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Ebola: pánico en EEUU por segundo caso nativo

Jueves 16 de octubre de 2014 | Edición del día

La enfermera Amber Vinson se baja de una ambulancia en el hospital universitario Emory en Atlanta, 15 octubre, 2014. Foto: REUTERS/Jerry Jordan

Con el segundo caso de ébola contraído en suelo estadounidense el miedo se apodera de la población y cambia la agenda política de la Casa Blanca. Fuertes críticas al CDC, mientras las presiones de la derecha republicana aumentan para cerrar las fronteras.

El miércoles se diagnosticó el segundo caso de ébola contraído en suelo estadounidense y el jueves fue trasladado a un hospital de Atlanta. Entretanto, la noticia de que había viajado en avión con síntomas de la enfermedad aumentó el temor de una propagación del virus y generó reacciones en Washington y Wall Street.

Las acciones de aerolíneas estadounidenses cayeron y algunos legisladores pidieron el miércoles restricciones de vuelo, luego de que las autoridades informaran que la enfermera AmberVinson había tomado un vuelo de FrontierAirlines desde Cleveland, Ohio, a Dallas, Texas, con un poco de fiebre el lunes. Al día siguiente se le diagnosticó positivo por la enfermedad.

El CDC (Centro para el diagnóstico y prevención de las enfermedades) autorizó el viaje, por lo que ha sido muy criticado. Además, existen numerosas críticas a las guías de manejo de los pacientes con ébola, elaboradas por el mismo organismo.

AmberVinson es enfermera, y estuvo en el equipo al cuidado de Thomas Duncan, el primer paciente diagnosticado con ébola en EEUU. Es el tercer caso de ébola contraído fuera de África, todos ellos mujeres enfermeras.

El aumento de la preocupación de la opinión pública sobre el virus del ébola ha forzado a la Casa Blanca a cambiar a un modo de crisis y cancelar dos días de actos políticos, mientras el presidente Barack Obama se esfuerza por mostrar que tiene el control para frenar el contagio de la epidemia.

Los demócratas salpicados

Apenas tres semanas antes de unas elecciones legislativas clave, Obama afronta cada vez más presión de los críticos republicanos por su lenta respuesta, de la misma forma que empuja por una política más dura contra el Estado Islámico en Irak y Siria.
Los demócratas, que corren el riesgo de perder el control del Senado en las elecciones de noviembre, ven la posibilidad de que la crisis del ébola los salpique y pierdan popularidad.

Los índices de aprobación de Obama se sitúan en el 39 por ciento, según sondeos de Reuters-Ipsos en la primera semana de octubre.

Mientras tanto, aumentan las presiones de la derecha republicana por prohibir los vuelos de los países afectados. Los sondeos muestran que una medida así sería popular entre los estadounidenses. Todos los expertos han indicado ya que una medida como esta no sería eficaz, y además comprometería la llegada de recursos y ayuda a los países afectados. Aunque la Casa Blanca lo descarta por el momento, quizás el barómetro de las encuestas, central en la toma de decisiones del gobierno de Obama, con el tiempo termine pesando más.

Aunque el gobierno venía manejando con éxito la situación y transmitiendo una imagen de control sobre la situación del ébola, la noticia de la segunda enfermera infectada lo echó todo por tierra.

El pánico se apodera del pueblo estadounidense por una epidemia que parece una maldición. Una enfermedad que tiene su origen en las condiciones de vida de la región más rezagada del mundo, en gran medida resultado de las políticas de austeridad impuestas por las instituciones financieras internacionales.

Por la noche del miércoles, Obama dijo nuevamente a los estadounidenses que el riesgo de una propagación era muy bajo.

Fuente: Reuters







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