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POESÍA

El cuerpo es la cárcel del alma: Amor marica, nuevo libro de poesía de Gustavo Pecoraro

Amor Marica es el nuevo libro de Gustavo Pecoraro y su tercer poemario. Editado por Ícara Poesía, el sello de poesía de la editorial Oficios Terrestres.

Domingo 15 de abril | Edición del día

¿Qué es el amor romántico? Otra expresión de propiedad burguesa diría Alexandra Kollontai. Este nuevo libro de poemas del autor quizás se haga la misma pregunta. Recorre desde el primer poema el camino del deseo. En la dedicatoria ya nos anticipa su primer gesto de libertad: Estos poemas tienen destinatario. Ellos lo saben. Incluso aquel que no recibe el mensaje. Ya la propiedad no existe, ya no hay una distinción, a quién se dirige ese amor. Allí reside su primera potencia: no es un hombre, ¿es toda la institución del amor?

Desde ese terreno llano Pecoraro va por todo. Corre extasiado en busca del objeto y del objeto amado. Quiero porro/Popper/una bicicleta (…)tu boca/tu axila/tu dedo/ Quiero todo. En esa vorágine de demandas, en esa velocidad se pierde la noción del tiempo. Un vino/o dos/ese cuerpo/o aquel/unas palabras/ o una canción. Todo sirve/Busco otra idea/ pienso en ayer/ o en mañana, dice Pecoraro en “Ese Otro Tiempo”. Y en ese espacio atemporal los cuerpos aparecen, el autor los trae, los esconde, los compara con otros objetos, los consume, los pone en su cama, los reemplaza por almohadas. ¿Qué tipos de amor propone el capitalismo? ¿Qué lugar para el otro? El autor en doce poemas deambula por estos cuestionamientos en la misma medida en que deja su propio cuerpo doliente, entregado él también, a esta sociedad del rendimiento como bien señala Alejandro Modarelli en el prólogo del libro.

Luego de la entrega total llega la ausencia del amor, eso que ya no está. Ese mirar atrás y dar vuelta la cabeza, deja marcas que se transforman en el libro en nostalgia y en un vacío que rápidamente puede ser llenado. No te pretendas tanto/no fuiste mi única batalla(…)/ Pasa que aún duele quererte. Ese dolor se transforma en un hueco que luego vuelve a desbordarse sin saber qué hacer con lo que sobra: Estallamos a dúo/ acabamos de acabar/¿y ahora? En todas estas peripecias, dice en “Puto Soneto”: Soy un derrotado/perdí la idea de resistencia/(…) Igual/te busco/ a pesar de todo/te busco/sin razón/te busco/ para perder/te busco. Luego de la nostalgia se vuelve el anhelo, la búsqueda, hay una esperanza que no cesa y que lo devuelve al principio del camino. Quiero un tobogán que solamente suba/cuando todo baje/cuando todo caiga/cuando todo ceda. Ir contra la corriente, correr con viento en contra, subir cuando se está bajando. Un deseo casi infantil en oposición a ese amor que nos propone la sociedad de consumo: veloz y descartable.








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