Política

ADELANTO

El PJ en su laberinto

El fin de semana, Scioli eligió el acto del peronismo histórico en Punta Alta, a la invitación de La Cámpora. Los jóvenes funcionarios aseguran que fueron ellos quienes pegaron el faltazo.

Lucho Aguilar

@lukoaguilar

Lunes 8 de septiembre de 2014 | 13:49

En los últimos días se vieron nuevos capítulos de las internas del peronismo. Las escenas confirman el fin de ciclo del kirchnerismo y los realineamientos entre los distintos sectores del partido con el horizonte en las elecciones de 2015.

La semana pasada se había realizado una reunión “secreta” entre Scioli y varios gobernadores, de la que sus protagonistas hicieron trascender distintas versiones. Para algunos, en la reunión de la que participaron Gildo Insfrán, Eduardo Fellner y José Manuel De la Sota, “se analizó la manera de impedir que Cristina avance con su plan de caotizar la interna peronista para que gane las elecciones presidenciales Mauricio Macri” (La Política On line).

En cambio desde la gobernación bonaerense se dejó trascender que los mandatarios aún alineados con el Frente Para la Victoria “llegaron a la cena para tratar de pactar el regreso de De la Sota y fue el cordobés quien se ofreció como balsero que podía conducirlos al otro lado. Scioli quedó golpeado porque se cae una de las teorías que sostiene la hipótesis del triunfo: la sumatoria de todo el peronismo posible en un formato panperonista que exceda al kirchnerismo” (Ambito Financiero).

El capítulo siguiente se vivió este domingo, en Punta Alta. Ante las invitaciones del kirchnerismo duro, que se reunía en Almirante Brown, y el peronismo bonaerense que se reunía en la localidad platense, Scioli eligió a estos últimos. La reunión era encabezada por un histórico de un bastión histórico: el intendente de La Matanza Fernando Espinoza. Quiere ser el gobernador de un Scioli presidente.

En el acto en Punta Alta, el mandatario bonaerense dijo que "el tiempo que se viene no es para dirigentes sin experiencia o que no generan previsibilidad y no transmiten tranquilidad”. Algunos lo leyeron como un mensaje para la juventud del kirchnerismo duro, que a través de La Cámpora vienen en una relación de tira y afloje con el gobernador. Los jóvenes funcionarios aseguran que fueron ellos quienes pegaron el faltazo.

La danza entre la ruptura y el matrimonio de oportunidad sigue su curso. Según el analista Carlos Pagni, a Daniel Scioli “hay varias deficiencias que le impiden liderar una ruptura. La primera es el desbarajuste fiscal de la provincia, que lo vuelve más dependiente de la misericordia presidencial. La segunda es la carencia de una red en la cual sostenerse en el conflicto. Ni siquiera tiene un bloque propio en la Legislatura provincial. La tercera limitación de Scioli es que, al cabo de diez años de marketing común, comparte casi todos sus votantes con la Presidenta. El lugar del disidente ya lo ocupa Sergio Massa. El cuarto límite es el miedo. No sólo a que le hagan estallar escándalos en la administración. También teme desestabilizar con su ruptura al gobierno nacional”. Analista interesado, el editorialista de La Nación acierta en que el panorama es complejo, y la interna peronista enmarcada en un fin de ciclo puede tener consecuencias inesperadas.

Para algunos que siguen de cerca el tema el choque es inevitable, entre un gobernador de pasado neoliberal que ya ha manifestado su ambición presidencial, y la juventud kirchnerista que – aunque la realidad no pare de contradecirla – sigue refiriéndose a un proyecto “nacional, popular y progresista”. En ese análisis, el kirchnerismo preferiría un triunfo opositor para reaparecer en el 2019.

Para otros, sin embargo, no son más que las escenas propias de una negociación dentro del Partido Justicialista. Aseguran que Cristina Kirchner y su tropa no tendrán otra que apoyar al motonauta en 2015, reclamando una porción en los cargos. Además Scioli no podría prescindir de los votos que aún conservan las tropas de la Presidenta, sea por el amor o por la caja.

Quienes abonan la hipótesis de un acuerdo ponen como ejemplo las coincidencias que vienen teniendo en muchos puntos sensibles de la realidad. El último fue el apoyo al secretario de Seguridad Berni. Scioli lo había defendido hace algunos días, tras una represión a los trabajadores de Lear. "Yo quiero destacar el trabajo de la Gendarmería, la conducción de Sergio Berni y el trabajo de la policía de nuestra provincia que estuvo también en la colectora".

El líder de La Cámpora, Andrés Larroque, hizo lo mismo. Incluso lo hizo luego del escándalo de los “gendarmes caranchos” en el mismo conflicto de Lear. “Sergio es un funcionario muy comprometido, que puede tener aciertos y errores pero nadie puede discutir su compromiso”. Las palabras elegidas parecen sacadas del moderado vocabulario sciolista.

Los barones del PJ bonaerense, hasta la semana pasada, también se ilusionaban con la candidatura de Berni, un hombre de acción elegido por la Presidenta que podía “controlar el territorio” al mismo tiempo que le disputaba las banderas de seguridad y represión de la protesta que ostentan Macri y Massa.

Habrá que ver las repercusiones del escándalo de los gendarmes en la Panamericana. Sin dudas, es parte del laberinto en que se mueve el kirchnerismo por estos meses.







Temas relacionados

PJ   /    Política

Comentarios

DEJAR COMENTARIO