Mundo Obrero

DEBATES EN EL MOVIMIENTO OBRERO

El PO y la CSC: las "nuevas direcciones" que terminan en la CTA de "Cachorro" Godoy

La experiencia del SiTraIC y ATE Mendoza y un debate sobre la política de “nuevas direcciones”.

Camilo Mones

Dirigente obrero del Movimiento de Agrupaciones Clasistas (MAC)

Miércoles 5 de septiembre de 2018 | Edición del día

El Partido Obrero informó sobre la decisión del SITRAIC (construcción) de integrarse a la conducción de la CTA que conduce Cachorro Godoy. La Coordinadora Sindical Clasista manifestó que se opone a dicha integración, pero sin explicar los motivos de esto ni el rol que jugó el Partido Obrero para que esto pase. Víctor Grossi, Secretario General del SITRAIC, dejó la CSC y pasó a las filas de "Cachorro" Godoy.

Con este ingreso, es el segundo sindicato que conducía la CSC que se incorpora a la conducción de Godoy. Hace un tiempo la conducción de ATE Mendoza, que era parte de la CSC se unió también al "cachorrismo". El PO definía a este sindicato cuando lo ganó en el 2015 de esta manera: "ATE Mendoza, con sus más de 14.000 afiliados, pasa a ser el sindicato más importante que conduce la izquierda en todo el país." En el 2016, este mismo Sindicato se convirtió en parte del “cachorrismo”.

El PO informa pero no atina a dar una explicación política. Debería pensarlo porque no es la primera vez que les sucede. Ya sus dirigentes telefónicos hace varios años se unieron a la burocracia de FOETRA, y los del SOIP de Mar del Plata lo mismo, para no ir al caso del aliado que tenían en el SMATA Córdoba, Angel Tello, que el PO reivindicaba hasta que se integró a la conducción rompehuelga de Dragún y llegó a ser Secretario Adjunto de esa agencia patronal que es la conducción del SMATA Córdoba.

Los motivos de estas rupturas no se discuten porque debería poner en cuestión la estrategia del PO en el movimiento obrero. El PO se hizo patriota de la lucha "por una nueva dirección del movimiento obrero". Esto es de la alianza con sectores no clasistas, a lo que risueñamente llamó Frente Único de los clasistas. Esto no puede tener otro efecto más que abandonar la lucha política al interior de las alianzas episódicas que se pueden hacer con sectores no clasistas en sindicatos particulares. Si la estrategia es la "nueva dirección" para toda la clase obrera, ¿por qué habríamos de dar peleas al interior de esas alianzas?

Macho, se incorporó a la CSC luego de años de peronismo, hizo una lavada de cara en el "clasismo" y volvió a su cuna. La lavada de cara se la hizo el PO que durante ese tiempo solo embelleció a este personaje. No solo hizo un frente electoral lo cual podría ser discutible, sino que lo incorporó a la Lista Naranja y la conducción nacional de Tribuna Estatal, y lo presentó como parte de los referentes del "clasismo" y del "sindicalismo antiburocrático y combativo".

En el caso del SITRAIC el PO cuenta que también el ex y nuevo peronista Grossi volvió a sus fuentes y que ahora ellos harán una agrupación clasista. Su número se desconoce, pero se preanuncia débil. Lo peor de todo es que el PO consideró a Grossi ya no un aliado temporal sino un miembro pleno de su propio partido, participando como delegado en sus congresos. Ahora estos dirigentes van hacia una central que acaba de ser repudiada por el movimiento de mujeres, por su negativa a levantar las elecciones el día mismo de la votación de la ley por el derecho al aborto legal. Es evidente que para el PO, el movimiento de mujeres fue por un lado y su política sindical por otro.

La unidad con sectores no clasistas de forma acrítica y estratégica, ha generado la obvia situación de que son los no clasistas los que aprovechan esas alianzas para avanzar, sino que muchas veces los que se terminan yendo son los propios militantes del PO hacia una integración con la burocracia. Esto se agudiza porque el PO no toma la lucha de clases como una medida para ver si estos dirigentes tienen una dinámica progresiva, sino simplemente la firma de un programa o la unidad electoral. De allí que sus aliados no se destaquen precisamente por su combatividad, con la inestabilidad que eso trae para mantener sus "convicciones clasistas".

Junto con esto y precisamente por esto, el Partido Obrero valoró el rol de los Secretarios Generales hasta el extremo. No importa cuántos trabajadores se organizan en agrupaciones y en el Partido, qué rol juegan, qué pelea dan contra las patronales, la burocracia y el gobierno. Uno "conduce" porque tiene el cargo mayor. Una adaptación a los sindicatos peronistas y una ruptura con la política de León Trotsky que consideraba el peso en el movimiento obrero, tomando en cuenta no solo la cantidad de delegados, sino además la cantidad de obreros organizados partidariamente, la difusión de la prensa partidaria, la cantidad de trabajadores que responden a los llamados a la lucha.

Al vivir de los Secretarios Generales, “abajo” por lo general no hay ninguna construcción. En este caso, "cuando el secretario general se va, queda un espacio vacío". Y entonces, cuando eso pasa, queda poco y nada, porque nunca se intentó hacer una verdadera agrupación militante, con un programa clasista y una práctica en la lucha de clases que sea consecuente capaz de conquistar una verdadera fracción propia en la base. Para el PO la militancia obrera vale poco y nada. Y entonces si el secretario general se va, todo alrededor se cae.

Cuando los dirigentes de FOETRA pasaron el del clasismo a la burocracia, el PO tuvo que empezar de cero, luego de haber tenido tres miembros en la Directiva del Sindicato, como lo tendrá que hacer ahora en el SITRAIC si es que realmente lo intenta.

El PO desprecia tener minorías fuertes en los sindicatos. ¿Por qué no tiene valor contar con, por ejemplo, un 25% de los votos en el FFCC Roca? ¿O el 40% en Kraft Pacheco, el 30% de los votantes de FOETRA, más del 40% en el Subte? ¿Por qué no se valora a esos obreros que en este momento votan a la izquierda clasista que de forma abierta difunden su programa y están al frente de cada pelea?. "De ninguna manera" dirá el PO, las minorías ni siquiera pueden tener una representación en los sindicatos y tampoco en los Encuentros. El PO ha convertido de esa forma, a las minorías clasistas en fábricas y sindicatos en una mala palabra. Si no sacaste el 51%, no existís. Como si siempre los clasistas pudieran estar al frente de la clase trabajadora, ya sea que esta quiera luchar o si por el contrario hace un cálculo conservador. Esa exigencia burocrática no puede más que llevar al oportunismo y a ampliar la unidad para sostener los cargos. Así se intentó en el SUTEBA de la Matanza, incorporar a Libres del Sur, en ese momento con Massa. Por el contrario, la construcción clasista, militante y combativa, es la única que prepara y garantiza que en momentos claves, la izquierda obrera pueda jugar un papel decisivo en la lucha de clases.

Hay que recordar que el Encuentro de Lanús, como las marchas anteriores que se hicieron con la misma lógica, pusieron en sus mesas, actos y afiches a estos dirigentes como grandes referentes del movimiento obrero combativo, despreciando a los trabajadores clasistas que sin ser Secretarios Generales dirigen e influencian, parte de sus sindicatos y fábricas a los cuales se les negó el derecho a ser parte dentro de la mesa del encuentro para plantear sus puntos de vista.

Con esta nueva deserción el PO ha perdido la mitad de los sindicatos que tenía la CSC, ya que además de estos están en el SUTNA y en AGD-UBA. Si fuesen consecuentes con su lógica, deberían admitir que perdieron la mitad de sus fuerzas. Pero la consecuencia no es amiga de estas lógicas.

No llama tampoco la atención el destino de los ex CSC, Macho y Grossi: la CTA de Cachorro Godoy. Con él compartieron palco y cabeceras de marchas de forma totalmente acrítica. ¿Por qué entonces los peronistas de la CSC que ven cómo se embellece a Godoy no van a ir hacia este burócrata?, cuya central además fue definida por el PO como parte de "las organizaciones en lucha"?

En contraposición a esta lógica, el MAC impulsa el desarrollo de corrientes militantes en fábricas, establecimientos y sindicatos. Si hoy son minorías en la mayor parte, eso no es una tragedia, sino esencialmente producto del desarrollo de la lucha de clases. Hay que pelear denodadamente por la democracia en los sindicatos para que las minorías tengan plena representación en función de su peso. Si es posible conquistar cargos sindicales sin tener que vestirnos de lo que no somos, bienvenidos. Donde no sea posible, la clave es si sabemos ser buenas minorías donde corresponda, sólidas, que no se desmoralicen por no alcanzar "la representación" siempre y a toda hora, sosteniendo un diálogo con todos los trabajadores aunque hoy sigan o voten a desgano a la burocracia. Si se forman y desarrollan agrupaciones y cuadros obreros, estaremos preparando correctamente el próximo momento de lucha abierta que hoy está comenzando, del cual seremos grandes protagonistas como lo fuimos en las principales luchas del último período.

Hoy lo estamos haciendo ya en el Astillero Río Santiago, donde otra vez estamos al frente de una gran batalla, sin acompañamiento por parte del resto de la izquierda antiburocrática. Al mismo tiempo, luchamos por ligar a la clase trabajadora a lo más dinámico como es el movimiento de mujeres y ahora la lucha estudiantil. Si en cambio "morimos por un cargo", formaremos los próximos Macho y Grossi y corrientes no combativas ni clasistas, educadas en la convivencia con personajes como estos, y por lo tanto incapaces de jugar un rol decisivo en los combates del futuro como ya mostró también el PO en el pasado.







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