Internacional

ENTREVISTA

El Ébola y los riesgos a los que se expone el pueblo brasilero

Entrevista a Gilson Dantas, médico y militante de la Liga Estrategia Revolucionaria, quien nos explica por qué el sistema de salud brasilero no está preparado para enfrentar la llegada del virus al país.

Miércoles 15 de octubre de 2014 | Edición del día

Fotografía: EFE

Souleymane Bah, de 47 años, fue el primer caso sospechado de Ébola en Brasil. Llegó de la República de Guinea, en África, el 18 de septiembre y se alojó en un sitio para inmigrantes. El Ministerio de Salud informó el sábado 11 de octubre que el examen del paciente dio resultado negativo. La confirmación, sin embargo, tendrá lugar luego de un segundo examen que lo certifique.

Palavra Operária: ¿Cuál es el riesgo de una epidemia o un brote de Ébola en Brasil?

Gilson Dantas: Según el Dr. Dráuzio Varella, vocero del pensamiento médico dominante y estrella televisiva, no hay riesgos. Sin embargo, mucha gente piensa distinto. Si el virus circulara entre nosotros y por tanto pasáramos a depender del sistema de salud público en crisis, estaremos en problemas.

Hay que considerar lo siguiente: el virus hoy en día circula en avión o en barco y Brasil recibe 16 vuelos por día procedentes de aquella región del mundo y también dos barcos por semana. El pasajero sospechado de Ébola, que vino desde Guinea y llegó al interior de Paraná, pasó el 18 de septiembre por el aeropuerto sin ser controlado. Al ir al hospital el día 8 de octubre tuvo que esperar 4 horas hasta ser atendido, siendo conocido el hecho de que en Guinea hay epidemia de Ébola.

Pensémoslo en gran escala: en caso de que el virus del Ébola llegue al país, ¿cuánto tendría que esperar un paciente para ser atendido? ¿Cuántas personas podrían contaminarse si consideramos que el virus tiene 21 días de incubación? Observemos que en los aeropuertos brasileros no hay aún un sistema, como sí en otros lados, para medir ni siquiera la temperatura (el virus del Ébola produce una fiebre entre 38 y 39º) de los pasajeros que llegan desde aquellas regiones del mundo.

¿Cómo está equipado el sistema de salud público del país frente a la amenaza y cuál es el nivel de calidad nutricional y la inmunidad de la clase trabajadora brasilera para enfrentar el virus?

Gilson Dantas: En épocas de deterioro económico como el actual, una de las primeras medidas que adopta el gobierno es el recorte presupuestario en salud y educación, por más reducidos que ya se encuentren. La Organización Mundial de Salud recomienda que se aplique el 5% del PIB en salud. Brasil parte de la base de 1,6% en promedio y muchas veces no ejecuta ni la mitad de lo previsto.
Sin contar la malaria, el dengue y el Mal de Chagas, enfermedades como la tuberculosis alcanzaron el año pasado los 71 mil casos. Las unidades de salud se encuentran desbordadas (igual que el sistema de transporte, medio de transmisión del virus).

La falta de personal, de equipamiento y la precariedad salarial y del material para la atención es más que crítico. El vaciamiento es enorme. Al mismo tiempo que los planes de salud y hospitales privados amasan enormes ganancias, el gobierno recorta “costos” de la salud pública.

Y para complicar las cosas, los primeros síntomas del ébola son muy parecidos a los de la gripe: fiebre, dolor en el cuerpo, debilidad, para más adelante atacar el sistema digestivo con vómitos, diarrea y cólicos abdominales. Y durante este proceso, aparecen las hemorragias intensas. De cada dos pacientes con Ébola, uno muere. Y como ya dije, luego del contagio por fluidos corporales, el enfermo del Ébola puede pasar desapercibido por un plazo de entre 3 a 21 días que es el período de incubación. Período en el cual puede estallar la enfermedad. Una vez instalada, el plazo para saber si el paciente va a sobrevivir o no es de seis días.
No hay drogas para la cura. La sobrevivencia del paciente dependerá absolutamente del organismo de la persona y sus defensas.

Si la pregunta es cuál es el nivel de calidad de la salud, inmunidad y estado nutricional del brasilero en épocas donde la mayoría de las familias trabajadoras ganan menos de dos salarios mínimos, la precarización laboral y de los servicios es enorme y las condiciones de insalubridad ambiental y en el trabajo son deplorables. La conclusión es clara: podemos tener suerte pero, si depende de la patronal capitalista y del gobierno, Brasil puede engrosar la lista de los más de 4 mil muertos por Ébola en África, por más que las estrellas de la red Globo y del ministerio de Salud afirmen lo contrario.







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