la homologación salarial, lo cual significaría igualar el sueldo de los docentes al de los magistrados del poder judicial. Este incremento salarial está contemplado en la nueva ley universitaria 30220, sin embargo no se materializa debido a las políticas de ajuste que viene implementando este gobierno y que se expresan en la reducción del gasto corriente.

Los docentes universitarios, así como los profesores de la educación básica que laboran en los niveles de inicial, primaria y secundaria, padecen salarios que están muy por debajo de su alta responsabilidad social. Los profesores de educación básica, por ejemplo, perciben un salario que oscila entre 400 dólares mensuales al igual que un docente universitario de categoría auxiliar, mientras un docente universitario de categoría asociado (con más de 10 años de servicio en la universidad, de mayor grado académico y dedicado a tiempo completo a su labor) percibe un salario que bordea los 800 dólares mensuales, por último un docente universitario de categoría principal (la más alta y que le demanda no solo mas años de servicio, sino el grado de doctor) gana un promedio de 1,200 dólares mensuales. Los profesores contratados perciben salarios que no superan los 300 dólares al mes.

Estos salarios contrastan con los sueldos de los policías, quienes debiendo estudiar solo un año, empiezan a trabajar ganando 1,300 dólares mensuales, muy aparte de los ingresos que obtienen por brindar sus “servicios” a empresas privadas como las grandes mineras quienes les pagan por reprimir al movimiento social (forma de mercenarización avalada por ley).

Otra de las demandas de los docentes es la derogatoria del artículo 84 de la ley universitaria 30220, que promueve el cese inmediato en sus funciones a aquellos docentes que tengan más de 70 años. Este artículo, amparado en burdos y medievales criterios biologistas, genera discriminación etaria y promueve una mayor precariedad laboral, ya que los puestos de los docentes mayores de 70 años serán cubiertos por profesores contratados que ganaran incluso menos de 300 dólares mensuales.

Hacen parte también del pliego de reclamos de la defensa de la autonomía universitaria y por tanto la derogatoria de la superintendencia nacional de educación universitaria SUNEDU, órgano creado por la nueva ley universitaria, que condiciona el funcionamiento académico y administrativo de las universidades a la orientación política e ideológica del estado. También plantean el incremento del presupuesto público para las universidades vía recursos ordinarios, la defensa de la gratuidad de la enseñanza, el nombramiento de los docentes contratados, la eliminación de modalidades lesivas como el CAS (Contrato Administrativo de Servicios) y locación de servicios y, por último, piden la revisión de la ley universitaria 30220 que se aprobó en el gobierno de Ollanta Humala sin contar con la participación de los docentes, los estudiantes y los trabajadores administrativos.

La respuesta del Gobierno

Hace poco se aprobó el presupuesto público 2017, en el cual no se incorporaron las demandas de los docentes, al menos no como ellos lo hubieran querido. El gobierno se da el “lujo” de hacer eso porque es consciente que sobre este estamento pesa un alto grado de estigmatización social que fue llevada a su extremo por el ex congresista Daniel Mora quien fue el promotor de la elaboración, aprobación e implementación de la actual ley universitaria.

Daniel Mora, el actual Ministro de Educación Jaime Saavedra y los medios de comunicación a su servicio, les achacan a los docentes universitarios ser los responsables de la crisis de calidad académica que viven las universidades públicas en el Perú. Sin embargo, olvidan antojadizamente que como en muchos otros países de América Latina se dio un proceso de masificación del acceso a las universidades públicas, el cual no estuvo acompañado de una reforma fiscal que se sostenga en los impuestos a los grandes capitales, sino todo lo contrario, con el pago de la deuda externa y la descapitalización vía beneficios tributarios al gran capital que Fujimori acentuó, los servicios públicos como la educación superior terminaron abandonados a su suerte.

Por eso hoy la implementación de infraestructura o las innovaciones tecnológicas (si es que se les puede llamar así) que se hacen en las universidades públicas corren a cuenta del canon minero, de los pagos que hacen los estudiantes a través de las tasas educativas o de la capacidad empresarial de las mismas universidades para captar recursos a través de sus centros de producción. En la actualidad la prioridad para las autoridades universitarias ya no es la promoción de la ciencia o del conocimiento, sino más bien la búsqueda de recursos directamente recaudados, eso conllevó también a que el espíritu de lucro se convierta en la principal motivación, lo cual ha dado pie a la corrupción generalizada.

Las perspectivas de la lucha

Si bien la larga lucha que vienen llevando a cabo los docentes ha servido para fortalecer al sector más de izquierda debilitando y aislando por ende a los pro gobiernistas y moristas encabezados por Mendivure, la estigmatización de los docentes sumada a la carencia de una política de la FENDUP hacia el estamento estudiantil, ha provocado también que muchos estudiantes, al desconocer las principales motivaciones de la lucha docente, terminen haciéndole el juego al gobierno al exigir el fin de la huelga y el inicio de las labores académicas. Lo mismo ocurre a nivel de la sociedad ya que muchos gremios de trabajadores se quedan con la versión del gobierno y de Mora sobre la crisis universitaria y eso porque la FENDUP no ha tenido durante lo que va de su lucha iniciativas para vincularse al movimiento obrero y a los movimientos sociales que también están en pie de lucha.

Para comprometer a los estudiantes urge crear un espacio de coordinación permanente entre docentes y estudiantes que se exprese en cada universidad del país a través de asambleas donde se tomen las decisiones y se definan las responsabilidades. Así mismo, es necesario incorporar demandas que sean sentidas por este sector como por ejemplo la lucha contra la eliminación del bachillerato automático, o la necesidad que se establezca que la única entidad encargada de financiar las universidades públicas es el estado y no los estudiantes a través de las tasas educativas o el endeudamiento bancario, así como dejar en claro que los docentes no están por el retorno de instancias corporativas y corruptas como la ANR (Asamblea Nacional de Rectores), sino más bien que la autonomía implica que todos los miembros de la comunidad universitaria elijan cada cierto tiempo no solo a sus rectores y decanos sino a quienes conformaran una instancia superior con revocabilidad de cargos donde no solo estarán los docentes sino también los estudiantes. Esta instancia superior, que en la práctica reemplazaría a la SUNEDU (Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria) y por tanto la intervención directa del Estado, solo hará las veces de espacio centralizador para coordinar iniciativas interuniversitarias, mas no impondrá criterios ideológicos, académicos ni administrativos. Estas iniciativas sumadas a otras que seguramente surgirán en el camino, creemos que pueden contribuir a dinamizar esta lucha.







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