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CÓRDOBA / EPEC

EPEC: basta de dejar la vida en un puesto de trabajo

Un empleado de la Empresa Provincial de Energía de Córdoba, falleció este domingo al recibir una descarga eléctrica cuando realizaba tareas de mantenimiento en una subestación.

Vanesa Bárcena

Delegada sector Almacenes EPEC

Lunes 21 de enero | 15:49

Estoy sentada ya de madrugada, no dejo de pensar en mi compañero Fabián Miranda, de 25 años, que murió esta mañana trabajando. Es inevitable recordar a los compañeros que han fallecido en los mal llamados “accidentes” en los 15 años que llevo trabajando en Epec. Siempre tratan de buscar culpables entre nosotros, si cumplíamos o no con las medidas de seguridad, pero en sus exhaustivos análisis no entra la escasez de personal en relación al crecimiento poblacional de la ciudad. Los que quedamos seguimos trabajando como podemos, porque “para eso nos pagan”, dicen. Otras frases habituales son “el trabajo que no hacemos, Epec se lo da a una empresa privada” y “a Epec se la defiende trabajando”. Con esa presión encima, cada uno va haciendo su mejor esfuerzo y bancándosela. Si detonamos porque no aguantamos, te dicen “hacé lo que puedas, pero trabajá”, “hay que defender el sector” (¿y quién nos defiende a nosotros?), “hay que resistir” (curiosa forma de resistir trabajando).

Como verán, para todo nos tienen una respuesta y recae sobre nuestros cuerpos y nuestras mentes; en nuestra vida, que repercute en la de nuestras familias, porque todo esto se nos va transformando en enfermedades, muchas no reconocidas como laborales, o en “accidentes”. Un compañero de turno me decía el otro día: “esto no es vida, trabajamos 12 horas, en turnos rotativos hasta el regreso del compañero que está enfermo, en lo poco que me queda de tiempo no puedo estudiar o comprometerme hacer otras cosas”.

Hace poco, en el complejo de Almacenes de Epec, donde yo trabajo, hicimos una asamblea porque la empresa sacó a todos los tercerizados que manejan grúas y eso aumenta la posibilidad de accidentes. Recordábamos a un viejo compañero que falleció aplastado por una bobina de cable mientras manejaba la grúa, porque estaba haciendo esa tarea solo. Al terminar la asamblea, un compañero sufrió una fractura expuesta en un pie por una grúa. Otro “accidente”.

Se me vienen a la cabeza muchos otros casos, pero la angustia y el dolor que nos producen estas injusticias son siempre los mismos. Nosotros sabemos que estas muertes son evitables, la empresa y el Gobierno provincial son responsables por reducir costos: menos personal las mismas tareas. El año pasado lo demostraron de sobra. “¿No quieren entregar el convenio? Les tercerizamos las tareas con personal precarizado que ganen menos de la mitad de lo que ganan ustedes y con nuestros medios de comunicación le ponemos la sociedad en contra”.

Digo, tanto que quieren reducir costos... que le reduzcan el costo de la tarifa a los vecinos de Córdoba. Si no observemos cómo resiste cada compañero y compañera en su puesto de trabajo, sin poder desenchufarse de esta situación de la que nadie habla. Tenemos un sentido de pertenencia fuerte por nuestra historia de lucha, pero hasta esto es manipulado, al punto que a nadie se le ocurre hacerle juicio a Epec. La empresa siempre estuvo conducida por parásitos de los gobiernos de turno y estos siempre han respondido a los intereses de los empresarios amigos, sus ganancias son plata sucia de la vida explotada y oprimida de cada trabajador y trabajadora.

Tienen de aliados a las conducciones de los sindicatos; en mis 15 años de trabajo la conducción de Luz y Fuerza jamás llamó a un paro por el fallecimiento de un compañero, naturalizando así los accidentes. “La vida por Epec”, nos dicen. El paro es el método histórico que los trabajadores tenemos para exigir, reclamar, repudiar un hecho injusto y es la forma de afectar directamente las ganancias a los patrones. Si nosotros no trabajamos, ¿de dónde van a sacar la plata? La vida de nuestro compañero vale más que sus ganancias y no nos la pueden devolver, pero si nos organizamos, podemos evitar que le suceda a alguien más, como lo hicieron los trabajadores de Zanon.

Hay responsables, sabemos que los verdaderos patrones de esta empresa son el Gobierno y los empresarios, sabemos que no les importa la vida de quienes trabajamos, ni la de los usuarios, cuyas facturas aumentaron el doble que la inflación en 2018. Sus lamentos no los queremos.

Les quiero decir especialmente a mis compañeros y compañeras, a todo aquel trabajador y trabajadora que lea esta nota, que ya no podemos dejar la vida en ningún puesto de trabajo, tenemos que ver la forma de organizarnos para cuidarnos, para apoyarnos, para luchar. Empecemos saltando la tranquera del corporativismo que nos adoctrinó por siglos para empezar a vernos entre nosotros como clase trabajadora, sea de Epec, tercerizado, inmigrante o en negro, hagamos la unidad y luchemos juntos para conquistar las condiciones de vida que todos merecemos y continuar escribiendo la historia abierta de Luz y Fuerza que pelea junto al pueblo que se libera, con las mujeres y la juventud de este lado, del lado de la clase trabajadora.

Con mi mayor respeto, dedicado a la familia, amistades y compañeros de Fabián Miranda.







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