Medios de comunicación

MEDIOS

Ébola: la desinformación también mata

Ignacio Incardona

@PanoramaNegro

Viernes 31 de octubre de 2014 | Edición del día

“¿Estás seguro que no tenés ébola, no?” La pregunta fue casi unánime. De todas las personas con las que me reencontré desde mí vuelta de África tras un viaje de ocho meses por el continente olvidado, cerca del 99% cayeron en la tentación del inconsciente. Un poco en serio un poco broma, pero todos preguntaron.

¿Cómo no preguntar eso? Asociaron automáticamente África con ébola. Una cosa los llevaba a la otra. Era entendible.

Esto es una clara muestra de los efectos que puede llegar a generar el bombardeo mediático irresponsable de estos temas sensibles a través de los canales tradicionales -que rápidamente se propagan por los alternativos-, generando una psicosis colectiva que no hace más que producir estigmatizaciones y muertes.

La desinformación y la mala información también matan. En África, para dar sólo un ejemplo de la desmesura massmediática, hay 54 países (sin contar los dos países aún no reconocidos, la República Árabe Saharaui y Somalilandia), y este nuevo brote de este virus altamente letal, sólo se dio en tres países (de los más pequeños incluso) y en otros tres hubo réplicas menores.

¿Cómo explicarles a todos mis interlocutores que no pasé ni cerca de Liberia, Sierra Leona y Guinea (los más afectados), ni por Nigeria, Malí y Senegal (donde la situación está controlada o los brotes son muy acotados)? En el diario leían “brote en África” y los miles de muertos, y luego escuchaban en la TV y en la radio la réplica de esa información, que se diseminó como la pólvora en Facebook y Twitter.

Todo lo que llega de África es igual de irresponsable, ninguneado, menospreciado, se pone dentro de una bolsa decenas de historias, culturas y naciones. Esto no hace más que alentar los prejuicios y generar estigmatizaciones peligrosas. Por citar sólo uno de los ejemplos de esto –lo que reprodujeron esos mismos medios, en parte culpables del caso, vaya paradoja- en el aeropuerto de Madrid, unos días atrás, un hombre de raza negra, de nacionalidad nigeriana, murió luego de esperar casi una hora a que llegara un especialista en enfermedades infecto-contagiosas; sufrió una descompensación y se desmayó, y nadie se atrevió a tocarlo temiendo contagiarse ébola. Apenas unos días antes, la OMS había declarado a Nigeria “territorio libre de ébola” ya que los casos registrados se controlaron y no se reportaron nuevos infectados. Al nigeriano le explotaron varias cápsulas de cocaína que llevaba en su estómago como “mula”/víctima de las grandes redes del narcotráfico internacional.

Y esto es sólo la punta del iceberg. La estigmatización circula por la cotidianeidad casi imperceptible para los que no la sufren, pero es altamente dañina para sus víctimas. Obviamente esto no lo reflejan los medios que llamamos tradicionales.

Quizá se pueda percibir en las redes sociales, donde los negros seguramente pasarán a ser el blanco de ese influenciado, moldeado y malicioso quedirán.
Otra dato significativo -que habla a las claras de la perversidad del sistema capitalista mundial-, es que el ébola se descubrió en 1976, cuando se produjo el primer brote en Sudán y en la República Democrática del Congo (el nombre ébola proviene del nombre de un río que pasa cerca de donde supuestamente se originó el virus que es transmitido al ser humano por animales salvajes y se propaga en las poblaciones humanas por transmisión de persona a persona a través de fluidos). Desde aquel entonces hasta el 2012 han muerto 1590 personas en distintos brotes, todos en aldeas remotas del África occidental y central. Con este nuevo brote (empezó en diciembre del año pasado en Guinea), los muertos ascienden a cerca de 5 mil.

La humanidad tuvo 38 años para desarrollar una vacuna, y de hecho lo hizo, ¿pero qué pasó? Esta vacuna, con 100% de efectividad en los monos, no era un producto rentable. Las grandes farmacéuticas y laboratorios del mundo no iban a invertir en algo que ninguno de los afectados iba a poder pagar. Economía de mercado básica –y perversa-. Pero ahora, que el virus saltó de continente y ya escaló en España y EE.UU., el producto sí es potencialmente rentable, por lo que varias empresas se disputan el negocio.

“Nunca ha habido un gran mercado para las vacunas del ébola. ¿Entonces, qué iban a hacer las farmacéuticas? A veces se necesita una crisis para que la gente diga: ‘tenemos que hacer algo aquí’”, dijo con una sinceridad brutal al New York Times, Thomas Geisbert, experto en esta enfermedad y parte del equipo que desarrolló la vacuna que funcionó tan bien en monos.

Mientras estuvo limitado a África, el virus no importó. Mataba a ciudadanos de segunda que no podían pagar para curarse, ahora que amenaza a ciudadanos de primera con poder adquisitivo, seguramente en pocas semanas tengamos la vacuna, que será un “boom” de ventas; gracias en parte también a los medios, que se encargaron, informando inexacta e irresponsablemente, de generar esa psicosis colectiva de las que les hablé. El círculo cierra perfecto, así todo funciona.

Leé el blog Próxima Rotonda







Temas relacionados

Ébola   /    África   /    Medios de comunicación   /    Salud   /    Sociedad

Comentarios

DEJAR COMENTARIO