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El FMI contra Grecia y el significado de las elecciones turcas

El torpededeo abierto del FMI a un acuerdo entre Atenas y la Unión Europea. La crisis del Partido Laborista Británico. Las disquisiciones sobre las recientes elecciones en Turquía.

Guillermo Iturbide

Ediciones IPS-CEIP

Domingo 14 de junio de 2015 | Edición del día

El Frankfurter Allgemeine Zeitung hoy trae un importante artìculo sobre "el torpededeo abierto del FMI a un acuerdo entre Atenas y la Unión Europea".

"Las negociaciones cruciales entre Grecia y sus acreedores sobre un programa de reformas están siendo eclipsadas por las grandes tensiones entre la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI) (...) En consecuencia, Atenas podría aplazar los recortes sobre las pensiones, si a cambio reduce su gasto militar en la misma cantidad. Son alrededor de 400 millones de euros. Esta fue la propuesta que el presidente Jean-Claude Juncker le presentó al primer ministro griego, Alexis Tsipras, al parecer con la aprobación de la canciller Angela Merkel y del presidente francés, François Hollande. El FMI no acepta canjes de este tipo, dijo un negociador (...) "Vamos a negociar, pero no tenemos mandato para ello", dijo. En la Comisión el sábado había gran escepticismo acerca de si aún era posible un acuerdo. Tsipras ha descartado categóricamente una reducción de los aportes del gobierno sobre las pensiones en todas las entrevistas de esta semana. Las negociaciones debían comenzar este sábado a las 17 horas en Bruselas; según esperaba desde Atenas Nikos Pappas, la mano derecha de Tsipras."

Mientras en las editoriales del New York Times de hoy se habla de todo y de nada, la mayoría de las notas de opinión de The Guardian de los últimos días tienen que ver con las disputas internas para elegir al próximo presidente del Partido Laborista, luego de la renuncia de Ed Milliband tras el fracaso partidario en las últimas elecciones del 7 de mayo. Las notas subrayan lo aburrido de la disputa, donde los principales candidatos a la sucesión señalan que uno de los principales problemas de Milliband es que era demasiado "hostil a los negocios"... mientras al mismo tiempo se anota para la carrera un diputado pertenciente al ala màs de izquierda del Labour (Jeremy Corbyn) que incluso despierta cierta simpatía en la izquierda por fuera del partido de la rosa, pero que nadie (ni él mismo) ve con serias posibilidades de triunfar.

Ante este panorama, nos queda rescatar un artículo sobre las recientes elecciones parlamentarias en Turquía: "En toda Europa y en el mundo árabe, el descontento encuentra una voz en la política identitaria, no en la izquierda tradicional. Las ambiciones de los islamistas se han frenado, mientras que las de la izquierda han revivido. Así es como ven la mayoría de los analistas los resultados de las elecciones generales de Turquía de la semana pasada. El gobernante AKP, cuyas raíces se encuentran en la tradición islámica, perdió su mayoría parlamentaria, en parte debido a la subida de HDP, un partido izquierdista kurdo secular (...) El patrón de cambio político que estamos presenciando en Turquía es visible en muchos países de todo el mundo, y no solo los de mayoría musulmana. De India a Argelia, desde Egipto hasta Sudáfrica, las organizaciones que llevaron a cabo luchas por la liberación del colonialismo, o las ideologías que decían representar la identidad de la nación libre, se han vuelto seniles o se han corrompido (...) La Turquía moderna no fue forjada por un movimiento de masas. Por el contrario, Kemal Ataturk, el motor del nacionalismo turco, impuso un proyecto de arriba hacia abajo de modernización radical. Su programa incluyó el establecimiento de la democracia, la emancipación de las mujeres, la separación del Estado y la religión, y la introducción de los códigos legales occidentales. Transformó el Estado.

Pero el kemalismo no poseía raíces sociales profundas (...) Muchos, sobre todo los pobres, han llegado a asociar al kemalismo y a las ideologías seculares con la represión, por lo que a menudo han recurrido a los partidos religiosos para expresar su descontento. Los partidos considerados "islamistas" fueron disueltos ya sea por los militares o por el tribunal constitucional - un proceso que solo ha fortalecido su apoyo. Lo que durante mucho tiempo ha estado ausente en Turquía es un movimiento progresista nacional. La única oposición progresista tanto al kemalismo como al islamismo aparece en la forma del HDP kurdo, o Partido Demócrata Popular. Se extendió por el este kurdo de Turquía, barriendo al AKP allí, pero tiene poca presencia en otros lugares".

El autor del artículo continúa describiendo una historia de Medio Oriente donde sostiene una visión donde habrían existido unas élites nacionalistas laicas modernizantes sin bases sociales que incluso hacían reformas progresistas contra los deseos de la mayoría de la población que se habría mantenido fiel a un conservadurismo social religioso. Este tipo de visiones ahistóricas donde se trata de proyectar cierta imagen deformada de la actualidad al pasado son comunes hoy. Toman un aspecto de la realidad que era el carácter bonapartista de estos movimientos, fuertemente regimentados desde el Estado, pero obviando que en el pasado estas fuerzas tenían una amplia base social, con un importante movimiento de izquierda con peso en los sindicatos dirigidos en muchos países por Partidos Comunistas en alianza con sectores de la burguesía, particularmente luego de la Segunda Guerra Mundial. El paso de estos movimientos nacionalistas burgueses laicos a convertirse en títeres del imperialismo los deslegitimó y les hizo perder sus bases sociales, fortaleciéndose como alternativa los partidos islamistas.

Esta generalización abusiva lleva al autor a ensayar una comparación algo descabellada sobre fenómenos distintos en países estructuralmente opuestos y proyectarla hacia Europa: "Tal descontento ha tenido su voz principalmente a través de los movimientos sectarios o separatistas. En Europa, el sectarismo no se ha vestido con atuendos religioso, sino en base a la oposición a la inmigración y la hostilidad a los extranjeros. De allí el crecimiento del populismo de derecha, del Ukip en Gran Bretaña, al Frente Nacional en Francia, o los Demócratas de Suecia. El descontento con la corriente principal de la política se ha expresado, también, a través de movimientos regionales o separatistas - pensemos en el SNP (Partido Nacionalista Escocés)".







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