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El caso de Leonel, una historia de amenazas policiales

En la multisectorial por el niño de 15 años desaparecido de Villa Gobernador Gálvez, su papá, Roberto Martínez relató una serie de hechos y denunció que como trabajador de la construcción entiende que hoy todos estamos privados de derechos, incluso del derecho a reclamar. Intentamos en esta nota dar un breve repaso por las denuncias que viene haciendo la familia de Leonel para entender su desaparición.

Laura Bogado

CeProDH | Rosario

Jueves 3 de diciembre de 2015 | Edición del día

La primera intervención policial que tuvo la familia de Leonel fue a fines de mayo cuando ilegalmente allanaron su vivienda personal del Comando Radioeléctrico junto a un policía de la Seccional 25, de apellido Ojeda Medina, sin ninguna orden judicial donde detienen a Roberto junto a sus hijos (menores de edad) y su nieta de dos años bajo el pretexto que se debía a un conflicto familiar. La causa quedo archivada a pesar que la familia denunció el procedimiento ilegal junto al defensor regional y la defensoría pública.

Desde entonces, la relación entre la familia Martínez y Ojeda Medina empeoró. El hijastro del policía, tuvo un encuentro violento con Leonel en octubre pasado, dónde a Leonel se le imputó abuso de armas, decisión que su familia no entiende, por tratarse de un menor de edad y por no ser él quien manipulaba el arma.

En noviembre tocaron la puerta de su casa dos personas vestidas de civil pero con botas policiales, que no se identificaron pero asimismo pidieron datos sobre Leonel, y sobre el domicilio de trabajo de su padre, información que solicitaban según ellos a pedido del Juzgado de Menores, por lo cual la mamá de Leonel sospechó ya que esa información ya había sido brindada en el momento que se había requerido. Cuando ella se niega a dar la información peticionada, los sujetos se retiran amenazando con dañar al joven y alcanza a ver que desde un auto a pocos metros observaba el policía Ojeda Medina.

Un día después, Leonel junto a su padre y un ayudante de trabajo mientras esperaban el colectivo para dirigirse a la obra en Rosario en la cual trabajaban como albañiles, el joven es amenazado nuevamente. Se acerca un patrullero en el cual Ojeda Medina iba como acompañante, y cuando Leonel lo miraba el efectivo le hace señas cómo amenazándolo de muerte.

Roberto cree que ese día fueron seguidos por el patrullero hasta el lugar de trabajo, dónde había decidido esconder a Leonel ante las amenazas policiales para protegerlo además de un Hábeas Corpus que el Asesor de Menores Daniel Papalardo presentó para salvaguardar al niño.

Finalmente el 6 de noviembre por la mañana es la última vez que ven a Leonel. Su padre y el ayudante se retiraron de la vivienda de calle Ituzaingo cerca de las 7 de la mañana, y ya cuando volvieron cerca del mediodía el joven no estaba, las puertas del pasillo y de la casa estaban abiertas y las llaves del lugar tiradas en el piso. El dato llamativo es que desde ese día el joven que había tenido problemas con Leonel junto a su madre, pareja de Ojeda Medina, se ausentan de su domicilio. Mientras el efectivo policial, por su parte, fue trasladado para cumplir función en la Comisaría 26.







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