Cultura

ENTREVISTA A ALEJANDRA TOLEDO

El clown desde una visión de género

Alejandra Toledo tiene una vasta trayectoria dentro del ámbito teatral cordobés. Curiosa como pocas, cada proyecto que emprende lo lleva hasta el final. Dialogamos con ella sobre su “paaiasa”, Cándida, y sobre las búsquedas e investigaciones que junto a su grupo vienen llevando adelante.

Luis Bel

@tumbacarnero

Sábado 24 de octubre de 2015 | Edición del día

Se cumplieron 100 funciones de Cándida Dá y anduvieron de festejo. Contános un poco cómo fue.

AT - Hicimos un montón de actividades con entrada libre a lo largo del mes en el barrio Güemes, en el Paseo de las Artes. Los domingos hubo funciones especiales con invitados sorpresa, un seminario clown para organizaciones comunitarias, una charla sobre mujeres y humor que convocó a investigadoras y artistas de diversas disciplinas y finalmente la varieté del domingo 20 de septiembre, con amigos, torta y bailongo.

También hubo funciones de Cándida Dá en Ciudad de las Artes y de Paraguagüita -el otro espectáculo que tiene como protagonista a Cándida- en el Teatro Real.


Con el grupo estuvieron indagando acerca del clown en relación a la mujer, ¿con qué se encontraron?

AT - Nos encontramos con un universo apasionante, porque como el clown nace de un mecanismo dramático propio, el universo de las mujeres tiene abundante tela para cortar en este sentido. A lo largo de la historia, la mujer ha sido recurrente objeto cómico y receptora de mensajes humorísticos, pero sólo en ocasiones pudo constituirse como sujeto de comicidad. Esto pasó, por ejemplo, en el teatro argentino de comienzos del siglo XX. Hemos podido encontrar una cantidad asombrosa de comediantas que pujaron por salir de la invisibilidad a la que fueron sumidas por la sociedad patriarcal.

“Encontramos una cantidad asombrosa de comediantas que pujaron por salir de la invisibilidad a la que fueron sumidas por la sociedad patriarcal”

Estamos investigando el período de auge del Circo Criollo y el Varieté, en donde muchas de estas manifestaciones contuvieron los primeros genes tragicómicos femeninos de la escena rioplatense en tanto experiencias vinculadas a la risa positiva, ya que las poéticas desplegadas no se basaban en la burla o en la humillación del “otro”, sino que a veces, dejaban incluso al descubierto el propio ridículo. Es precisamente en esa búsqueda libre del lado irrisorio femenino adonde es posible rastrear gran variedad de composiciones humorísticas construidas por mujeres que lograron colocar en escena temáticas que eran censuradas en su vida social. Así, el concepto de lo “cómico popular”, degradado históricamente, considerado como “género ínfimo”, se convierte en una fuerza emergente de dos debilidades vinculadas al desplazamiento: la del género femenino y la del género cómico.

Podemos señalar que una minoría de esas comediantas -ligadas claramente a corrientes anarquistas, socialistas y feministas de la época- propugnó desde la risa y el humor la construcción de una subjetividad femenina autónoma, criticando roles de género heredados, proponiendo nuevas ubicaciones, dando espacio al sujeto mujer, revelando contradicciones y comenzando a poner desde humor en la superficie escénica lo callado, lo no dicho, aquello de lo que no se hablaba o de lo que no se “debía” hablar.

Otras comediantas, aunque sin adscribir a posiciones feministas, de izquierda o revolucionarias, fueron capaces de generar la apropiación simbólica de la acción en la actuación y contribuyeron a desarrollar un conjunto de estéticas que permitieron instalar las bases de un lenguaje cómico femenino posibilitador de experiencias de género.

Hay muchas investigaciones recientes sobre prácticas, roles, actuaciones y poéticas que las mujeres fueron capaces de generar; estos estudios nos permiten comenzar a reflexionar sobre una experiencia humorística de género.

Vos hiciste un recorrido por el Teatro por la Identidad además de otros espacios, ¿cómo llegás al clown?

AT: Sí, junto a Rafael Reyeros y Balbuceando teatro instalamos el ciclo Teatro por la Identidad en Córdoba, allá por el caliente verano del 2001, y luego desde el grupo seguimos trabajando durante más de siete años la temática de la dictadura. También por esa época de la mano de Reyeros, descubrimos en el mundo de Tadeuz Kantor, el circo y el teatro reunidos. Luego comenzamos a entrenar en La Cochera con Paco Giménez y Los Delincuentes y pienso que esa fue nuestra gran escuela payasa. A instancias de Paco, con quien estábamos investigando sobre el Circo Criollo seguimos profundizando en el mundo payaso y con algunas compañeras del grupo contactamos a Julieta Daga para hacer un seminario clown; allí apareció por primera vez Cándida. Improvisé una secuencia de movimientos y mis compañeras se empezaron a reír. Así nació Cándida.

Luego seguimos realizando talleres con Los Solitarios para indagar más en la técnica y terminó por atraparnos. A partir del 2011 participamos en seminarios con varios maestros como Gabriel Chamé, Néstor Muso, Marina Barbera y montamos Goujom Guagüita, un espectáculo de mujeres payasas que hicimos durante dos temporadas. Fue ahí que comenzó a surgir un universo turbador alrededor de Cándida y la necesidad imparable de desarrollar nuevas historias…

¿Cómo ves el espacio para las paaiasas hoy en Córdoba?

AT: En Argentina, y en Córdoba en particular, pienso que el territorio de las paaiasas está en un momento de gran crecimiento y evolución. En el país, hace ya unos cuantos años atrás comenzó una gran explosión. Hay mucha gente, muchas mujeres haciendo clown, se dan cursos, se montan varietés, espectáculos, hay mucha vitalidad. Un aparte merecen las mujeres que desarrollan este lenguaje, constituyéndose en sujeto de comicidad; es un fenómeno muy interesante que comenzó allá por mediados de los ochenta con Cristina Moreira y Raquel Sokolowicz, siguió con Cristina Martí y luego tuvo referentes importantes como Lila Monti, Marina Barbera, Erica Ynoub y muchas otras. Aquí en nuestra ciudad, tenemos comediantas magníficas sin narices, pero que dominan el lenguaje, a las que he tenido el privilegio de disfrutar como maestras, me refiero a Galia Kohan, Estrella Rostock y Bati Diebel.

Luego están las payasas con narices, Malala Primo, Las Pérez Correa, Las Panfletarias, Tatata, y ahora, las jóvenes generaciones. Durante este año pudimos contar más de ocho espectáculos que tienen solamente a mujeres payasas en la escena… En el grupo nos preguntamos mucho acerca de este desarrollo de género, este tema nos apasiona, por eso desde hace un par de años estamos investigando sobre las mujeres comediantes y las payasas aquí, en nuestro país…

¿Cuáles son las próximas paaiasadas de Cándida?

AT: Nuestro deseo es seguir con las andanzas de Cándida Dá y Paraguagüita, recorriendo todos los sitios a los que podamos llegar, y también a los que nos inviten. Salas teatrales, espacios no convencionales, escuelas, ferias, festival. En el verano andaremos por las sierras y luego estamos invitados a participar en un encuentro de payasos en Cuba, así que, allá iremos. Además, en el grupo estamos trabajando en un nuevo espectáculo, y hay además, varios nuevos proyectos dando vueltas.







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