Medios de comunicación

AGENDA MEDIÁTICA

El carnicero libre: cuando los medios dicen quién debe reflexionar en casa

Los casos del médico y del carnicero encendieron el debate mediático sobre la “justicia por mano propia”. La derechización de la agenda política, los linchamientos y sus justificaciones.

Juana Galarraga

@Juana_Galarraga

Sábado 17 de septiembre de 2016 | Edición del día

"Estoy arrepentido", dijo el carnicero que mató a un ladrón en Zárate. Minutos después de ser liberado y entre lágrimas, Daniel Oyarzún expresó que "si pudiera volver el tiempo atrás, lo haría". Así informaba un titular de La Nación de la tarde de ayer. El caso del carnicero de Zárate que atropelló y mató a un joven contra un poste de luz, se sumó a la saga de casos de “justicia por mano propia” que había comenzado con el caso del médico que disparó contra otro joven que intentaba llevarse su auto.

Tanto el médico como el carnicero, son presentados por el discurso mediático como las víctimas que merecen ser eximidas del castigo que establece la ley. El carnicero que está arrepentido y llora, actuó por “hartazgo” ante la inseguridad. Por eso no debería generar controversia que quede en libertad. La letanía del victimario convertido en víctima por los medios, es presentada al igual que la del médico que le aseguró a Lanata en una entrevista en PPT, que preferiría ser él el muerto en ese momento.

Pero en los hechos, más allá de la desventura y el arrepentimiento, que no se puede descartar que los dos sientan, sus víctimas están muertas y, aunque los medios no enfaticen en ello, sus familias merecen justicia.

¿Alguna vez asistimos de forma tan recurrente a la pregunta de los medios sobre las causas que motivan a un ladrón común a robar? Fácilmente se puede llegar a la conclusión de que no. A nadie le interesan las causas por las que un pibe sale a la calle y delinque, sin embargo hay miles de consideraciones y justificaciones para el asesino que mata al pibe.

"Clavó los frenos y el auto siguió de largo", dijo el abogado del carnicero. El representante legal de Oyarzún dijo que "la frenada está peritada". Y reveló que su cliente está "absolutamente quebrado" por lo que pasó”. Este es un título de la edición digital de Clarín de la tarde de ayer. El supuesto intento de frenar el auto por parte del carnicero sería la demostración de que no tuvo la intención de matarlo.

Pero lo más grave de todo quizás no sea el atropello mismo, que concedamos, podría haber constituido “un accidente”. Lo más grave del caso, es que mientras el joven yacía tirado entre el poste y el auto, tanto el carnicero como los vecinos de la zona lo golpearon e insultaron. Luego del atropello, vino el linchamiento: momento más álgido de la derechización de la situación, propiciada por los medios hegemónicos de comunicación y el Gobierno de Cambiemos.

La entrevista de un periodista de TN a Astrid, la ex novia del joven asesinado por el carnicero, emitida el jueves, es por demás elocuente.

  •  Nos sorprendió que viniera acá a hablar con los medios justo donde está la marcha que apoya al carnicero. ¿Qué querés decir?
  •  Que se haga justicia y que el carnicero tenga condena perpetua porque eso no se hace – respondió la joven.
  •  ¿Pero vos reconocés que tu ex pareja es un ladrón?

    Con esa simple repregunta, el periodista deja todo dicho.

    Piden más

    Los medios hegemónicos de comunicación, exigen desde el minuto cero del Gobierno de Cambiemos, políticas más a la derecha de lo que pareciera que Macri y sus funcionarios estarían dispuestos a aceptar, por lo menos de manera explícita.
    La Nación y Clarín, fundamentalmente, parecen incentivar al oficialismo a ir más allá de lo que la relación de fuerzas establecida le permite avanzar, sin comprometer su desempeño en el escenario electoral 2017. Lejos aun en el tiempo, las elecciones de medio término parecen estar bastante presentes en los cálculos a la hora de pensar y medir ataques a los trabajadores y sectores populares.

    Sin embargo, los principales medios y editorialistas, buscan derechizar la agenda lo más que se pueda. Ejemplos claros de esto son el pedido de mayor impunidad para los genocidas y de una reforma laboral que imprima mayores niveles de explotación y precarización para los trabajadores y, consecuentemente, mayor rentabilidad para los patrones.

    Actualmente, el eje central del discurso que copa la escena política y mediática, es la discusión de la llamada “inseguridad” y la mano dura. Por iniciativa mediática y avalada por el mismísimo presidente que defendió públicamente al carnicero de Zárate, la “justicia por mano propia” es el asunto que altera los humores masivos.

    Colaboradores fieles

    Desde comienzo de la gestión de Cambiemos y ante la evidencia de sus debilidades congénitas, las corporaciones mediáticas han colaborado con la construcción todo el “circo” que fuera necesario para encaminar el descontento general hacia otros puertos diferentes al ajuste.

    La corrupción de sectores del kirchnerismo funcionó durante un tiempo. Hay que decir que la “herencia” de la que jamás se quejará el oficialismo actual, es todo el material servido en bandeja que le dejó el kirchnerismo para echarse una panzada de “anticorrupción”.

    Los medios fueron artífices claves de todo este discurso que, sin disimulo, intentó dejar a un lado las denuncias de los Panama Papers. He aquí el límite del abordaje mediático del tema de la corrupción. En medio de este clima, Stolbizer presentó su libro que denuncia la corrupción kirchnerista, obra parida luego de los primeros nueve meses de gobierno amarillo. Y hasta acá llegó el tema.

    Mientras esto se desarrollaba, comenzaron las disputas ente la gobernadora María Eugenia Vidal y la policía Bonaerense, los secuestros express, la “pelea” contra las mafias, las amenazas, los llamados y mensajes intimidatorios.

    El tema de la llamada inseguridad comenzó a colocarse en el centro de la agenda y se convirtió en el asunto que los medios intentan convertir en blanco del descontento. Pero la inseguridad tampoco es tema que al Gobierno le convenga exacerbar. Se supone que Patricia Bullrich la está combatiendo y trabajando en el tema.

    Todo esto se dispara desde pantallas, parlantes y páginas centrales. Se debate entre lo que es o no políticamente conveniente, lo que deja o no mal parada a la nueva gestión, entre lo que “mide” y levanta audiencia y lo que no. Pero lo más vil y cruento, lo que trasciende el plano del discurso mediático y oficial, es que acaba de suceder el asesinato de otro joven víctima de lo que se conoce como “justicia por mano propia”: otro producto de los primeros nueve meses de relación entre Cambiemos y los medios hegemónicos.

    A la casa, a pensar

    Macri calentó más el debate cuando pidió la libertad para el carnicero porque según él, es un hombre común y no hay peligro de fuga. “Debería estar con su familia, tranquilo, tratando de reflexionar en todo lo que pasó mientras la Justicia decide por qué pasó, por qué sucedió", aseguró. Lo que el presidente deseaba para el carnicero se cumplió. Ya está con su familia en su casa.

    Su liberación, transmitida en vivo por la televisión, contrasta con la realidad invisibilizada de amplias franjas de la sociedad, que tienen vedado el derecho de “reflexionar en su casa” sobre lo que son definidas como sus equivocaciones.

    Recientemente se conoció el Informe estadístico de la Procuración Penitenciaria de la Nación a la CIDH, en el marco del conversatorio sobre “Medidas dirigidas a la Reducción de la Prisión Preventiva en la Argentina”. Entre “las tipologías delictivas por las que se encuentran presos los procesados en el ámbito federal, observamos como el colectivo más numeroso lo constituyen los imputados por delitos de drogas, que alcanzan al 33,7% de los presos procesados. Le siguen los procesados por hurto o tentativa, con un 16,7%. Se destaca así que el 50% de los procesados que se encuentran en cárceles federales lo están por delitos no violentos, con pena en expectativa que por lo general no supera los 5 años de prisión”.

    El reporte estadístico sobre la aplicación de la prisión preventiva, incluye datos de muertes bajo custodia en cárceles del SPF. “Se puede observar que las muertes bajo custodia impactan tanto sobre los presos condenados como sobre los procesados, siendo que para algunos años la proporción de personas condenadas fallecidas en cárceles federales supera a la de procesadas, mientras que en otros años sucede lo inverso. En el transcurso de los últimos 8 años, un total de 154 presos preventivos han muerto en cárceles federales, lo que representa el 47% de las muertes acontecidas en el período”.

    “La inclusión de los datos de muertes de personas procesadas en cárceles federales tiene la finalidad de poner de manifiesto que la imposición de prisión preventiva, además de constituir un mal en sí misma, acarrea la privación de muchos otros derechos además de la libertad ambulatoria, pudiendo incluso desembocar en la muerte”, afirma el informe.

    Como se ve, un acusado de robo o cualquier otro delito menor, corre por lo general con la “suerte” de tener que esperar su sentencia en la cárcel bajo prisión preventiva e incluso encuentra la muerte sin haberse establecido su culpabilidad o inocencia.

    Mientras, los medios y el presidente, aplauden el hecho de que el carnicero que atropelló y el médico que disparó, reflexionen en sus casas.







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